23 de febr. 2021

Pau Vidal i la croada contra els impurs


Pau,

De vegades escrius com un aspirant a Torquemada de barri, però de vegades ets commovedor, ho reconec i per això t'ho agraeixo per escrit.

La teva lluita sens quarter contra les impureses em diverteix molt. Sóc un seguidor incondicional dels teus textos irats, il·luminats pel foc purificador. Solc compartir amb els meus amics i coneguts les teves atzagaiades, ens omple de joia aquest caràcter salvatge, redemptor i evangèlic. No sé pas què faríem sense tu, sense la incandescència del teu desig ardent d'una pàtria lingüísticament immaculada. A l'edat mitjana n'hi havia molts com tu i tu ens recordes que la llavor medieval perdura. Lloat siguis entre tots els apòstols, apòstol Pau!

Que bonic seria un univers de pureses virginals com les que pregones!

Seria preciós que tots diguéssim àdhuc, nogensmenys i adesiara en cadascuna de les nostre al·locucions: al carrer, a casa, a la taverna (millor que bar) i a la parròquia. Seria fascinant de debò que engeguéssim a dida el veí torracollons amb un bell i nostrat menja-te'm la cigala, oh, quin goig tan gran no seria això! Quin país tan feliç seríem si així ens tractéssim entre naltros! Tots ens aniria a cor què vols! En una Catunya que parlés tan bellament ja no hi hauria penes ni dolors, ni fam ni misèria.

També fórem més plens i rics i feliços si no miréssim altra cosa que Tv3, ni llegíssim cap altre poema que l'Oda a la Pàtria de n'Aribau, que és l'únic text que n'Aribau va escriure en bell llemosí. Crec que els estudiants de secundària t'estarien agraïts per sempre i es delirien, follament corpresos, per la lectura dels grans textos de la nostra literatura nacional. Shakespeare, Faulkner, Cervantes, García Márquez...? Vés, home vés: qui té ganes de llegir un nan indigent com Faulkner quan té al seu abast la prosa exquisida del gegant Porcel o del monstre Pedrolo? Qui gosaria escoltar Beethoven o King Crimson quan pot escoltar Pep Ventura o Marina Rosell -sense trair la pàtria consagrada a l'altar de Montserrat?

Després de tots aquests elogis, estimat Pau, t'he de dir que em dol una mica el teu menyspreu per això que tu anomenes els polígons, bell eufemisme per no anomenar els pobres. Sé que tu, als pobres, t'estimes més anomenar-los colons. I de vegades, quan vas molt encès, genocides culturals. Sé que tens un gran sentit de l'humor i li demano a nostre senyor que et perdoni per això. Al nacionalisme li fa falta una mica de conya, un xic d'emmirallar-se per poder riure's d'ell mateix. Ets un gran clown, perdó, un gran pallasso. T'auguro una bona entrada si t'exhibeixes al Circ Cric, entre un malabarista d'Olot i un xicot de Torelló que s'empassa sabres de color groc mentre recita uns versos d'en Guerau de Liost.

Pau: m'ai no t'estarem prou agraïts, els purs. Putos espanyols! Joder, quin pal que em fan tots aquests poligonerus que van del pal d'enrotllats i que només ens volen robar la pàtria! Quina sort que tenim, els bons, que tu siguis entre nosaltres i al capdavant de Cal Koiné, a qui Déu tingui en sa glòria.

Com de bella i llustrosa seria una Catunya on els escombriaires, els sensellar, les putes i els xoriços parléssim la llengua estricta de l'àvia Puigdengolas i Ferrussola, nascuda i morta al bell mig del Putxet! Quina gran pena que no sigui aixines o aixins.

Que la melanconia per un univers pur no ens faci covards. No et rendeixis, Pau, ho tenim a l'abast. Guanyarem. D'aquí a mil anys, els bons catalans continuarem proclamant (amb cap fred, cor calent i peus a terra): ningún pas enrere en la defensa del català pur! Mort als poligonerus colons! Ho tenim a tocar sí o sí!

Joder, quin lío, tiu.

Amb carinyo,

El Lluís, del polígon de Can Parellada.

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Nota: Aquest article és la resposta al que va publicar Vidal a Núvol: Els deu calcs més necis en català (de la gent del carrer). Noti's el retintín classista que amara el text.


21 de febr. 2021

Los policías son hijos de pobre

Hay quien, al nacer, hereda un apellido notable. Y con él, una hacienda, un patrimonio. A veces hereda el prestigio que la comunidad le ofrecerá por ser el hijo de alguien, de algo, el hidalgo. Lo he visto siempre y, aunque no deje de sorprenderme, así es. Hay apellidos que abren puertas, que se pronuncian con respeto y con veneración, que se cantan, que se oran. Hay apellidos que son el mundo entero y resuelven una vida.

