Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris roser albert. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris roser albert. Mostrar tots els missatges

27 d’abr. 2012

Allí donde estés


Poco tiempo después de morirte te imaginaba sentada en una playa blanca y lejana. Te veía de espaldas, contemplando un horizonte limpio. Había algo en el aire de una nada enorme y brillante, pero sólo algo. Un susurro apenas. Ahora, pasado un tiempo, aquella sombra de la nada se ha hecho enorme. Desapareció la playa y el horizonte. Incluso me cuesta definir el contorno de tu cuerpo sentado en la arena. Todo se diluye.


Ayer leía una novela de terror en donde se cita un pasaje del Apocalipsis. Ya ves que forma de perder el tiempo. Y qué absurdo ese terror que nos crean para temer el fin. Deberíamos acercarnos descalzos y tranquilos hacia el fin.
10 El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. 11 Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas.
Deberías haberme enseñado un poco más de tu fe sencilla. De tu forma de creer sin intermediarios ni religiones. Porqué ando un poco perdido yo también. ¿Sabes? Por aquí las cosas no andan muy bien. Hay enormes pájaros carroñeros volando en círculos. A veces les veo, por la noche. Creo que cada vez vuelan más bajo, más cercanos. Es en momentos así cuando lamento que no me enseñaras un poco más.


Me gustaría poder escribir cosas mejores, más bonitas. Buenas noticias. No es que no me pasen cosas buenas: amo y siento que soy amado, disfruto con las auroras y esos atardeceres de primavera con nubes barrocas. Y eso ya es mucho.

Por lo demás sigo bastante igual. Todavía me gusta perder el tiempo en la cocina, me tumbo a leer, me quedo dormido como un niño con las páginas desparramadas sobre el pecho. Ya lo ves: cosas pequeñitas. Nada grande, ningún éxito. Una vida menuda. Ah, y mañana me voy al Pirineo. No porqué aproveche el puente del 1 de mayo, sinó porqué estoy en el paro. Sólo por unos días, creo.

Te parecerá raro que ahora, a esas alturas, se me ocurra lamentar no ser un cristiano como lo fuiste tu. De esos que lo son para sí, para adentro. Sin proclamarlo ni querer evangelizar a nadie, sin dogmas. De esos a los que Cristo se les aparece metido en un insecto que revolotea entre los pétalos de una flor mínima, en una nube deshaciéndose, en la caída lenta de una hoja.


Cuando era muy joven me diste a leer El último justo, la novela de André Schwarz-Bart. El protagonista conoce a Dios porqué enmedio de un día de sol radiante y sin nubes, una gota de agua le cae del cielo en la mejilla. Cuando la terminé me preguntaste precisamente por esa escena: ¿leíste aquéllo de la gota? dijiste con una sonrisa emocionada. Ahora pienso que quizás eso te había pasado a ti, en algún momento de tu vida. Igual te daba vergüenza contármelo (a casi todo el mundo le da vergüenza contar que ha vivido un instante maravilloso), y me lo dijiste a través del libro.

¿Porqué te cuento ahora esto? La verdad es que te quería escribir para recriminarte cosas pero ya lo ves. Se me ha ido el argumento, perdí el hilo. Todavía no puedo. Me he puesto el cd de Jordi Savall que me llevé de tu casa y me he dejado llevar. Te lo cuento porqué tengo miedo de que desaparezcas para siempre. Que deba buscar fotografías para recordarte, que no acudas más a mis sueños. Que te alejes para siempre. Y sin embargo estoy seguro de que será así. Y será bueno para los dos comprender que las cosas van en serio, que la vida iba en serio.



Anexo (Liebster)


Un amigo me ha dado este premio, que es como una cadena (Santa Endogamia bloguera, perdona nuestros pecados, mea culpa, mea culpa). Me obliga a premiar a cinco blogs, con la única condición de que tengan menos de doscientos seguidores. Digo yo que debe ser para promocionar a los pequeños. Pues bien, esos son mis premiados:

2 de febr. 2012

Nieve, amor, muerte. Y crisis, claro



No hay nada más dulce que hacernos el amor medio dormidos aún, antes del alba. Cuando levantas la cabeza, doblas la espalda y gimes destella el sol tras la persiana. Queda un rencor de la noche que se desvanece mientras reposamos de lado y en silencio, pensando en la ducha inminente y las cosas del día.

