22 de juny 2023

LA MUERTE POR 250.000€


En el fondo del mar hay 5 hombres (y ninguna mujer, por cierto) que pagaron 250.000€ por morir en una muerte transmitida en directo. En 1980, un joven Bertrand Tavernier rodó "La muerte en directo", una macabra premonición de los reality shows extremos que tiene puntos de contacto con el suceso del submarino para multimillonarios. El espectáculo de la muerte televisado minuto a minuto.

Hay cinco personas que pueden dilapidar esa cantidad en unas horas de crucero exclusivo, solo por poder decir: yo he gastado esto, yo estuve allí. Porque yo lo valgo, me imagino que pensaban decir, luego, de haber salido con vida. La muerte les ha llegado de la mano de la vanidad. Quizás no hay nada más grotesco que morir por un exceso de vanidad. Como en un cuento medieval, la muerte les ha recordado que no eran diferentes, y que podían morir como el más miserable de los hombres: como Aylan Kurdi.

Uno no se puede alegrar de la muerte del prójimo, y la muerte que han encontrados esos cinco (a 250.000€ por muerto), debe de haber sido especialmente atroz. Pero hay algo que nos lleva a otras cuestiones: al mismo tiempo en que los medios se vuelcan en esa muerte de cinco señores muy ricos, hay hombres y mujeres ahogados en la misma agua, sin retransmisiones ni titulares tan grandes. Si los del Ocean Gate murieron por ricos, esas decenas, centenares y miles que se ahogan en el Mediterráneo se ahogan por pobres. Pobres posiblemente engañados por mafias, por esperanzas ensoñadas. El agua es idéntica. La asfixia también. Solo cambian los titulares, los medios para el rescate. 

Si para rescatar a los cinco ricos del Ocean Gate no se repara en gastos (aviones, buques, submarinos), para salvar a los miles de ahogados pobres todo son excusas, vagas declaraciones de enmienda o, en el peor de los casos, la absoluta indiferencia -cuando no el rechazo- que ciertos políticos sienten por el pobre que intenta cruzar el mar hacia una vida más digna. A algunos políticos, el mar les hace el trabajo sucio. Esa inmensa tumba azul oculta celosamente lo que se traga: si no hay cadáver no hay delito. Si no hay culpa, no hay pecado.

Escribo eso cuando, según algunos medios, todavía hay esperanzas de encontrar a los cinco millonarios con vida. Es improbable pero no imposible. Sin embargo, sería una vergüenza inmensa para la humanidad, una paradoja insalvable.

Pero vamos a ser buenos, y a imaginar que les salvan. Y que dedican el resto de sus vidas y de sus millones a rescatar a esos hombres y mujeres pobres que se ahogan en el Mediterráneo.


25 de gen. 2023

MIL DEMONIOS MENOS



Hubo un momento en el que el infierno se quedó vacío y todos los demonios anduvieron por la tierra. Pero los demonios se cansaron de su deambular por la puta tierra y se volvieron a su hogar.

Cuando empecé este blog, en julio de 2010, me propuse llegar a los mil. Pero era un mil impreciso: ¿mil días? ¿mil entradas? ¿mil comentarios?

Ya no me acuerdo.

Y por eso les dejo el enlace a ese "ya no me acuerdo" que ganaron los únicos ganadores de la Cruz de San Jorge que retiene mi memoria.

En cualquier caso, los mil de lo que sea se han cumplido y yo estoy muy satisfecho un poquillo cansado. Así que aquí les dejo. Me voy para empezar otras cosillas y espero reencontrarme con ustedes en esas otras dimensiones, por aquí, si los dioses quieren. Todo tiene un tiempo para morir, y el tiempo para morir de los Mil demonios ha llegado. Ese tiempo se cumple hoy.

22 de gen. 2023

CALLES RIGUROSAMENTE VIGILADAS

La inscripción que pueden ver en la foto apareció en algún momento, cuando algunos ya dábamos al "procés" por muerto. Las primeras que vi estaban estampadas con pintura amarilla y te las encontrabas bajo los pies, en las aceras y los pasos cebra. Más tarde, en una escalada amenazadora, aparecieron en negro y a la altura del rostro. Hubo un aumento de lo lúgubre.

El independentismo, como todos los nacionalismos extemporáneos, nos habituó a frases y eslóganes rayanos en lo naif y lo ridículo, y siempre se preocupó de evitar lo sublime: "no tenemos miedo", "independencia para cambiarlo todo", etc.

Este "hi som" (aquí estamos) se sitúa en otro nivel, más agresivo o por lo menos con la intención de crear miedo, algo parecido a "os estamos vigilando", "no te confíes". ¿A quién se dirige la severa advertencia? ¿A los políticos? Yo, presa de un impulso neurótico, sentí que se referían a mi. Sentí que me prometían el regreso de su pesadilla.

En cierto modo, es lógico: el nacionalismo debe permanecer siempre con las banderas y las lanzas enhiestas. Un nacionalismo pacífico y sensato, dialogante, no tiene sentido. El nacionalismo solo tiene sentido en su versión agresiva, como los guerreros icónicos de Braveheart, mezcla de hooligans y campesinos airados dispuestos a cargarse lo que se les ponga por delante, al son de sus gritos guturales y precivilizados, esa testosterona patriótica tan frecuente. Y por cierto: si ustedes recuerdan la lamentable cinta de Mel Gibson, se habrán dado cuenta de que los que ocuparon el Congreso de EUA y los asaltantes bolsonaristas estaban emulando al las hordas escocesas del cine.

Quienes se niegan a reconocer las tremendas similitudes entre todos esos movimientos antidemocráticos y antiilustrados (como por ejemplo lo niega el señor Junqueras) es porque no se han fijado bien, o porqué no les conviene. La democracia está en peligro de muerte. Eso es lo que nos cuentan por varios lados.

Y este "hi som" solo significa: estás vigilado. Si eres un ñordo o un botifler que sepas que no nos hemos olvidado de ti.

19 de gen. 2023

LOS CATALANES HACEN COSAS

Y las catalanas también hacen cosas, por la mañanita, con el fresco y ese aire vigorizante de las mañanitas de enero. Hoy mismo, sin ir más lejos, el señorito Pere Aragonès ha hecho dos cosas a la vez: saludar a Sánchez y a Macron y, a la vez, protestar por su visita. Por ahí estaba la señora Borràs también, que suele hacer varias cosas, aunque siempre de dudosa procedencia. Andaba ella acompañada por unos señores bajitos, con cara de frío, y también protestaban contra un Tratado hispano-francés... pero del siglo XVII. 

Más tarde apareció el señor Junqueras, que tras un monumental abucheo de sus amigos independentistas, hizo la siguiente cosa: montarse en un monovolumen y salir zumbando.

Últimamente, la cosa más practicada por la caterva independentista es insultarse entre ellos, en la lucha de siempre para saber quien es el más gallina y coger unos votos de la huevera del socio. Ahora la gallina le ha tocado a Junqueras.