Su abuelo fue un gran patriota; su padre levantó empresas, era un intelectual, un artista. Hay apellidos con terreno adosado, con cuenta corriente sin fin, con carné del Barça, con cargo en la Generalitat. No te hace falta perder el tiempo escribiendo tu currículum vitae para encontrar un buen puesto de trabajo: con el apellido en medio de una hoja en blanco basta: los ujieres te abren la puerta e inclinan la cabeza a tu paso, como el cachorro que huele al jefe de la manada. 

Y luego están los apellidos sinónimos de nada en el mejor de los casos, ya que también hay apellidos que traen desprecio, burlas, vacío alrededor de sus letras. Su padre fue un perdedor, un paria, un obrero, un pringao, un campesino analfabeto. Esos apellidos no sirven para nada y uno debe plantearse salir de su apellido y lanzarse a la selva.

La libertad no existe o es un fantasma. En ambos casos se demuestra. Y, si la libertad existe, les advierto que se paga un alto precio por ella: la libertad es carísima en dinero, en renuncias, en sacrificio.

La libertad, para el que nació con el apellido del paria o del pringao, del charnego o del parado de larga duración, puede pasar por hacerse policía. Lo he visto varias veces: ningún hijo de rico se ponía a poli ni a guardia civil. En los pueblecinos de la Extremadura más pobre nacen policías a diario. La escasa libertad que comprarán les costará el desprecio de los vecinos con buen apellido.

Incluso le tirarán piedras si la ocasión se presenta.

Fue Pasolini quién se lo advirtió a los jóvenes izquierdistas radicales y airados de su tiempo: los policías son hijos de pobre, acordaros de eso cuando os vayáis a las manifestaciones. Pero Pasolini era un poeta metido a cineasta y, a día de hoy, un escritor olvidado. Se echa de menos la existencia de poetas como Pasolini, con una sensibilidad política y social a todas luces extinguida. En Cataluña, escritores y periodistas de talla enana jalean a los jóvenes airados: pegadles fuego a los policías, no son nada más que pobres e ignorantes.

Sí, ya lo sé: la perspectiva de clase ha pasado a mejor vida, pero no puedo olvidarla. Puede que a día de hoy haya señores con buenos apellidos animando a sus jóvenes airados a que apedreen a los hijos de los pobres. Puede que haya pobres tirando piedras a pobres, o ricos tirando piedras a pobres. 

Quienes nacimos con un apellido igual a nada sabemos eso, y sabemos que los que nacimos en esas circunstancias solo tenemos un patrimonio: lo público. Tan público es el contenedor de la esquina como los servicios sociales, la escuela, el ambulatorio. He ahí nuestro patrimonio. El contenedor de la esquina es una poesía pública. Para llegar a disponer de contenedores en las esquinas han debido pasar siglos de penurias, de miseria y de hambre.

Aunque me gusta el cine de terror, no he visto película más terrorífica en mi vida que El ladrón de bicicletas, y quien la haya visto comprenderá lo que cuento.

Lo siento, pero no veo poesía alguna en los adoquines que se lanzan a los que se metieron a policías para obtener algo de libertad, la oportunidad de salir del pueblo miserable. No veo épica ni lírica en el contenedor de todos ardiendo en la calle, en las llamas que consumen la motocicleta humilde, el semáforo impávido alcanzado por el odio gratis de un fuego pálido e inútil.

Nadie se mete a policía o a Guardia civil cuando ha nacido rico y con hacienda. Y quemar un contenedor es lo mismo que quemar una escuela pública. A quienes nacimos con poco, viene uno que lo tiene todo y nos quema lo que lograron nuestros abuelos y abuelas. Y a eso le llama revolución, e invoca entre las llamas rituales el fantasma de nuestra libertad tan débil.

19 de febr. 2021

Dolors Sabater, consejera de interior


Cuando uno tiene un rato ocioso y se pregunta ¿qué cosa podría empeorar en Cataluna? encuentra escasas respuestas. Aunque hacia abajo no haya límites visibles, es evidente que la cosa puede empeorar: el universo es así.

Unos días atrás, en la recta final de las elecciones, leí el comentario de Facebook de un votante de la Cup que pedía la Consejería de Interior para este partido. Me partí de la risa. Pensé que era una idea típicamente buñueliana, del estilo de poner al Dioni de jefe de seguridad en el BBVA o al entrañable Paquirrín de ministro de Cultura y Deportes. El surrealismo es muy excitante.