Poco después, en la calle, suelto tu mano, te beso. Adiós, hasta la tarde. Hoy por hoy, todavía somos de los que vamos a trabajar por las mañanas.

Pero un poco más tarde suena el telefonillo: el ayuntamiento ha decidido cerrar los colegios de primaria. Por lo de la nieve y las amenazas del servicio de emergencias meteorológicas, que siempre son muy precavidos. Pues nada, me vuelvo para casa. A lo mejor nos descuentan el día 2 de febrero. Si nieva no es culpa del gobierno (imagino al Conseller de Economía en rueda de prensa): le pasaremos la factura a Dios, y que él se haga cargo de los costes laborales de la nevada, en su bondad infinita.


Este de Terrassa, a las 10 de la mañana

Doy media vuelta y en apenas diez minutos estoy de nuevo en casa. Todo está silencioso. La nieve  envuelve los sonidos, los oculta. Parece casi un milagro. Lo digo porqué es tan blanca. Tan blanca es la nieve que nos sirve para medir el blanco. Una cosa tan blanca como la nieve es lo más blanco que podemos imaginar. A los periodistas les vendría bien que hubiese nevado una nieve negra, para seguirnos asustando con lo que está cayendo, lo mal que está todo. Pero no: la nieve es blanca y no entiende de mercados en quiebra ni de periodismo.

Sobre las diez llaman a la puerta. Es mi madre. Con una mueca de disgusto y de desconcierto. Mi madre murió hace justo un año. El día uno de febrero del 2011 estaba expuesta en el tanatorio de la calle Sancho de Ávila, con su mortaja blanco marfil. Y tal día como mañana (o sea, hace un año menos un día) la enterrábamos en Collserola. Si fuese mañana de verdad sería un entierro especial, con nieve.
-He venido porqué no entiendo... -murmura con un carraspeo. Percibo un brillo lacrimoso en sus ojos, está a punto de llorar- He venido porqué he ido a casa, pero allí vive otra gente, no lo entiendo. Y las paredes del recibidor pintadas de verde pistacho, no está ninguna de mis cosas, yo...

Le digo que pase y le pido que se siente en el sofá. Ella me pide que pare la música. Apago el aparato y Gary Moore se calla. Es que no se, esa música me molesta...
-No lo entiendo y espero que tu me lo cuentes. ¿Dónde están mis cosas? ¿Dónde está mi casa? ¿Qué demonios has hecho? Dame... dame alguna cosa caliente.

Le preparo un Nescafé mientras intento ordenar mi cerebro, que se ha disipado en varias direcciones a la vez. Sabe a tierra, a barro. Qué agua más mala sale aquí. El agua de mi casa es mucho mejor.

Mientras ella sorbe poco a poco aprovecho para llamar a los servicios sociales. Es lo último que se me ha ocurrido, quizá no sea lo mejor pero es el único pensamiento racional que me llega.
-Hola, mire, mi madre...
-Dígame el nombre de la usuaria.
(Se lo deletreo, por el hábito adquirido).
-Ah, ya veo: está pendiente de la visita para valorar su grado de dependencia, en pocas semanas le llamarán.
-No, es que ella ya murió.
-De acuerdo. Entonces la puedo borrar de la lista, ¿no?
-Es que está aquí, sentada en el sofá de mi casa. Ha vuelto.
-Le advierto que estoy grabando esta conversación.
-Mire, no soy ni médico ni espiritista, pero ella está aquí.

Ruidos. Sonidos metálicos y crujir de centralita digital. Me ha derivado la llamada. Supongo que hablaré con alguien superior en la jerarquía, o alguna persona preparada para atender emergencias graves. De repente suena Vivaldi en una versión que podría ser de Luis Cobos. Entiendo, toca esperar.