Otro que hace cosas (y a su edad tiene mucho mérito) es el señor Xavier Trias, catalán de buenísima familia, que se presenta para alcalde pero soslaya con agilidad de bailarín la protesta en la calle de sus camaradas, y se va unos días a Murcia (¡a Murcia!). Trias sabe cosas: sabe que parte de sus votantes están hartos del procés y no le quieren ver en una manifestación antieuropea al más puro estilo de la ultraderecha.

Luego había muchos catalanes (y catalanas) anónimos pasando frío y levantando banderitas, y gritando contra los traidores de entre sus filas, y dicen que estaban allí pasando frío para demostrar que el "procés" no ha muerto. Y digo yo (por hacer algo, ya que al fin y al cabo soy tan catalán como los de las banderas): si algo está vivo... ¿qué sentido tiene proclamarlo con gritos, bocinazos y banderas? ¿No será que murió pero quieren que resucite? ¿No será eso de hoy más bien una procesión de semana santa?

Los catalanes hacen cosas. Y hacen incluso una manifestación para advertir de que el procés es un zombi: murió pero camina (cn cierta dificultad y algo de torpeza) y amenaza con comerse el cerebro de algún inacuto. A veces creo que es toda Cataluña un zombi, desgañitándose por la calle para recordarnos que algún día, lejano y neblinoso, estuvo vivo.

15 de gen. 2023

MUJERES MALAS

Como ustedes saben, la mismísima Biblia reporta la maldad femenina en su Génesis y el relato, bastante escabroso, de una tal Eva (por no hablar de Lilith). En el primer libro de Samuel está la bruja de Endor, que a mi me gusta especialmente por mi afición a la cosa de lo sobrenatural. Como ustedes sabrán sin duda (asiduos lectores de textos sagrados), la bruja de Endor era una médium que la lió de lo lindo tras invocar a un tal Saúl, un rey de Israel muerto que habló por boca de la bruja. Les confesaré una sospecha que tengo: el relato de la bruja de Endor lo podría haber escrito Jesús Franco, el director de cine más especial de la historia de España.

En la mitología clásica abundan esas mujeres malas, cuyo paradigma podría ser Medea, la que se cargó a sus hijos en el primer texto sobre lo que ahora se llama "violencia vicaria": Medea mató a sus retoños para fastidiar a Jasón, que era el padre.

El cine y la literatura rezuman de mujeres malas, femmes fatales y súcubos (demonios que toman la forma de mujer atractiva para llevar a la perdición a buenos hombres, de preferencia clérigos y monjes). En Hereditary (grandiosa cinta de terror de 2018), una adorable viejecita no duda ni un instante en ofrecer al diablo a sus nietecitos, para que el Adversario les posea.

En los chascarrillos populares, la suegra es un demonio.

Ahora le ha tocado el turno a una tal Shakira, señora cantante del género pop que nunca me ha interesado mucho y cuya única canción que soy capaz de tararear es algo así como "Waka waka", gracias a la insistencia apabullante de la prensa del fútbol, que machacó este temita hasta la extenuación. Por lo visto, la señora Shakira se separó de un futbolista con quien tuvo la ocurrencia de casarse años atrás, y ahora anda a la greña con él (y con la Agencia Tributaria).

Lo complicado del asunto es que un medio como "Núvol", de la izquierda muy izquierda y muy intelectual le dedique un artículo, y "Crític", otro digital de la izquierda dura, conceptual y en la órbita de la Cup y esas personas, también escribe una columna, bajo el título: "Te gusta la canción de Shakira y no por eso eres menos feminista". Me encanta eso: que den permiso a las feministas para gozar de una canción pop. De no haber obtenido la bula, se hubiesen sentido muy mal. Tras tanta insistencia, me puse la canción de Shakira en youtube y la escuché de cabo a rabo (perdón por la referencia fálica).

Les diré algo. La canción de la señora Shakira es bastante flojilla y yo soy más de Bowie y de Pink Floyd, por no hablar de Beethoven o de Wagner, más que nada por la edad. Por eso me choca tanto que una canción tal olvidable sea motivo de debate en la prensa radical, y que la intelectualidad más sesuda se esfuerce en redactar sobre tan banal asunto. Yo les preguntaría: Si soy feminista y me gusta la Medea de Eurípides... ¿tengo derecho a seguir siendo feminista? Espero su respuesta. Atentamente y tal y tal.

13 de gen. 2023

MÉDICOS EN UNA NACIONALIDAD HISTÓRICA

Aunque lo sabíamos, nunca está de más recordarlo. La pregunta ¿para que sirve el nacionalismo? tiene una respuesta, hoy, en los hospitales y en los centros de atención primaria (CAP) de Cataluña. 

El nacionalismo sirve para hablar del nacionalismo cuando las cosas van mal. O muy mal, como en este caso. Resulta muy difícil comprender como ha ido la secuencia: antes de la COVID, la atención sanitaria primaria iba razonablemente mal en Cataluña, al igual que los centros de urgencias y los hospitales. Llegó la pandemia y algo sucedió que no soy capaz de descifrar, puesto que nada ha sido igual. Así, mientras se aplaudía a los sanitarios des de los balcones, alguien planificaba la devastación de esos servicios.

Y devastados se han quedado. Ayer mismo, en el mayor hospital de la comarca del Vallès (cerca de 1 millón de habitantes), hubo 400 entradas por urgencias: un 65% de ellas acudieron por haber sido rechazados en sus CAP. Como ustedes se pueden imaginar, el hospital no dio 400 altas en un solo día, de modo que no es que los pacientes se amontonasen en los pasillos: también les tocó esperar horas en la ambulancia, aparcada en el párking. Eso es la sanidad catalana, sin desmerecer de la madrileña.

Ustedes, si fuesen extraterrestres (o suecos, que viene a ser lo mismo) dirían: el escándalo es mayúsculo, debe de haber gritos y manifestaciones y protestas y la prensa no debe hablar de otra cosa que del colapso monumental de un servicio básico del estado del bienestar.

Pues bien: la prensa de ayer solo habló del posible regreso del fantoche de Waterloo y de si Pere Aragonès debe acudir o no a la cumbre hispano-francesa (o franco-hispana). Un debate encendido, mayúsculo, muy importante. Para la prensa local el tema es el nacionalismo, sus víctimas, sus suspiros, sus quejíos y sus waterloos. Como se pueden imaginar, en la calle Génova no han perdido el tiempo y se han añadido al ruido (con altavoces) sobre el asunto nacionalista catalán: en Génova también les conviene entretenerse con el nacionalismo catalán, ya que sus servicios sanitarios están hechos unos zorros, un poco a la catalana manera.

En honor a la verdad, debo decir que la prensa también habló mucho de la señora Shakira, de si está muy empoderada o no, y de si es feminista o no que te guste Shakira. En las salas de espera de los hospitales de Cataluña, los enfermos escuchaban la cancioncilla de Shakira y los lamentos de Puigdemont, el eterno oprimido.



11 de gen. 2023

LOS RATONES Y LOS NAUFRAGIOS

Titular "El naufragio" a la crónica del "procés" fue idea de Lola García, gran periodista de La Vanguardia. Ello intuyó el hundimiento antes que muchos (yo entre ellos), e incluso hay quien todavía lo niega. Entre los negacionistas del hundimiento están quienes muchas veces me dicen: eres demasiado optimista, esta gente volverá a la andadas, son incorregibles y etcétera.

