13 de set. 2020

Nunca entoné ni entonaré "Els Segadors"



Les voy a proponer un juego. Como no soy nada amante de las intrigas y de ese tipo de acertijos en los que solo se pretende demostrar el ingenio superior del que lo propone, a continuación les daré la solución: lo que me gusta de eso es la moraleja.

La pregunta es la siguiente: ¿quién cree usted que escribió la oración "Nunca entoné ni entonaré Els Segadors"?

a) Yo mismo

b) Mi vecino José, nacido en Algeciras

c) Valentí Almirall, fundador de la doctrina nacionalista catalana.


En efecto, lo ha adivinado usted: fue Valentí Almirall. Aunque también sea cierta para las otras dos opciones, el mérito de la autoría de Almirall nos supera. Almirall, que inicia el nacionalismo el 26 de mayo de 1881 según autores como Francisco Caja, murió "lerrouxista y amargado" en 1904 en palabras de Josep Pla. No sin antes haber escrito la frase del título.

Una vez comprobó que era imposible aunar nacionalismo y liberalismo, Almirall descubrió que había despertado a un monstruo que no podría detener. Almirall había desarrollado tesis, profundamente racialistas, que fundamentaron su doctrina y que son rastreables hasta el día de hoy en textos racialistas de Jordi Pujol y en algunos pseudotextos, más breves (o tuits) del señor Joaquim Torra. Aunque Almirall ya había renegado del nacionalismo y se había ido, amargado, con Lerroux, un tal Antoni Rovira i Virgili escribió de él (en 1936):

"El federalismo de Almirall adquiría un aspecto más catalán cada día, y la sava racial le daba un gusto de cosa de nuestra tierra (de cosa nostrada)".

Antoni Rovira i Virgili, por si a alguien se le escapa, da nombre a una universidad catalana de hoy, año 2020, siglo XXI. Otro racialista ferviente premiado por la historia oficial catalana. ¿Memoria histórica?

Para terminar este apunte breve del racialismo catalán que está en la base del nacionalismo actual, les propongo otro acertijo. ¿Quién dijo la frase siguiente?

"Un cráneo de Ávila no será nunca como uno de la plana de Vic. La Antropología habla con más elocuencia que un cañón del 42".

Respuesta: Daniel Cardona (1890-1943), uno de los fundadores del grupo ultranacionalista "Nosaltres sols" y partidario de la lucha armada (el nacionalismo de la Browning), homenajeado hace poco por el señor Joaquim Torra. De nuevo la memoria histórica (y democrática).

Y por si alguien quiere más, le dejo la aportación del poeta Joan Salvat Papasseit:

"Por lo que respecta al odio, es necesario que os diga esto: no suspiréis por nuestra libertad sin pasar por el odio. ¡Mientras no les odiemos nunca podremos vencerlos! Es necesario, pues, propulsar el odio hacia España o dejar de existir".

Y por fin un poco más de memoria histórica: Salvat Papasseit tiene calle en Barcelona, Blanes, Sabadell, Sant Boi, Calafell, Molins de Rei, Sitges y Gerona. Quizás en más poblaciones. Será por sus poemas vanguardistas, supongo. Los catalanes siempre han sido muy dados a la poesía futurista y/o vanguardista de principios del XX. Como los italianos del futurista Marinetti, padre del fascismo que inspiró a Mussolini. 

 

8 de set. 2020

La raza catalana


Hace unas semanas me pregunté: ¿el nacionalismo catalán es xenófobo? ¿Cómo lo podemos afirmar?. Y en caso afirmativo: ¿cuándo empezó el desastre?. Tuvimos un pequeño debate. ¿Fue Pujol con sus lamentables opiniones sobre el carácter andaluz? ¿Fue Heribert Barrera?.

¿Cuándo se jodió Cataluña?

Pues bien, hay un libro que ha buceado en la historia para ofrecer una respuesta. Una respuesta documentada, seria, analítica y bien trabada, a la que dudo de que se la pueda confrontar. Es este libro, en dos volúmenes, fascinante y atronador. "La raza catalana. El núcleo doctrinal del catalanismo". Una lectura necesaria.