Pues bien: resulta que la propia Dolors Sabater se ha manifestado dispuesta a hacerse cargo de la Consejería que manda al cuerpo policial regional, y lo ha hecho con una frase sorprendente en varios sentidos:

Estem preparadíssims per encarregar-nos del Departament d'Interior

Antes de empezar: me ha descolocado el uso del género masculino (preparadíssims) en vez del esperable preparadíssimes, que es canónico en su partido y en cierta izquierda.

Luego está ese aumentativo sospechoso. ¿Qué debe pretender con él? Teniendo en cuenta que a Felipe VI le llamaron "el preparado", supongo que ellos (ellas) deben querer mostrarse superiores al monarca por la vía del adjetivo con grado de aumentativo (y masculino).

La preparación para el cargo que han ostentado los cargos de la autonomía catalana en los últimos 20 años levantan grandes suspicacias, ya que uno es incapaz de discernir como se preparó Miquel Buch, el hombre que pasó de portero de discoteca a Consejero de Interior (aquí todas las bromas son oportunas), o qué méritos hizo el señor Torra para pasar de vendedor de seguros a presidente de la cosa nostra regional. Sin ir más lejos.

Así pues, uno puede empezar a matar los tiempos libres imaginando una consejería de interior en manos de la Cup. Se admiten propuestas.

A mi se me han ocurrido algunas, de más obvias a menos:

  • Los cascos y los escudos de la Brimo irán pintados con símbolos feministas, favorables a la entidad ilusoria llamada "països catalans", antifascistas, antitaurinos y antituristas.
  • Las furgonetas se pintarán con el inevitable arcoiris
  • La selección del personal seguirá los más estrictos cánones de igualdad LGTBIQ++
  • La policía no actuará por orden de ningún juez, si no a petición de los mandatos de las asambleas de ciudadanos.
  • No se actuará jamás en el Barrio de Gracia, puesto que lleno está de Gracia.
  • Los cuerpos policiales protegerán y ampararán las okupaciones, exceptuando las okupaciones de propiedades de miembros de la Cup, de buenos patriotas o de personas de la izquierda chupiguay.
  • Los cuerpos policiales vigilarán estrictamente las redes sociales, y perseguirán a los disidentes del régimen nacionalista catalán.
  • Los cuerpos policiales regionales ayudarán a las gentes de la Cataluña catalana de forma preferente.
  • Ante un disturbio, atraco o violación de la ley, los agentes de la policía regional se sentarán en una asamblea y decidirán, por consenso, cual es la mejor forma de actuar. Invitarán a la asamblea a los cacos, maleantes, vendedores de grifa o cultivadores de marihuana para que expongan sus motivos. En cualquier caso, se valorará que el colectivo de maleantes y traficantes es una comunidad minoritaria y oprimida.

Lo dicho: estamos preparadísimos. O incluso preparadísimas.

18 de febr. 2021

Las horas muertas en Campoamor

En la hora muerta entre dos clases. Salgo a pasear por el Barrio de Campoamor. Por la mañana hubo mercadillo, algo más triste que antaño, y ahora las brigadas de limpieza barren suavemente. También cae suave la tarde. Cuentan que en Barcelona arden barricadas y aquí, en el Barrio de Campoamor, se escuchan las garzas y las cotorras, revoloteando para hacerse un lugar en las ramas.

Nunca he visto tantas plantas del dinero como en ese barrio pobre. Algunas de esas plantas han crecido tanto que descienden, solemnemente majestuosas, des del balcón del primer piso hasta acariciarte la cabeza, como una bendición verde y fresca. Me pregunto, con un mohín malicioso, si también hay tantas plantas del dinero en Pedralbes. O en Galapagar. Quizás no hace falta invocar lo que se tiene en abundancia, aunque allí quizás viven atormentados por el miedo a perderlo todo, un todo que es mucho.

Hace poco descubrí la calle Diego de Almagro, que más que calle es una avenida amplia y soleada pero como abandonada a medio construir, y que discurre entre meandros de nada y de ensueño. Algún urbanista tuvo un plan, un programa, un proyecto de negocio que se esfumó y así se quedó Diego de Almagro, avenida polvorienta sin terminar entre solares. 