Mi madre ha terminado su Nescafé, ha dejado el vaso encima del televisor. Lo veo y no lo creo: de algún lado ha sacado su libretita de La Caixa y la está hojeando.
-Está... vacía. Pero... mis ahorros... y mi pensión?

Tiene razón en eso. Aunque le pagaban la pensión mínima, 540 euros por doce meses suman un pico nada despreciable. Tal como están las cosas, con esa cantidad hoy te puedes comprar un Dacia Sandero nuevo, de primera mano. O pasarte un año de crucero en crucero, como Rothschild.

La señora jerarquicamente superior de los servicios sociales escucha mi relato en silencio. Ni tan siquiera la oigo respirar. Dispone de un temple envidiable.
-¿Se da usted cuenta de que si todos los muertos hiciesen lo mismo que su madre se revienta la caja de la hacienda del estado? -gruñe al fin- España ya no es viva la virgen. Lo sabe usted ¿no?
-Lo entiendo -ronroneo incapaz de nada más- Yo diría que es un caso aislado, no lo se.
-Debería de llamar al 112. Le mandarán una ambulancia. Pero debo advertirle que si el caso no está justificado le cobrarán el servicio según tarifas vigentes. Debo informarle de eso, porqué luego nos vienen con quejas y reclamaciones y ya sabe usted que Catalu...(clic).

He colgado el aparato. La miro. Está sentada y parece más tranquila. No sé yo si la ambulancia es una solución, ni si quiero verla otra vez subiendo a una ambulancia en pleno invierno. Estaba tan desvalida cuando subía a las ambulancias, tan arruinado su cuerpo y su mirada tan lejana y sola que apenas podía soportar aquélla imagen. Me doy cuenta de que está muy despeinada.

Empiezo a peinarla lentamente. Ella se deja. A todo el mundo le gustan las caricias y que le peinen.

1 d’ag. 2011

Camines tota sola

Em vaig reclinar a la butaca del psiquiatra i li vaig explicar el darrer somni, que és un somni que se'm repeteix sovint. No deuen passar tres nits sense que retorni. Espera un moment, em va dir. Va pitjar play i va esperar-se uns segons. Després vaig començar: En el somni, la meva mare camina sola i desorientada per un carrer ample i buit. Jo la veig de lluny, des de l'altra vorera. La crido i no em sent. Mira a totes bandes, desconcertada. Però no em veu.

 
Ara camines tota sola i llunyana, mare, pels carrers d'una ciutat que no coneixes. Jo tampoc no la sé. I cada cop que m'atanso a tu pels trencalls, i just quan allargo la mà per trobar la teva em desvetllo. Em desperto més d'hora que mai no ho he fet. Tinc el cos xafogós, estrany. Tincs els ulls plens de lleganyes.


De vegades penso que aquests carrers són de Portugal. Però Portugal és gran, mare: en quina de totes les ciutats portugueses ets? Et busco i no et trobo. Potser fuges de mi, t'amagues: no sé si és per vergonya o per misericòrdia. Et veig perduda i desorientada. Els teus ulls busquen una sortida i no la troben. I si fos jo el perdut i el desorientat, el qui no sap eixir?


Mare morta que vas marxar enllà, encara marxes. I marxes tant que no t'encalço. No deu ser pas aquesta frontera la que vas traspassar, però jo encara penso que sí. Encara penso: i si fos aquí, rera aquesta cantonada? M'ho diuen uns testos amb geranis, un gos estès al sol. Em diuen que eres aquí fa apenes un instant, que eres aquí. Però quan arribo ja no hi ets. Entro corrents al carreró. Però no hi ha ningú. Una branca es belluga: algú l'ha fregada mentre fugia, fa apenes uns segons. 


Tu ja no hi ets, ni hi seràs mai. He fet mil quilòmetres per no res, per no trobar-te. Vaig pensar que a Portugal el paisatge s'havia detingut, deu, vint anys enrere. Però em vaig equivocar. També d'aquí vas marxar, mare a qui la mort estima tant com als deltes dels rius, mare delta, mare mar, mare. 
I ara que hi penso, vas resoldre aquella qüestió amb els biberons. Dedueixo que deuries ser una pionera de la democràcia de la llet. 