Pero yo les voy a dar unos datos, y juzguen ustedes:

Un señor afiliado a la cosa del Consell per la República (el chiringuito organizado por Puigdemont y que debía ser un gobierno "legítimo en el exilio") nos cuenta por twitter que se da de baja por la nula transparencia y la gran inutilidad del invento: se niegan a publicar las cuentas e incluso han borrado de su web el apartado de "transparencia" en donde se suponía que publicaban los números. Dice el dimisionario que en dos años solo han hecho una colección de sellos, y que para eso no valía la pena tanto ruido.

En el local de la ANC de mi barrio siguen convocando reuniones. A la última acudieron dos señoras mayores. Al cabo de un rato bajaron la puerta y se fueron a sus cosas. Esa información es de primera mano: les veo des de mi balcón.

La señora Ponsati le pide a la juventud catalana que se arriesgue a entrar en la cárcel por la patria. La señora Ponsati reside en el Reino Unido, según creo. Por toda respuesta, los expresos (ya indultados y en la calle) recurren a sus abogados para lograr la exculpación.

Un señor, hoy concejal de pueblo y antaño poeta, cuenta que ha dado con la mejor opción para lograr la independencia, y va más allá del sacrificio carcelario de la juventud: que la gente joven agarre las armas y se líen a tiros, que corra la sangre y que todo el mundo lo vea, y tal. Nadie le ha seguido por esta senda: los findes, la juventud catalana se agolpa para ir al Waka a celebrar la vida. Y los cachorros de la tribu más cercanos al nacionalismo creo que andan más bien por la Cerdaña a ver si hay algo de alguna clase de nieve.

Un día de estos, Macron y Sánchez se han dado cita en Barcelona para hablar de sus cosas (un tubo para llevar gas arriba y abajo, creo), y el independentismo furibundo creyó que esa cita iba a despertar al zombi de 2017. Mal pensado: el independentismo está tan dividido que no solo sus partidos andan a la greña, si no que el mismo partido protesta y a la vez saluda a los mandatarios de sus dos naciones opresoras. Hoy, en la radio, he escuchado a una señora muy independentista mencionar el Tratado de los Pirineos, algo que sucedió el el siglo XVII: "vienen los dos firmantes del Tratado de los Pirineos, dice la señora (creo que tuvo algún cargo tiempo atrás) y el dueño de la casa sale a recibirles" Todo suena a viejo e inútil, a ridículo. Me pregunto quien sabe contar qué carajo es el Tratado de los Pirineos. A quién le importa lo que diga un tratado de 1635.

Digan lo que digan esto se hundió. Y puede doler que los culpables del dislate antidemocrático y  antiliberal de 2017 estén por ahí a sus anchas, pero su barco ya no es barco. Es pecio y ningún submarinista anda tras él.

10 de gen. 2023

EDUCANDO MACHITOS

Cuando trabajaba como profesor de primaria, un día vino a verme la madre de uno de los alumnos. Estaba indignada:

-¿Cómo puede ser que mi niño de 8 años todavía no sepa abrocharse los cordones de los zapatos? ¿Qué tipo de profesor es usted?

No es una ocurrencia ni una anécdota cualquiera: ese tipo de preguntas se repiten a menudo. Jamás resolveremos la pregunta ¿se educa en la escuela o en casa?, ya que hay tantas respuestas como personas y, además, uno se olvida de la capacidad de influencia (de educación) que ejerce la calle, la tele (y no solos los programas "educativos") y, ahora, las redes y todo lo que se puede encontrar en internet con una facilidad extrema.

Todo eso viene a cuenta de la oleada de violencia machista con la que hemos empezado el año, con una retahíla de caos muy llamativos, tan llamativos como espeluznantes. ¿Qué nos está pasando? La educación igualitaria lleva ya muchos años en solfa, y la coeducación (en su sentido más elemental: el aula mixta) lleva más de 40, de modo que la mayoría de los asesinos machistas de hoy han pasado por esa educación y coeducación. Con resultados muy pobres, como se puede ver.

Alguien me cuenta que la sociedad es estrictamente machista: solo hay que mirar al ejército, a la iglesia o a la alta empresa para descubrir que el modelo masculino sigue siendo hegemónico. Y, aunque esto es cierto, no creo que explique la violencia del hombre que apuñala, quema o tira por la ventana a una mujer. Por más patriarcal que sea una sociedad ¿eso empuja a un hombre a matar a su pareja? Tampoco me parece muy argumentable.

Algunos, deterministas (y por consiguiente pesimistas) lo achacan todo a la testosterona y a sus excesos. Aunque si la testosterona fuese la explicación de todo, creo que la especie se habría extinguido hace siglos.

Otros acusan de todo a la familia, que es el mayor problema de la humanidad según Freud. Para otros, la familia es "el fundamento de la sociedad", aunque yo siempre he dudado de que la familia sea el lugar del amor, la tolerancia, el respeto y tal: muchos (y muchas) nos contarán que la familia fue el primer círculo del infierno. Yo me temo que el asunto va por aquí, pero no me voy a meter en camisa de once varas.

Solo diré que es una pena que, en un mundo en donde se pide un certificado o un título para casi todo, no se pida algún certificado para fundar una familia.


8 de gen. 2023

EL COCIDO IMPERIAL CATALÁN

 

En 2003, el profesor Enric Ucelay-Da Cal publicó su obra central, El imperialismo catalán. Estamos hablando de un libro de algo más de 1000 páginas y que, por consiguiente, no debió de ser leído por amplias capas de la población. Tampoco lo pretendía. Sin embargo, unos años más tarde (alrededor de 2012) empezó a ser citado en las redes, más que nada para ponerlo de vuelta y media. Eran los años previos al auge independentista, cuando la palabra más frecuente en la esfera patriótica era "soberanismo". Quizás algunos de ustedes recordarán aquel instante, que hoy parece perdido en la neblina.

Por el mismo tiempo apareció el concepto de "el català emprenyat", con gran predicación en las redes: el catalán mosqueado también era el prólogo del desastre, aunque la expresión solo se refería a la ciudadanía molesta por el maltrato en las inversiones de Renfe y los peajes de las autopistas. Por aquéllos años yo intercambiaba correos con una señora, hija de un industrialito catalán de nivel medio -pero muy soberanista- que un día se vino arriba y, sin ton ni son (y prejuzgándome por mis apellidos muy catalanes) me dijo que había dado con la solución para el encaje de Cataluña en España:

-Lo que debemos hacer -me contó tras haber sufrido una revelación epifánica- es pedirles a todos los grandes millonarios catalanes que se vayan comprando Cataluña a cachos, hasta convertirla en un territorio privado. Entonces seremos independientes.

Recuerdo parte de mi respuesta, más bien lacónica, que fue algo así como: ¿Te suena una cosa llamada democracia?. La señora soberanista no me escribió nunca más.