Es enmedio de esa calle dedicada al desafortunado Diego de Almagro en donde descubro el Bar Entre Pinares y me siento a contemplarlo. La terraza parece haber sufrido un vendaval, una guerra, un desastre de naturaleza incierta. No hay nadie sentado en ella, pero ese sol de la tarde de febrero le añade todo lo que el hombre le niega. Hay silencio, paz. Un leve murmullo. Una radio suena en alguno de los pisos con las ventanas abiertas. Si la memoria no me falla, eso se llamaba Maíta vende cá. Siento vértigo por todo: el paso de los años, las tardes soleadas de febrero, las canciones de antes, el aspecto asolado de la terraza. ¿Dónde andarán los pinos de ese entre pinares que nombra el rótulo del bar? ¿Qué pinares recuerda quién le puso el nombre?

En esas circunstancias el tiempo pasa muy veloz, así que me doy cuenta de que mi hora muerta ya se pasó y debo apresurarme hacia la clase siguiente. Me deslizo raudo y otra vez bajo las hojas de verde rabioso de la planta del dinero, que de nuevo me acarician la cabeza, con una leve ondulación elegante, como de ola que muere en la arena de una playa lejana.

Más tarde descubro que a la misma hora, en efecto, en Barcelona se insultaban y se prendían fuego, los unos deseaban la muerte de los otros en nombre de la libertad, de la dignidad y de otras grandiosas palabras. Dios mío, me susurro, creo no nacimos para eso.

16 de febr. 2021

Hasél y Beethoven

No me siento capaz de afirmar que Pablo Hasél sea un músico. Ni tan solo que sea un artista. ¿Es artista cualquiera que coge un pincel, agarra un micrófono o escribe un par de versos? En mi barrio, el único artista que conozco es el panadero de la esquina. Sí, ya lo se, eso es otra acepción del término. pero es una acepción que me gusta: he conocido a panaderos artistas, a profesores artistas, a fontaneros artistas. Del mismo modo que he conocido a poetas zotes, pintores infames y arquitectos sin alma. ¿Qué diablos es el arte? Si el panadero del barrio un día suelta que el vicepresidente es burro en un tuit ¿se podrá amparar en la libertad de expresión de los artistas? ¿Le dirán que la libertad de expresión no ampara a los panaderos?

Luego: ¿dónde termina la libertad de expresión del artista? Si el valor supremo es el arte... ¿debe protegerse al arte, sea el que sea, por encima de la verdad?

Aunque les voy a ser sincero: creo que el asunto es demasiado delicado, tierno y quebradizo como para dejarlo en manos de políticos, de tertulianos, de columnistas o de tipos que, como yo, escriben en un blog pagado de su bolsillo (y sin publicidad).

A mi, Pablo Hasél me parece un activista o, mejor aún, un chico muy enfadado con el mundo, visceral, posiblemente falto de paz interior y con ciertas nociones de versificación. Y es evidente que España necesita reflexionar sobre la libertad de expresión, pero eso deberían hacerlo filósofos, juristas y personas ampliamente cualificadas, ya que eso no es solo opinión apresurada, ni reacción a un suceso.

Nadie cuestiona que la difusión de mensajes yihadistas sea delito. Vale. O por lo menos no he visto a nadie que, en España, proteste por el encausamiento o la cárcel cuando el objeto es uno que divulgaba mensajes islamistas. El asunto está en lo que duele, en el meollo de esta España en la que nada es de verdad hasta que sangra. ¿La apología del franquismo debe tolerarse en nombre de la libertad de expresión? Los que respondan que sí, ¿también defenderán la libertad de Hasél para cagarse en un Rey?. O se trata de lo de siempre: la justicia me gusta cuando actúa como lo hubiese hecho yo (sin ser jurista). ¿Existe el sentido común, más allá de lo que digan las leyes?

¡Aquí hay mucha tela y mucho debate! Hoy les he preguntado a los alumnos y me he encontrado respuestas muy dispares. Desde el chico que ha escuchado campanas y responde:

-¡Hasél en la cárcel y Cifuentes en la calle! -como si existiera alguna relación entre ambas personas y sus hechos.

No ha faltado quien ha metido en el mismo saco a Junqueras y a Hasél (aunque, bien pensado, Hasél podría pasar por un Junqueras joven y airado). En general: poco criterio y poco pararse a pensar. Poco pensamiento. Algunos alumnos han decidido no venir a clase para manifestarse y algunos profesores han decidido no ponerles falta de asistencia, en nombre de un valor superior. Lo que sea, menos pensar, menos debatir y menos poner a la razón por delante.

En España nada es real hasta que sangra o hasta que quema. Y así será hasta que no decidamos pararnos a pensar un rato. Dios mío... ¡como hecho de menos a Ortega y a Unamuno!

Yo, de mientras, me voy a poner algo parecido a Beethoven.