Según Francisco Caja, el asunto arranca en la época dorada de los racismos europeos (o racialismos): el primer autor que cita es Valentí Almirall (1841 - 1901), con su librito "Lo catalanisme". No solo señala el libro de Almirall: en el prólogo, brillante, de Jon Juaristi, se sugiere que Almirall pudo haber inspirado a Sabino Arana. Del prólogo saco esta cita:
Frente al racismo explícito y no disimulado del nacionalismo vasco, se tiende a percibir el catalán como limpio de excrecencias racialistas y abierto a la integración de los foráneos: un nacionalismo, en suma, cívico y no étnico. Las pruebas en contra de este percepción acumuladas en el ingente estudio de Francisco Caja vienen a demostrar lo contrario: que el racismo inherente al nacionalismo vasco palidece ante la abundancia y las pretensiones científicas de las teorías de los ideólogos del nacionalismo catalán. Más aún: que el racismo de Sabino Arana fue probablemente una versión del incipiente racismo que se cocía en los medios políticos del federalismo catalán (...)
Hace muchos años, cuando yo era joven, tuve un amigo que se había casado con 23 años y se divorció a los 25. Su padre, de casa menestral catalana, le espetó que "eso de divorciarse es cosa de charnegos" y cuando me lo contó, me quedé pasmado. Jamás se me hubiese ocurrido darle una lectura étnica al divorcio. Aunque ya por entonces pensé (lo pensé a la manera de mis veintipoco añitos), que su padre debía estar expresando algo que tenía que ver con el asunto de las clases sociales: el término "charnego", lo tengo claro, es un concepto que define a los foráneos de extracción social baja. Es decir, casi nadie le llama charnego al andaluz rico y exitoso (y si lo hace, es en círculos muy íntimos y con una sonrisita de conejo listo).

Más tarde, ya pasados los 40, me reencontré con una amiga de los tiempos del instituto. Había vivido muchos años en Francia y regresó a Barcelona. Intentó recuperar viejos contactos. Entre ellos estaba uno que se metió a la política catalana y que, por entonces, gozaba de un cierto reconocimiento cultural y académico. Al descubrir su militancia en la cosa nacionalista, mi amiga le pidió que le recomendase libros para comprender el catalanismo contemporáneo. Se quedó estupefacta cuando el político le indicó que debía leerse, antes que nada, "Lo catalanisme", el libro de Almirall publicado en 1886. Ella regresaba de Francia y esperaba algo más acorde con el siglo XXI. Y sin embargo, poco después, mi amiga regresada de Francia se proclamó nacionalista independentista.

Me interesan esos relatos, los íntimos, los personales: los casos concretos y de veras en los que nos hemos topado con el nacionalismo xenófobo, el racista o racialista. Creo que hay que escribir sobre eso, hay que reportarlo y mostrarlo, ponerlo en negro sobre blanco, en los papeles y en las pantallas. Para poner en evidencia las raíces xenófobas de lo que nos está pasando y, sobretodo, para desenmascarar a quienes pretenden vender el movimiento independentista como algo progresista y muy democrático. Lo que estamos viviendo es un desastre de grandes magnitudes, un desastre mayúsculo. Y esa urgencia exige relatos personales. Una anécdota solo es una anécdota. Pero mil anécdotas no son mil anécdotas: son un paradigma.

Seguiremos con el asunto, lo prometo.

6 de set. 2020

¿Religión islámica en el escuela pública? ¡Un buen debate!


Cuenta la prensa que en la región catalana se procederá a una prueba piloto para implementar la religión islámica en los centros educativos. Sobra decir que la religión católica ya está incluída en el currículum de muchísimos centros públicos. Leo opiniones encendidas, airadas y mal argumentadas o sesgadas, tanto a favor como en contra, pero a menudo con una intención espuria. Por eso mismo quisiera apuntar algunos datos. Y les aseguro que sé de lo que hablo, aunque ahora no voy a contar mi curriculum profesional en la educación pública (y privada católica):

1- Lo que se hará en Cataluña es una prueba piloto: luego vendrá la evaluación, cuando sea oportuno. Ya llegará el momento de debatir, a partir de los datos y las valoraciones obtenidas tras la prueba. No es el momento de rasgarse las vestiduras ni a favor ni en contra.

2- Actualmente, la educación religiosa musulmana (o islámica, pero nunca "islamista") solo se da en las mezquitas, lugares que están fuera del control público y de la supervisión estatal: que se dé en el ámbito escolar público significa, ante todo, que hay un control de los contenidos. Sacar la educación islámica de las mezquitas para ponerla bajo la supervisión del Estado no es, a priori, ninguna mala idea.