Volvamos al libro del profesor Ucelay: se trata de una ensayo muy denso y sesudo sobre la influencia del partido regionalista Lliga Regionalista de Cambó en la política española de principios del XX. Me abstendré de resumirles el asunto, que es complejo y requiere mucha dedicación. Me limito a exponer que parte de la tesis es, justamente, que el pensamiento identitario catalán pretendió inspirar una nueva visión de España, una vez perdidas las colonias. Francesc Cambó (algo más tarde un ferviente franquista y mecenas del levantamiento de 1936) ejerció de reformista español basándose en los presupuestos del catalanismo (entonces regionalismo). Recuerden que la Convergència de Jordi Pujol es una fotocopia remasterizada de la Lliga de Cambó: nacionalismo, catocilicismo, conservadurismo.

Quizás faltan años para un nuevo estudio académico y serio como el del profesor Ucelay, pero creo que el nacionalismo catalán sigue siendo el faro de la política conservadora y derechista de España. Si uno se fija un poco descubrirá que la señora Ayuso plagia sin cesar las estrategias del nacionalismo catalán e incluso sus argumentos cuando recorta servicios públicos para ponerlos en manos privadas. Y también descubrirá que el señor Feijóo, en su etapa gallega, practicaba un regionalismo con grandes dosis de inspiración regionalista catalana. Feijóo, a su manera, es un émulo discreto (lo llaman moderado) del nacionalismo de Pujol, aunque con menos hijos y sin esa Lady Machbet Ferrusola. No se me tomen a la ligera, por favor: presténme un poco de crédito aunque yo no sea un profesor universitario de la talla de Enric Ucelay. 


6 de gen. 2023

COSAS QUE NUNCA TE DIJE SOBRE EL ISLAM

Ejercicio de clase: observar una pintura clásica y, tras analizar brevemente la parte técnica (composición, color, pincelada, etc) contar la historia que nos sugiere, las emociones que nos despierta. Cada alumna tiene su propia historia. Una historia que, inevitablemente, tiene algo que ver con ella, con cada espectadora. El ejercicio es delicado y uno debe estar atento: pueden aparecer sentimientos dolorosos. (Hablo de alumnas porque en este grupo solo hay dos chicos).

Una de las alumnas, Hakima, mira la pintura de Delacroix que pueden contemplar en la cabecera. Ella comprende enseguida: se trata de una mujer que se ha fugado de casa y la están persiguiendo su padre y su novio, está desesperada, teme que la alcancen y por eso mira hacia atrás con miedo. Eso es lo que Hakima ha visto en el cuadro. En otros cuadros, Hakima ve: una mujer castigada por su padre y encerrada un fin de semana entero en su cuadro, una mujer a la que acusan de ladrona. El esquema se repite.

Aquí está el asunto, ya que las demás alumnas imaginaron escenas que nada tenían que ver con ese relato: rebeldía, libertad, juventud... Uno de los chicos vio algo erótico en ese rostro.

Llevo bastantes años en el gremio de la educación y, por lo tanto, llevo años tratando a alumnado musulmán. Como ustedes se pueden imaginar, muchas horas semanales de convivencia permiten sacar conclusiones. No me iré por los cerros de Úbeda: ninguna religión monoteísta apareció para hacer felices a las personas, pero de entre ellas hay una que, en el siglo XXI, crea malestar y miedo. Especialmente entre las mujeres sometidas a esa creencia. No pretendo emular a Houellebecq cuando se queda tan ancho tras proclamar que el islam lo pergeñó un árabe aburrido de relacionarse solo con su camello en medio del desierto, pero las alumnas de familia musulmana que he tenido me parecen tremendamente infelices. Conocen lo que les depara la vida.

Y lo que les depara la vida dentro del islam les da grima: he visto jóvenes vestidas con tejanos y camisetas que de repente aparecen con hiyab, de la noche a la mañana, y con una túnica de pies a cabeza, esa pieza de ropa que niega la silueta y la reserva para el uso del marido. ¿Lo han elegido ellas? ¿De veras se puede afirmar que una chica española de 18 años ha elegido esa humillación? Recuerdo el cinismo de la señora Lena de Botton y su "El velo elegido", en el que usa los argumentos del feminismo para contar que la repulsa al velo de la mujer islámica es lo mismo que la crítica a la minifalda en occidente: según ella, el machismo desaprueba el velo que ha sido elegido libremente por la mujer islámica del mismo modo que critica la minifalda. Hay que ser muy ignorante para afirmar eso.

Por supuesto que la mujer islámica que de repente se pone el velo contará que lo eligió libremente: como no lo cuente así le caerá todo el peso de la familia y del entorno, y se arriesga a sufrir las consecuencias tan funestas como difíciles de concretar: el interior de una familia musulmana es impenetrable. El mundo musulmán intenta escapar de la incertidumbre manteniendo a raya a sus mujeres, y en ese férreo control pretende mantener unas esencias lamentables. Sin duda alguna, el tiempo les alcanzará y las mujeres musulmanas terminarán con el abuso.

No debemos ser ingenuos: el catolicismo sometió a la mujer de un modo similar, es cierto. Y en especial a la mujer de clase humilde. Tan cierto como que la mujer occidental supo resquebrajar el entramado católico conservador, incompatible con la democracia y los valores de la Ilustración. Lo mismo sucederá con el Islam, sin duda alguna. Pero nadie habla de ello y ahí tenemos a esas mujeres de familia musulmana por las cuales no veo yo que se haga nada en concreto, y esa dejación se perpetra en nombre del respeto a la multiculturalidad y otras sandeces.


1 de gen. 2023

EL ALCALDE LES DESEA FELICES FIESTAS


Me encuentro el panfleto en el suelo, enmedio de la calle. Alguien se lo ha encontrado en el buzón y lo ha lanzado con un gesto incívico pero comprensible. Es un tríptico en donde destaca la foto del señor alcalde y el eslógan: "Fem-ho tot". Hagámoslo todo. Me froto los ojos y me pellizco el muslo antes de volver a mirar. Pero el panfleto sigue ahí. El alcalde me desea felices fiestas con una frase propagandística y esa sonrisa demasiado cínica. Fallaron el fotógrafo y el publicista: prometer hacerlo todo es lo mismo que prometer no hacer nada, y eso deberían saberlo.

El señor alcalde aparece solo en la foto: no hay equipo, no hay colaboradores. Es el solo quien lo hace todo. Entro, más tarde, en la web del partido "Tot per Terrassa", un partido montado aprisa y corriendo para mayor gloria del señor alcalde, que también aparece en cada una de las imágenes. La última noticia en el apartado "novedades" es un texto de la entonces teniente de alcalde fechado en enero de 2021. ¿Para qué esforzarse en mantener una web cuando solo importa la foto del alcalde?

"Hagámolso todo", propone el alcalde. ¿Hay algo procaz en la propuesta?. Y, a la vez, uno no puede evitar el recuerdo del "Ho tornarem a fer" que tuvieron la desfachatez de proponer los delincuentes del procés y que resuena en la frase omnipotente. Ballart siempre ha flirteado con los eslóganes independentistas (aunque también lo hace Ayuso y se queda tan pancha) y, sobretodo, ha insinuado que todo lo puede, como cuando dirigió el ayuntamiento a distancia y usaba la enfermedad de un familiar para generar empatía sin vergüenza alguna.