Diré després que era un viatge de vacances, que era l'estiu, que mira, que em va donar per anar en direcció on el sol es pon. A Portugal es pon una hora més tard i potser si haguéssis viscut a Castelo Branco ara series viva, però ets morta perquè et vas morir a la puta Barcelona. Una hora abans que a Castelo Branco, on hauries mort per allà a les set o les vuit. Però em dius que tampoc no hauria arribat a temps: m'ho dius en somnis. Fuges de mi, em defuges. 


Movistar no va donar de baixa la línia de casa teva. Fa apenes dos dies algú va trucar des del teu número, i a la pantalla hi va dir Mare. Però no eres tu. O bé eres tu que et reies de mi des de lluny. Allargo la mà vers la teva, que és com una arrel seca. Et veig en els pins aterrats per la ventada de fa dos hiverns, que anunciava la teva. En aquestes arrels enlairades, els dits oberts al cel infinit i distant. 
Corro, salto. Reso, torno a córrer per carrers buits. Crec que ja no em queden més déus ni maresdedéus a qui demanar. Trobo carrers buits per on podries haver passat, però sempre hi arribo tard. Ja no em queda res.

8 de juny 2011

No hay ficción más grande que la realidad

NOTA: Aquest apunt ha estat seleccionat a El Cor del Bloc com el millor apunt de la setmana (passada). Em cal dir dues coses:
  • Agrair als qui l'heu votat, sincerament, la vostra opció per un text que no és gaire optimista.
  • Explicar la petita història de l'apunt: es va penjar originalment en un altre blog (La segona versió), on també hi ha un clip de video que el complementa -com en tots els apunts d'allà. Un dels lectors assidus, en Galderich, va suggerir que l'apunt s'inclogués també a Mil dimonis, sota l'etiqueta Roser Albert

___________________________________

No hay ficción más grande que la realidad
Jorge Semprún



Juny 2011. Moments d'una tempesta a Esterri d'Àneu

A les carreteres secundàries hi ha poc trànsit, escassa vigilància, silenci de vent als arbres. M'aturo en un revolt des d'on, pujant cap a València d'Àneu, es veu Esterri als peus com si fos un petit plànol. Els núvols, com cada tarda, baixen des del port de la Bonaigua i van enterbolint el blau. Acabo de saber que en Jorge Semprún és mort. És com si tot aquest curs hagués estat tenyit de morts. Pèrdues. Ha estat un curs de restar. Potser per això he estat mestre sobretot a segon de cicle inicial, que és on cal aprendre la resta portant-ne.

Però al mateix temps, aquest curs ha estat inesperadament viu i ha sumat. Els canvis al departament han dut a què la majoria de mestres interins haguem esdevingut suplents. Tenint en compte les dimensions territorials de la delegació de Lleida, podria dir que mai no havia recorregut tantes carreteres petites. Així he descobert desenes de llocs menuts o d'amplis paisatges.

Durant els mesos d'hivern, he vist sortir el sol vora Àger i a les portes d'Organyà. He travessat esferes de boira densa a la plana, he pres el sol als patis d'escoles de La Cerdanya, del Segrià, del Pallars, de les Garrigues. A la Vall d'Àneu m'he costipat per sortir a caminar a les tardes, on la pluja no avisa. Al camí que mena a Isavarre pel costat del Noguera vaig compartir el sopluig d'un avet amb en Ramon, un home que passa dels vuitanta i que cada tarda fa un carajillo a cal Costa abans de ficar-se pels corriols per anar guardant els paisatges d'una vida llarga.

He viscut en un pis compartit, en un pis buit, en una fonda i en un aparthotel. També em caldria reconèixer que he viscut dins d'un cotxe. No queda bé dir-ho, però he programat activitats escolars assegut al volant.

He estat el tutor temporal de vora dos-cents nenes i nens. Si alguna cosa em dol ara és no recordar els noms de tots ells. Però vet aquí, he trobat els límits de la meva memòria a mig termini. Em sap greu no recordar el nom d'aquell nen de Balaguer que em va regalar un llibre fet a mà el dia que me n'anava de la seva escola. Conservo el dibuix i el collage que em va fer en Sergi, de Bellver. La seva maneta estampada en pintura i la inscripció et trobarem a faltar, que et vagi molt bé.

