17 de nov. 2022

OKUPA Y LUEGO DESOKUPA, CON BORRÀS Y HELLÍN.

Hace muchos años, cuando era muy joven, hubo un tiempo en el que me planteé la posibilidad de ocupar una vivienda. No disponía de posibles, soy hijo de familia pobre y en aquel instante estaba sin trabajo. Antes de ocupar, que me parecía una opción heroica y muy arriesgada, me acerqué a un centro social ocupado del barrio de Sants para pedir asesoramiento. Estoy hablando de la mítica Hamsa, una fábrica abandonada que fue el epicentro del movimiento okupa en los 90. Me informaron muy bien. Me contaron los pasos necesarios y las precauciones que se deben tomar. Y me contaron que podía contar con ellos para resistir en los primeros instantes, pero que si decidía dar este paso debía ser consciente de las consecuencias legales -y policiales.

Me sentí incapaz de tal hazaña y desistí: ocupar es arriesgado, difícil, solo apto para los muy valientes. Mi suerte cambió y pude alojarme en un piso compartido pagando mi parte, una comuna internacionalista en el barrio Chino, calle Pintor Fortuny.

Allí había varios argentinos, un italiano, dos alemanas, una holandesa y, contándome a mi, cuatro españoles de Cataluña. Todo el mundo trabajaba en la precariedad. Los extranjeros extracomunitarios estaban en la precariedad extrema. Las dos chicas alemanas vivían a costa de una beca de estudios y la holandesa recibía dinero esporádicamente, procedente de unos padres bohemios, actores de teatro de calle en Arnheim. La comida diaria era una olla en la que cada uno echaba lo que podía. El chico italiano (fugado de Italia por insumiso al servicio militar) trabajaba de camarero en un restaurante muy pijo y traía exquisitices sobrantes, por las que algunos ricos habían pagado muchísimos euros.

Estuve unos meses en aquel piso, hasta que llegó la policía judicial para notificarnos que el dueño del piso (la empresa Nestlé) pretendía reformarlo para venderlo. Entonces supimos que el supuesto arrendador era un farsante que nos estaba timando, miembro de una organización -catalanísima- dedicada a reventar puertas para alquilar luego la vivienda a los más necesitados. Yo había conseguido estabilizarme un poco más en lo económico y decidí que era el momento de cambiar de aires, de modo que me marché: a partir de entonces he pagado puntualmente mis alquileres. Me crié en una familia obrera y jamás se me ha ocurrido comprar una vivienda: cuando uno depende de un sueldo, la única opción lógica es alquilar.

He leído que el Ayuntamiento de Premià de Dalt, cuyo alcalde es del partido Junts x Cataluña (el partido de Laura Borràs y Carles Puigdemont) ha contratado la asesoría de la empresa Desokupa. Y ese dato me ha llevado a recordar el pasado juvenil que acabo de contarles. La empresa Desokupa es uno de esos negocios que se sumergen en la oscuridad más tenebrosa, en una tiniebla fascistoide y trasnochada. Algo me dice que no debería sorprenderme: siempre pensé que el nacionalismo catalán es un engendro muy de derechas y que es muy lógico que contraten a las empresas afines a VOX. Al fin se encuentran los que siempre estuvieron cerca. ¿Acaso algo diferencia a los adoradores de Don Pelayo de los adoradores de Guifré el Pil·lós? 

Y mientras me preguntaba eso descubro que Laura Borràs ha contratado a Luis Enrique Hellín para el equipo que la defenderá en los tribunales. Como ustedes recordarán, el tal Hellín es un antiguo miembro de Fuerza Nueva, procesado y condenado por el asesinato de una sindicalista. El círculo se cierra. El enemigo siempre ha sido uno y el mismo.

 

3 comentaris:

  1. Por aclarar un poco, ignoro si la víctima de Hellín era sindicalista pero lo que yo he leído siempre es que era una estudiante, miembro del Partido Socialista de los Trabajadores y se llamaba Yolanda González. Hellín era militante de Fuerza Nueva cuando cometió el asesinato.

    Y sí, tienes razón, son ideologías gemelas y es lógico que colaboren entre ellos (Borrás-Hellín)

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  2. Pues nada, que lo pasen bien juntos... (es que me he quedado casi sin palabras)

    podi-.

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  3. Recuerda al Millet: "sóm cuatrecents i sempre sóm els mateixos"
    Eso son los que él denomina "las familias" y las familias defienden su territorio, su terruño y se vuelven ultraconservadoras, como esta señora que cuando habla dice que lo hace en nombre del pueblo, se supone que del pueblo de las cuatrocientas familias que hacen, no te quepa duda, los tres mil votos que saca siempre para mantenerse dentro de esa olla que es "su", porque es suyo, partido.
    Salut

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