Me resulta difícil digerir el egocentrismo de algunos políticos y me sorprende su falta de decoro: Feijóo suprimió el logotipo del PP en las elecciones gallegas. Xavier Trías, que se postula para alcalde de Barcelona, ya ha advertido de que prescindirá de las siglas de "Junts per Cat" y aparecerá él mismo como "marca" (fíjense en que los partidos hablan de sí mismos como de "marcas", tal como lo hace Starbucks o Ikea: las ideologías han muerto, vivan las marcas). Y si el ego resulta de difícil digestión, más lo resulta cuando el propietario de ese ego no puede ofrecer ninguna hoja de servicios brillante, ningún mérito notable). La legislatura presente ha sido mediocre y decepcionante, gris, llena de vacíos y ausencias, de cambios inexplicables e inexplicados en el equipo de gobierno.

La política catalana -también la municipal- navega sin rumbo y sin proyectos. No se me ocurre un eslógan más inane que "Hagámoslo todo". Todo incluye lo derechgo y lo torcido, lo bueno y lo malo, lo blanco y lo negro. Cuando no hay idea ni propuesta, caben todas. ¿Es posible contentar a todo el mundo? Y si es así ¿cómo pretende hacerlo?. ¿Con qué subterfugios argumentará luego lo que no ha hecho?

Quizás nada de eso preocupa al señor alcalde y nuevo candidato, dedicado en cuerpo y alma a alimentar a su narcisismo patológico y a su ansia de promoción personal. Quizás todo se deba a la resaca del procés, el tiempo en el que los políticos más cínicos prometieron la felicidad con discursos tan emocionales como estúpidos. "Hagámoslo todo" es un poco más de aquello. 



30 de des. 2022

EL REFERÉNDUM DE 2023

Preocuparse por la política catalana envilece y embrutece. Por eso mismo hice acopio de paciencia, valor y paracetamoles y busqué el discurso navideño del presidente regional. Lo hice alertado por los titulares de la prensa, que me alarmaron: Aragonès promete un referéndum por la independencia catalana en 2023.

Sin embargo, y tras escuchar el tostón voluntarioso e ingenuo, pero tedioso, descubro que Aragonès no ha prometido ningún referéndum. La prensa se rasga las vestiduras ante un anuncio que nadie ha hecho. En su lugar, Pere hace una larguísima perífrasis, un aburrido circunloquio en el que habla de sentar las bases para iniciar un debate encaminado a debatir el futuro del "conflicto" entre Cataluña y España y tal. O algo así.

Me parece que Aragonès todavía no ha comprendido que el único conflicto que existe aquí es un conflicto entre catalanes: el conflicto entre los catalanes que quieren la independencia a toda costa y los que no la queremos de ningún modo. No hay otro conflicto: todo los demás es ruido de fondo, propaganda y necesidad de poder. De poder regional. Una forma postpujoliana de peix al cove revestida con banderas cubanas (unas banderas que, todo sea dicho, desaparecen, languidecen, amarillean y se deshilachan en cuatro balcones estrictos).

Me parece que quienes se han llevado las manos a la cabeza y han prorrumpido en gritos y aspavientos solo escucharon el titular periodístico -desafortunado, sesgado y malintencionado-, pero no escucharon el discursillo de Aragonés. Cosa que, de otra parte, se entiende muy bien: ¿quién quiere perder el tiempo con esos sermones patrióticos y victimistas?.

Me parece que ya nadie se acuerda del dato: con un presidente del PP en la Moncloa, primero Mas con unas urnas de cartón y luego Puigdemont con unos tupperwares chinos, organizaron dos referéndums ante la pasividad, la torpeza y la pésima gestión de dicho presidente, un tal M. Rajoy.

Me parece que Sánchez puede errar con su estrategia de desescalada y su regreso a la política (fuera de los juzgados), pero también es cierto que nadie ha organizado ningún referéndum y el presidentito catalán usa el perfil bajo -valga la redundancia-. Otra cosa es esa persistencia en la deslealtad institucional de la que parece que no se descabalgan los politiquillos regionales, olvidándose de que la Generalitat es nada más y nada menos que Estado. Estado español para más siglas: es decir, España. Ese asunto debe resolverse en las urnas, claro está, pero en las urnas de veras, las legales. 

Un referéndum que solo aumentaría el conflicto catalán -entre catalanes- poniéndole cifras, números que son personas, personas que son ciudadanos que quieren vivir en paz con sus vecinos sin ser tachados de botiflers, de traidores, de ñordos y de colonos.

El día en el que el señor Aragonès termine de comprender que es el representatnte del estado en Cataluña y que preside a toda la ciudadanía, y que su misión es buscar lo mejor para todos dejará de soltar discursos con perífrasis lánguidas y conseguirá que los catalanes dejemos de vivir en Catatonia. Ese es mi deseo para Cataluña en 2023: que los titulares periodísticos que hablan de Cataluña nos hablen de progreso social en vez de hablarnos de deslealtad y de ensueños identitarios.

21 de des. 2022

EL JUEZ QUE HUELE A POLIL

-La ley soy yo, dice el juez Roy Bean -en una de  las mejores pelis de John Huston, con la voz (y el cuerpo) de un Paul Newman magistral. Se trata de una de las mejores cintas de humor negro del cine.

Eso sucede en una cinta de ficción. El bandolero Roy ha usurpado el puesto de juez en un pueblucho tras cargarse a las autoridades locales (una autoridades corruptas y lamentables -dicho sea). A continuación, el nuevo juez autoproclamado ejerce la justicia a su modo, con un código penal que posiblemente no se ha leído nunca, tratada como una Biblia y con su carga carga simbólica.

A partir de ahí los desmanes del juez Bean son inenarrables, aunque hay un sentido poético profundo en sus decisiones: ¿han oído hablar ustedes de la vertiginosa "justicia poética"?

Vamos a dejar en paz a la poesía: habrán adivinado ustedes que me pongo a escribir sobre jueces por lo actual del tema. Por lo que me cuentan, a unos jueces más bien seniles les preguntaron si querían en su puesto (bien pagado y sin necesidad de fichar a las 8 de la mañana) y ellos dijeron que si, señoría, quiero seguir en mi puesto. Tienen algo de juez Roy Bean estos señores de la toga más encumbrada, algo de soberbia amén de rancio.

Oigo por ahí que esos jueces son franquistas: bueno, como mucho podrían ser "neofranquistas", ya que cuando Franco coleaba ellos eran unos niñatos. Lo que no quita que haya nostálgicos, revisionistas y demás pelajes, gente que añora el autoritarismo y el "por la Gracia de Dios", cuya idea de la democracia sigue siendo aquella "¿democracia? sí, pero a la española". Feijóo, el caballero triste, anda por allí haciendo como que los jueces tienen algo que ver con él, pero yo diría que solo pasaba por allí -como cuando se montó en un yate, unos años atrás. Solo los tontos son moderados en su tontería, se dice.