3- La Constitución establece que España es un estado aconfesional. "Aconfesional" no es sinónimo de "laico". Eso significa que todas las religiones tienen cabida y no hay discriminación.

4- La religión musulmana es una religión abrahámica y monoteísta, como la cristiana. En ninguna página del Corán se promueve el maltrato a la mujer ni nada parecido. Podría contar muchas más cosas al respecto pero no soy teólogo. Es una religión con muchas similitudes con el cristianismo. Es pacifista. Las interpretaciones belicosas son interpretaciones sesgadas, promovidas por voces radicales y enloquecidas, tanto como las llamadas a la cruzadas de los Papas y reyes medievales del cristianismo de antaño, por fortuna superado. Por eso mismo es importante que el contenido de las enseñanzas religiosas del islam esté supervisado por el Estado.

5- Muchos desearíamos una educación pública laica, ya que creemos que la religión es un asunto privado o íntimo, tal como la ideología política, la opción sexual, la dieta o cualquier otra creencia metafísica. La escuela es el lugar del conocimiento compartido y del aprendizaje de la convivencia entre diferentes.

6- Abrir las puertas a la enseñanza del Islam en el ámbito de la educación pública entraña riesgos, es cierto: podrían pedir lo mismo los evangelistas, los ortodoxos, los judíos, los creacionistas, los budistas, la fe Baha'i o el confucionismo (de Confucio, no de confusión). Mientras el Estado lo supervise, se limita la influencia perniciosa de las iglesias o las mezquitas radicalizadas sin control alguno, en donde sí se entrañan riesgos graves. Se puede añadir que la educación pública debería promover lo que nos iguala y no lo que nos separa.

7- Sin embargo, y a pesar de los muchos riesgos, de momento solo se habla de una prueba piloto y ahí están los diputados, técnicos, educadores, familias y todas las instancias implicadas para participar en el debate. Esperemos que sea así y que el debate sea racional y racionalista, y que tenga en cuenta el ideal ilustrado que inspira nuestra Constitución.

8- Escribo todo eso desde mi aculturación cristiana y desde mi perspectiva de humanista cristiano, sin avergonzarme de ello. También recuerdo que la España pluriconfesional, antes de la expulsión de los musulmanes y los judíos, fue un España rica y floreciente en el arte, la cultura, y la economía, y que los conflictos de convivencia y las guerras se debieron más a cuestiones políticas y de poder que no a problemas de convivencia real entre personas.

9- Soy consciente de que escribir esto aquí me puede acarrear más de un disgusto, pero me parece oportuno aún así. Ojalá, si hay debate, sea en nombre de la razón, de la convivencia y de los valores de la Constitución que todos deberíamos defender como un valor superior que nos hace ciudadanos de España, que es un estado europeo, democrático y liberal.

3 de set. 2020

Decálogo del buen catalán


1- Cuente los apellidos catalanes que usted posee. Si son más de cuatro, no hace falta que siga leyendo: usted es un buen catalán y sin rechistar.

2- Si usted tiene menos de cuatro apellidos catalanes, sepa usted que debe compensar el déficit. Empiece por hablar y pronunciar lo más correctamente posible la lengua propia de Cataluña, según reza uno de los primeros artículos del Estatut d'Autonomia de Catalunya. Evite hablar y escribir como Ramón Cotarelo: aunque como Cotarelo insulte a los votantes de ERC, usted nunca será considerado uno de los nuestros en sentido estricto. Si alquila una casa en la provincia de Gerona cerca de la de Puigdemont, como Cotarelo, tampoco lo conseguirá. Hay que hacer algo más.

3- Afirme que Cataluña es una nación milenaria, que la Corona de Aragón no sería nada sin los condados de Barcelona, que l'Alguer es Cataluña y Perpiñán también. Añada que el reino de Cataluña existió, y sírvase de metáforas extraídas de Juego de Tronos si es menester.

4- Cuente a sus familiares, amigos, amantes y demás personas que le soportan por obligación, sangre o vínculos esotéricos, que lo de 1714 fue una guerra de España contra Cataluña, y que la denominada Guerra Civil Española también lo fue. Cuente que, en resumen, Cataluña es una nación invadida dos veces por España: no se altere cuando le respondan que nadie invade dos veces un mismo territorio. Atribúyalo a la maldad duplicada de la España y quédese tan tranquilo.