No creo que esos jueces sean franquistas: al fin y al cabo, algunos "ismos" no existen. El franquismo se termina con Franco, ya que no es ninguna ideología: acuérdense de que Franco era el que daba el consejo: "no se meta usted en política". Para Franco el poder nada tenía que ver con el arte de la política: se trataba de mandar para sí mismo y los suyos, enriquecerse y fastidiar al prójimo, más o menos como nuestros conocidos independentistas catalanes: incapaces de formular ningún modelo de país. No hay ideología en esos ismos: solo la voluntad de poder estricta de quien se lo tiene todo bien organizado y no piensa ceder ningún privilegio.

En España hay algo que flota, que medra, que aúlla en la oscuridad. Algo digno de la pluma de Lovecraft y que no es el franquismo: es ese tufillo rancio, butaca de terciopelo desgastada que huele un poco a orín, a culo, el ujier genuflexo, el crucifijo negro, la cucaracha detrás del inodoro. 



18 de des. 2022

LA PROPINA DE PEDRO

No salgo de mi asombro ante la campaña Yo dejo propina de la señora Ayuso. Hay un retorno a la caridad medieval, premeditado y oficial: una lección de neoliberalismo salvaje en un minuto. Alguien le dijo a la señora Ayuso que es muy lista (quizás ella misma se lo dijo) y que las personas listas pueden cometer los atropellos que sean.

Me he preguntado por las propinas y me doy cuenta de que no soy mucho de propinas. Las he dejado pocas veces, hay algo que me hace sentir mal en ese gesto soberbio e inútil. Sin embargo, pronto voy a dar una propina. Al señor Pedro Sánchez.

Voté a Pedro Sánchez. Bueno, mejor dicho: por ser residente en Cataluña, voté al PSC. Soy de convicciones socialdemócratas y, siendo así, no me quedaba otra opción. Voté a un partido del 155, es cierto. Y hubiese preferido un 155 algo más contundente que el 155 de Rajoy.

También soy de los que, por un segundo, creyeron que Sánchez y Rivera serían capaces de pactar un gobierno de coalición de centro-izquierda. Sin embargo, Rivera cayó en un delirio de grandeza y creyó que podía arrebatarle el puesto al PP, de modo que agudizó su perfil derechón y se dio de bruces con su ego. El pobre Rivera no tan solo liquidó su carrera política con un giro de guión estúpido, que derrochó la victoria en las elecciones catalanas de Arrimadas: también arruinó el futuro de la formación y la mandó al olvido.

Esos "Ciudadanos" que llegaron a ser una puerta al liberalismo político y una alternativa real al nacionalismo catalán se disolvieron en la inopia de su líder.

Entonces, Sánchez quedó en las manos de Podemos, organización que -con más lentitud que Ciudadanos- también siente la atracción del abismo y la desaparición. 

Llegados al día de hoy, y cada vez más cerca de las elecciones legislativas, uno se pregunta si volvería a votar al PSOE de Sánchez. Por supuesto que veo muchos peros: las concesiones al independentismo me parecen fuera de lugar, excesivas y generosas en demasía. Yo soy uno de esos catalanes que sufrió los años del acoso nacionalista, uno de los catalanes llegaron a escuchar "aquí no te queremos", "no eres de los nuestros", y botifler, y no pintas nada aquí, y puedes largarte cuando quieras.

Tampoco me gustan los pactos con Bildu, y la figura de Arnaldo Otegi me parece nefasta sin paliativos. Dicho esto: no es cierto que Bildu sea ETA. Esa equiparación es burda y solo demuestra ignorancia (o mala fe): ¿acaso Vox es Fuerza Nueva?.

¡Tengo un dilema difícil! ¿Difícil? Bueno, la verdad es que el PP intenta resolver mi dilema y se pinta la cara con los colores más bochornosos del espectro, cosa que le agradezco de veras. Lo último ha sido ese spot deleznable sobre las propinas en los bares . 

Se habrán olido ustedes la conclusión de este texto: solo puedo volver a votar al PSOE de Sánchez. Con todos sus peros y mis dilemas, con todas las dudas. Mi propina es para Pedro. A la espera de una derecha española inteligente, liberal y democrática. 


13 de des. 2022

ORIOL, LO PEOR DE LA POLÍTICA -SEGÚN IÑIGO

El señor Urkullu recuerda los días previos al 1 de octubre de 2017 en Cataluña. Alguien le pidió que hiciera de mediador en el lío catalán, y Urkullu, lleno de buenas intenciones, se prestó. Urkullu repasa las personas con las que habló y de cada una de ellas esboza un retrato con muy pocas palabras. Pocas palabras y ninguna piedad para los líderes secesionistas que violentaron la democracia.
A Urkullo solo le falta parafrasear a Shakespeare: en octubre del 2017 el infierno estaba vacío, y todos los demonios estaban en Cataluña.
Iñigo les captó a todos: sibilino y astuto, formado en buenos colegios y de buena familia, pero mucho más inteligente y hábil que los cuatreros catalanes. Y aunque el vasco descabeza a todos los títeres (a Puigdemont le destripa con tres palabras bien puestas), uno se detiene ante lo que cuenta de Oriol Junqueras. Cuando el periodista le pregunta por el de Esquerra, Urkullu esboza una sonrisa ambigua, se detiene, piensa y, luego, por fin suelta: "Junqueras encarna lo peor de la política". No hay más respuesta: lo que sigue es el silencio y cuando la conversación se retoma es evidente que Iñigo ya no dirá nada más sobre Oriol, que cada uno saque sus conclusiones y se haga sus hipótesis. Yo me hice las mías.
Hoy he visto por un instante a Junqueras en televisión y me he acordado de Urkullu enseguida. El rostro altivo, la mirada errante, la soberbia, ese tono que destila maldad bajo su impostura de bondad hipócrita. Hay, en el verbo de Junqueras, algo de los peores curas de la literatura. Y no es por casualidad: junto al iluminado Jordi Cuixart, Junqueras es el otro santurrón del nacionalismo agresivo, el otro personaje que bordea siempre el lenguaje religioso.
¡Cuánta maldad debe haber en el corazón del hombre para tener que interpretar siempre a un santo de opereta!
Junqueras ha contado lo de siempre, lo aburrido, lo tan bravucón como falso.
Pero me ha devuelto a los terribles momentos de 2017, cuando él y su pandilla ejercieron una violencia deliberada y abyecta contra la mitad de la ciudadanía catalana en nombre de su fe verdadera. Y ha vuelto a las andadas: la terrible represión y blablablá, despreciando que la mayor violencia y la mayor represión de aquellos días no estuvo en las porras policiales: estuvo en él, en su asalto a la democracia y a la ciudadanía catalana que no piensa como él. Y eso se lo dice alguien que piensa que aquellos porrazos policiales fueron un error tremendo, fruto de la torpeza bíblica del PP.
Ahí lo tienen: lo peor de la política devuelto a la arena política por un extraño giro legislativo que le podría rehabilitar. Me acuerdo de Urkullu y de un verso de Extremoduro: "no lo entiendo o lo entiendo demasiado".

11 de des. 2022

Navidad en España

Hay una tienda, por ahí, cerca de mi piso, en la que venden libros de segunda mano. Los clasifican en los estantes por orden alfabético, separados por los idiomas de la edición.

Entro a menudo en este local y rastreo un rato, olfateando como un sabueso humano que se pretende sensible al olor de los grandes libros. Me gusta el olor de esos libros polvorientos, amarillos a veces, a veces húmedos de humedades humanas, a veces ondulados, a veces enmohecidos y a veces impolutos como Neptuno, jamás surcados por el hombre.

Cuando entro en la tienda me paso un rato en ella dando tumbos. Voy des de la G de García Márquez a la V de Vargas Llosa. Busco en la K de Kadaré, en la C de Carrère. Y luego vuelvo a la G, pero a la G de Goytisolo.

A veces encuentro chollos. Y me sorprendo que alguien se haya vendido por 20 céntimos una obra de Zweigo de Tolstoi editada por El Acantilado, libros que fueron comprados por muchos euros. Me llevé un librico de Valdemar hace poco, cuyas ediciones son muy caras.

Soslayo invariablemente la B de Bosch, temeroso de saber que alguien se vendió uno de mis pocos libritos. Eso sucederá algún día, es inevitable.

Hace poco, mientras yo olfateaba entre los anaqueles, apareció en la tienda una pareja de ancianos que acarreaban un carrito de la compra de color azul y chirriante. Ambos, con dificultades y quejidos, arrastraron su carrito hasta detenerlo delante del dependiente. Empezaron a extraer libros bellamente encuadernados, de los de antes. Clásicos del siglo de oro y de la literatura hispánica. Los depositaban encima del mostrador con una mueca indescifrable, entre la pena y la ilusión.

No vi ninguna lágrima en esos ojos que habrán derramado millones de lágrimas y casi ya están secos.

Allí dejaron a Lope de Vega y a Blas Infante, a Carpentier y a García Lorca, a Quevedo junto a Góngora, a Borges, al anónimo del Lazarillo y a Pardo Bazán. 

A veinte céntimos el tomo, les recordó el dependiente. Y el chico iba sumando de 20 céntimos en 20 céntimos, hasta que llegó a 14 euros. Cuando la suma llegó a los 14 la pareja de ancianos se miró con una sonrisa medio tibia, medio helada. Vaya usted a saber qué pensaron que se iban a comprar con 14 euros. Quizás algo exquisito del Mercadona.

-Volveremos enseguida con otro carro- murmuró el hombre.

-Bueno, igual mañana -susurró la anciana.

Escrito en una población de provincias de España, en diciembre de 2022.

9 de des. 2022

TIEMPOS DE REDENCIÓN EN CATALUÑA

Reza la Constitución que España es un estado aconfesional (que no laico, como a veces leo que escriben por ahí los ilusos). Aconfesional, como saben ustedes, significa que no hay una sola religión, si no que el estado no profesa ninguna y las permite todas. Incluso las varias religiones nacionalistas: y lo digo así porque el nacionalismo tiene muchos elementos religiosos.

Ahora mismo no solo está en marcha el perdón piadoso de los delincuentes sediciosos, si no que se está perpetrando una operación de redención en sus pantallas. En un canal de TV pueden ustedes ver "La sagrada familia", presentado como el documental definitivo sobre Jordi Pujol y su clan. Lo firma David Trueba para darle una pátina de elegancia.

Me gustaron las películas que vi de David Trueba, que no son todas. También leí algo de su escritura y me gustó menos, pero me parecía alguien a tener en cuenta.

Sin embargo, la serie "La sagrada familia" dedicada al clan Pujol que ha dirigido me presenta a otro Trueba: un hombre incapaz e insolvente ante el reto que se le planteó. David Trueba no estuvo a la altura y el encargo le vino grande. No pudo o no supo, o le pagaron para eso y él obedeció. Ante todo: lo que se cuenta en esta serie estaba todo ya visto y sabido. Quien espere algo más, que se abstenga de perder el tiempo.

La serie procede al rescate moral del individuo más nefasto que se ha paseado por la democracia restaurada, y obra como una herramienta de esa "memoria histórica" que consiste en presentarnos a un buen hombre con algunos claroscuros, pobrecito, claro está, ya se sabe, nadie es perfecto y el pobre andaba muy atareado construyendo un "país".

Nos cuenta lo previsible y la moraleja que difunde es: como todos los hombres, Pujol tuvo sus luces y sus sombras, pero predominan sus luces. Y quizás, dice alguien en el documental, de sus 23 años de presidente le sobraron algunos. Pero todos sabemos la verdad: de esos 23 años de presidente le sobraron 23, y ese aparato que construyó (llamado Generalitat) se parecía más a una máquina de corrupción y propaganda que a cualquier otro artefacto. En cualquier caso, no era la democracia esperable en un hombre que procedía del antifranquismo lo que inspiró a su omnipotente creador: era otra cosa, más oscura, y que está en el alma del hombrecito (y que algunos conocen).

Sobre la miniserie de Trueba solo se puede recurrir al dicho: para este viaje no hacía falta ninguna alforja. David, lo siento pero la verdad es esa: has cometido un truño. La serie es completamente olvidable, mala y tan llena de buenas intenciones como el infierno: no hacía falta blanquear a un señor que ya dispone de muchos medios para su beatificación.

La productora de la serie (Lavinia) habrá pensado que el fin de los días del señorito Pujol está cerca y que ha llegado el momento de la redención. Por cierto: el dueño de la productora militó en el PSAN y el PSUC, partidos que se suelen olvidar cuando se habla del gran desastre catalán.

6 de des. 2022

PACA LA CULONA

Alguien se detendrá en el título, horrorizado o atónito, y exclamará: ¿cómo osa alguien meterse con el aspecto físico de una mujer? ¿cómo es posible tal barbaridad y tal atraso en el año 2022 de Nuestro Señor, cuando eso ya está extinguido?.

Puedo tranquilizar a todo el mundo por dos motivos. El primero: "Paca la Culona" fue dicho hace ochenta años. Eso es un documento histórico. El segundo: la expresión "Paca la Culona" iba dirigida a un hombre.

Quien se expresaba así no era otro que el general Queipo de Llano, el carnicero de Sevilla. Así se refería a Francisco Franco el de Tordesillas. Es sabido que Franco y Queipo no se llevaban muy bien, pero no se suele mencionar lo de Paca la Culona.

A día de hoy, escribir eso es una provocación bipolar: molestará a los admiradores de Franco (¡"Cómo osan nombrar así al Caudillo!), pero también a sus detractores: ¡no se puede insultar a nadie metiéndose con su aspecto físico! ¡está insinuando que Franco pertenecía a la comunidad LGTBIQ+ y le está señalando por eso! A día de hoy, le reprocharían al infame Queipo de Llano... por su incorrección lingüística, y las actas soslayarían el "Paca la Culona" para no ofender a los distintos colectivos que salen ofendidos con tal ocurrencia. 