5- Niegue con soltura y sin alterarse cualquier evidencia histórica que le planteen: niegue que Rafael de Casanova viviese muy bien con cargo público, a cargo de la corte borbónica, tras 1714. Niegue que sus descendientes fueron nombrados "Grandes de España". Niéguelo todo y remítase para ello a cualquier historiador romántico. Le sugiero Ferran Soldevila.

6- Afirme usted que Cataluña va por el 134 presidente de la Generalidad. Niegue que solo hay 10 presidentes elegidos democráticamente (no todos esos 10 están muy claros), y que los anteriores fueron clérigos o nobles elegidos entre ellos. Aproveche para afirmar que la primera democracia de Europa era la catalana. Ya puestos, diga que Tartessos era Tortosa, que Hernán Cortés era Ferran Cortès, que Miguel de Cervantes era Miquel Sirvent y etzétera. No se corte. Remítase al Institut de la Nova Història si necesita pruebas irrefutables y sin duda alguna. No se lo pierda.

7- Diga que los de la Assemblea Nacional Catalana son muy cazurros pero grandes patriotas. Diga, también, que el independentismo es transversal en la clase, la raza y la lengua: diga que a pesar de ser más bien burros son buena gente. Diga lo mismo de Mònica Terribas y, de paso, de Gabriel Rufián. Ya puestos, diga que Carles Puigdemont no es muy listo pero es un tonto de los nuestros, muy tonto y muy de los nuestros. Más vale un tonto nuestro que un listo de los suyos, you know.

8- Afirme que los presos encausados por el juez Marchena por la causa secesionista son "presos polítics". Cuelgue una pancarta con esta frase en su balcón y exija su liberación inmediata. No se olvide de colgar, también, la bandera estrellada. Repita siempre que no hay justicia en España, o que la justicia española es venganza. Olvídese de que la Audiencia Nacional (española) acaba de exculpar al señorito Puigdemont de las acusaciones de malversación durante su etapa como alcalde de Gerona.

9- Afirme que las chicas de la CUP son buenas personas, solo que un poco idas de la olla, pero son nuestras idas de la olla, qué le vamos a hacer. Del mismo modo que don Carlos Sentís o don Juan Antonio Samaranch eran nuestros falangistas. Falangistas, sí, pero nuestros falangistas.
                                                                                                                                                                    10- Repita una y otra vez que Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Carmen Laforet, Enrique Vila-Matas, Javier Cercas, Enrique Vila-Matas, Carlos Barral, Francisco Casavella, Javier Pérez Andújar, Roberto Bolaño, Jaime Gil, Víctor del Árbol, Jordi Ledesma, Vidal-Folch, Ferran Planas, Ana María Matute y otros tantos no son verdaderos catalanes por haber escrito en castellano... Insista en que Josep Pla escribía en catalán pero no era lo bastante catalanista, y en que Salvador Espriu lo mismo, ya que elogió a España en demasía en su "La pell de brau". Olvídese de que la lengua catalana es una lengua de España y, por consiguiente, una lengua española. Reivindique a Laura Borràs, autora de "La literatura en un tuit". Diga que Rosalía no es catalana y que Nuria Feliu sí lo es. Diga que Juana Dolores ganó un premio de poesía catalana solo para liarla, porqué es una lianta, pero que sea lo que sea no es catalana. O no lo es tanto como la Mercè Rodoreda o l'Anna Murià. Y así hasta el infinito, hasta el puto infinito.



1 de set. 2020

Heribert Barrera y Pere Calders. La xenofobia en Cataluña


Es urgente reportar la xenofobia catalana contra los demás españoles. Hay que escribir un libro sobre el asunto, un tratado que será largo por lo mucho que hay que contar, por lo denso de su enjundia. La xenofobia no empezó con la ANC, ni es cosa de Paluzie o de Forcadell, aunque ellas se sumaron, ilusionadas, al odio hacia el diferente. La xenofobia, posiblemente, tampoco tenga su origen en los años republicanos ni se deba a Francesc Macià, aunque Macià y otros muchos políticos republicanos (muchos de ellos simpatizantes del fascio italiano y del nazismo alemán) se apuntaron a la causa. Hay que rastrear en el pasado y es una tarea difícil. Pero necesaria, creo yo. Es más: yo me pondría a trabajar en eso, pero no tengo ni la formación ni el tiempo para hacerlo con solvencia. A no ser que alguna fundación me pague durante un par de años una beca digamos que digna. No será una fundación catalanista, por supuesto. Ni tan solo catalana, me temo.