No sería nada extraño, por consiguiente, que alguien nos dijese: "es franquista meterse con la sexualidad de Franco".

Hablando de nuestras cosas y de nuestra guerra, recuerdo cuando Alfonso Guerra tildó al señor Rajoy de "mariposón": ¿se pueden imaginar el revuelo que se alzaría, a día de hoy, si a alguien se le ocurre hacer algo similar con el señor Feijóo? Yo creo que eso no ocurrirá. La autocensura ha subido varios peldaños y todos andamos como pisando el hielo delgadito de un estanque, temiendo que se resquebraje bajos nuestros pies y nos veamos sumergidos en las aguas gélidas (y letales) de ese horror cósmico que es la corrección.

Entre convertir al Congreso en una taberna, como hacen sus señorías de Podemos y de Vox, y comportarnos como el abad de un monasterio cisterciense debe de haber un punto medio.

Pero dicho esto, no me negarán que la ocurrencia del infausto Queipo no tenía su gracia y que jamás volverán a Franco igual que antes, una vez conocido que era Paca la Culona.


4 de des. 2022

WAKA Y LA EDUCACIÓN EMOCIONAL

Hablo a menudo con las alumnas y suelen contarme sus cosas. Entre ellas, que no se pierden un finde en Waka, la discoteca más de moda por la zona. Cuando les pregunto qué es lo que encuentran en Waka, la respuesta suele ser unánime, clara y muy convincente:

-Allí está lo peor de la zona: extranjeros babosos, borrachos, tipos que te tocan el culo, maduros salidos y etcétera.

Estas alumnas se están sacando un grado superior de formación profesional, del ámito social: es decir, quieren trabajar con personas y con valores positivos, para el progresos social. Y es más: cuando hacen un examen se saben la teoría al dedillo: empatía, cohesión, inclusión, perspectiva de género. Son capaces de organizar buenas actividades de educación emocional. La teoría está aprendida. Pero luego llega el fin de semana, y el finde tira más que una carreta.

La prensa recoge a menudo graves incidentes en esta discoteca: peleas en donde terminan varios detenidos por agresión, violación. Puñaladas, bofetones, puñetazos. Ha habido de todo. Y ellas están allí, para poder contarlo. El aprendizaje sentimental del Waka es superior al de las aulas, claro. Pero lo paradójico del asunto es esa escisión: sabemos todas las teorías, pero nuestra práctica se olvida de la teoría tras cruzar las puertas del Waka: en este infierno de pago se ponen a prueba las verdaderas emociones con la ayuda inestimable del cubata.

Algo está fallando en la educación emocional y en la gran insistencia en la perspectiva de género, la coeducación y el discurso sobre feminismos y buenas masculinidades: a la hora de la verdad, tira más el ambiente chungo, complejo y peligroso del Waka. El morbo de toda la vida. La adrenalina del riesgo atrae  más que la sapiencia. Esas alumnas, por su edad, ya han vivido una escolarización des de la más tierna infancia que les ha insistido en toda la retahíla de valores, emociones, y teorías.

Antes se machacaba al alumnado con la religión, la Virgen y Jesucristo. Y a la salida del cole se ciscaban en Dios. Ahora pasa lo mismo, pero ya no es a Dios a quien se deja en la puerta: es la nueva catequesis. Lo cuenta Rousseau en el principio de sus Confesiones: cuando era un adolescente, cada d´çia al levantarse se calzaba primero el zapato del pie derecho. Hasta que su profesor le dijo: haces lo correcto, Juan Jacobo, hay que calzarse primero el zapato derecho. A partir de aquel día, Rousseau se calzó siempre primero el zapato izquierdo. 

Algo muy profundo está fallando. Y aunque cuando uno trabaja en educación debe saber que las cosas son así, y que la paradoja es lo más habitual, no deja de asombrarse. Quizás -me digo- algo queda de todo el discurso, de las lecturas, de las reflexiones, del eco lejano de las aulas. Esperemos que sea así, que algo quede. Pero quizás fue tanta la insistencia en el discursos que las adolescentes, por ley natural, se van a lo opuesto en cuanto cierra el instituto y llega el ocio.

30 de nov. 2022

VUELVE LA MARATÓ PETITORIA Y CATALANA

Mucho se habla de los recortes en sanidad pública de la señora Ayuso. Pero poco se nombra a la sanidad catalana, que le lleva varios años de ventaja a la madrileña en desmantelamiento. La cosa viene de lejos: no se si se acordarán de un tal Boi Ruiz, consejero autonómico del equipo del probe Mas, el equipo más destructivo de los servicios públicos de España entera (y el mismo equipo de gobierno que tuvo las narices de autodenominarse "el gobierno de los mejores").

Lo de Ayuso es, de nuevo, el ensayo de una aprendiz al lado de los gobernantes regionales de Cataluña. Por eso y por algunas patrañas patrióticas, la señora Ayuso parece estar matriculada al curso on-line de los peores ideólogos catalanes, que también suelen gritar ¡Libertad! cuando se vienen arriba.

La situación de la sanidad catalana, como íbamos diciendo, es desoladora. La inversión más baja de entre las 17 autonomías (y de eso no pueden culpar a la malvada España opresora, puesto que la Generalitat tienen todas las competencias en temas de salud pública). 

Sin embargo... ahí está la Marató de Tv3, esa mesa petitoria henchida de catalanismo autocomplacido, que cada año recauda dineritos de la caridad para dárselos a la investigación médica. El método no podría ser más rancio, más viejuno ni más patético. Pero ahí está, y Tv3 lo presenta como uno de los mayores eventos del año. Pudiendo tirar de caridad y espectáculo televisivo... ¿para qué invertir dinero público en la salud de los catalanes? (Y las catalanas, y las catalanis).

Un año más, los espectadores de Tv3 se irán a la cama convencidos de que a los catalanes nadie nos gana en solidaridad y buen gusto en la televisión, y que este es un grandísimo país, merecedor de ser nombrado la Dinamarca del Sur y cosas así, y visca la república catalana y Puigdemont president: por aquí ya nos conocemos, y sabemos que no hay ocasión que se desperdicie para reivindicar a nuestros fantoches más nostrats.

Bien pensado, en ese mundo florido y bucólico de Cataluña, en donde todo el mundo es mú majo menos los botiflers, los ñordos y los colonos, creo que el gobiernillo podría sentarse con los directivos de Tv3 e ir pergeñando otras Maratones: para sufragar la escuela pública, para bajar las tasas de las universidades (las más altas de España entera)... -Aunque quizás las propuestas irían hacia otra parte: hoy me he enterado que el partidito Junts (el de Laura Borràs, amigos y enemigos), le ha propuesto a ERC que, si quieren su voto para aprobar el presupuesto regional, deben darle más dinero al concierto con las escuelas concertadas: es decir, a los maristas, escolapios, opusdeis, carmelitas descalzas, vedrunas y salesianos... 

Y no descarto que, en un futuro no muy lejano, Tv3 organice el programazo "Sienta a un/a/i pobre/a/i en tu mesa" para aliviar el gasto en Bienestar Social: los pobres nos salen muy caros y hay que abrir embajadas por el mundo.