Así que vamos a aceptar la realidad y vamos a ir dejando apuntes. Alguien los podría retomar, algún día, en alguna parte.

Para que se dé la xenofobia en un lugar, el lugar tiene que ser receptor de extranjeros. Dicho de otro modo: nadie, en Burkina Faso, odia a los inuits. Eso permite preguntarse: ¿empezó la xenofobia en Cataluña con la primera oleada de inmigrantes murcianos en la Barcelona de 1888? Es una posibilidad. Se deben rastrear textos, artículos, discursos. El populismo nacionalista tampoco es un invento de Trump o de Puigdemont.

En Cataluña hay algunos xenófobos de renombre en tiempos contemporáneos, o casi, como aquel Heribert Barrera (presidente de ERC) que dijo en una entrevista:
Se debería disponer de una ley de extranjería más dura aún que la anterior. Que para venir aquí se necesiten papeles, un visado y que al que esté en situación ilegal se lo pueda expulsar inmediatamente sin demasiados trámites burocráticos y sin intervenciones judiciales y que al que esté aquí en una situación legal, si aún no ha adquirido la nacionalidad y delinque, se le expulse. Esta es una primera cosa que se tiene que hacer. ¿Que aun así seguirá llegando gente? Bien, pero seguirá llegando en una cantidad más limitada, que seguramente sea tolerable.
Sus palabras, a día de hoy, suenan a música en los oídos de simpatizantes de Vox, y sin embargo nadie en ERC repudia a Barrera pero sí se ofenden cuando les equiparan a Vox. Pero de Barrera se ha hablado mucho. Como las palabras de Jordi Pujol que recogieron Siscu Baiges y Jaume Reixach en "Jordi Pujol. Historia de una obsesión" (1):
El hombre andaluz no es un hecho coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido [...] Desde un punto de vista religioso y desde un punto de vista de respeto y estimación, esos hombres son más respetables que nadie. Representan, además, una esperanza: en Cataluña tenemos experiencias de lo que pueden llegar a valer cuando se encuentran en un ambiente favorable.
El rastreo de los argumentos xenófobos me llevó, casi por azar, a un artículo del escritor Pere Calders aparecido en la revista Serra d'Or en julio de 1965. Cabe recordar que esta revista "cultural" la edita la Abadía de Montserrat. Calders reseña el libro de Paco Candel que acababa de ver la luz: "Els altres catalans", un extenso reportaje sobre la situación de la inmigración andaluza, gallega, murciana y etc en la Cataluña de los 60, la del desarrollismo franquista. Calders titula su artículo "Un gran èxit editorial", dejando entrever algo de envidia o de rencor en el título. Calders, que quizás se leyó a Candel, saca algunas conclusiones:
  • la magnitud de la inmigración castellanoparlante pone en riesgo la "cultura catalana"
  • la situación de miseria de los inmigrantes les puede generar resentimiento hacia Cataluña
  • se debería actuar con la caridad, o mejor aún con estrategias en origen para evitar su llegada
Pere Calders escribió una literatura más bien facilona, entendible por escolares de 10 años de edad. Humor blanco, sintaxis básica y una fantasía de tintes vagamente surrealistas, como si hubiese comprendido algo de Buñuel en versión familiar y apta para todos los públicos. Calders, a través de sus relatos siempre breves, intentó darse un pátina de buen tipo, bonachón y simpaticote, progresista moderado. Pero luego está la reseña de Candel en Serra d'Or, en donde nos aparece un Calders que pretende disimular su xenofobia bajo un barniz humanista, que es el barniz más obsceno bajo el que suele ocultarse la xenofobia: el cristianismo ad hoc. Calders, para más señas, regresó del exilio mejicano a la España de Franco en 1962, y poco más tarde fue galardonado por sus obras escritas en catalán. Quizás el franquismo comprendió y toleró muy bien algunas ideas. Òmnium Cultural se fundó en 1961.

Hay mucho trabajo por hacer en Cataluña. Eso no es ninguna broma. La feina ben feta no té fronteres.

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Temas de Hoy, 1991