Mentre era a Balaguer es va morir la mare, i vaig baixar a Barcelona per enterrar-la. La setmana passada ho vaig fer des d'Esterri per tancar el pis de la mare morta. Malgrat això, no em puc esborrar la imatge del seu cos abandonat i fred. Li vaig treure les ulleres del nas, perquè no li calien més. On miraven els seus ulls? No és una imatge del repòs allò que em vaig trobar. La vaig abraçar i vaig seure a esperar que arribessin els homes de l'ambulància que la van ficar dins una bossa de plàstic. Com no podia ser altrament, durant l'espera Jazztel va trucar per explicar una bona oferta. És la forma que va trobar el flux de la vida per a dir que el món era allà, bategant encara.

Mentre tot això passava, jo anava trobant hores per a seure a escriure una novel·la que no sé dir si mai acabaré. Però així com abans les hores d'escriure eren un temps manllevat i fora del temps, aquest curs han estat hores ficades dins les venes de la vida. Dins del riu. És com escriure nu i amb els peus ficats dins de l'aigua que baixa. Pàgines escrites en pensions i en restaurants, en habitacions d'hotels tristos. Sota el sol rosat de les tardes cerdanes. La vida s'ha ficat a la tinta del bolígraf i s'ha escolat sota les tecles de l'ordinador. Segurament per això m'he trobat escrivint sobre l'home que escriu, que deu ser el tema de qualsevol novel·la. No crec que oblidi aquell viatge a Barcelona amb els ulls entelats, i tot just llavors es posa a ploure a Molins de Rei. On s'han amagat els déus?

Les pàgines escrites són escasses, és clar. Han passat massa coses a la vida. Les pàgines són poques però tenyides de quilòmetres, de dolor, de llum, de llàgrimes, de tardes lluents, el cul mullat de seure damunt l'herba, escoltant la remor del Segre o del Noguera. Com hipnotitzat, m'ajec a l'herba mullada per la pluja del matí. Tot és ple de llum en aquest món abandonat dels déus, sense pietat, sense pausa. El món que em veu escrivint a les tardes.

16 de maig 2011

Després de la funció

Quan ha marxat el darrer actor i després del ritual (aplaudiments, salutacions, llums encesos). Llavors entren els tramoies. El decorat es desmunta depressa. L'escena és buida: aquell lloc (un jardí, una casa burgesa, un carrer) mostra les tres parets de guix i totxo. Tot el que has vist era mentida, la il·lusió de la vida. Les veus, que sonaven tan brillants i netes ara s'enfosquirien amb uns ecos estranys -si algú parlés. Però ningú no parla.

 


Nota: Aquest blog segueix en punt mort. Però aquest alè breu no destorba gens la pau. Entretant, segueixen passant coses a 

20 d’abr. 2011

Last minutes


-Perquè has escrit un títol en anglès? -diu la veu a l'altre cap del fil- Tenia la impressió que no hi cauries mai...

Em sap greu. És una paràfrasi abreujada de Last days, la pel·lícula que explica amb crueltat i anècdotes banals els darrers dies de Kurt Cobain quan, acorralat contra els seus fantasmes, no troba la porta de sortida. No se m'ha acudit un altre títol. No m'agrada escriure en anglès: em sento com si li vulgués demostrar a algú que parlo o que escric una llengua que apenes entenc i balbucejo. De vegades trobo blogs on algú cita Ciceró o Marc Aureli. És fàcil trobar-hi aforismes. Sèneca, per exemple.

Multum interest utrum peccare aliquis nolit aut nesciat
Molta distància hi ha de no voler pecar a no saber-ne

No sé què vol dir. Suposo que es refereix a sí mateix: viu del negoci de la construcció i alhora es fica en política. N'enganxa una frase i vol fer(-se) creure que l'ha llegit sencer, que l'ha digerit, que l'entén i el domina. La tradueix en una tipografia diferent com si vulgués dir(-se): jo entenc el llatí, però com que tu potser no, t'ho explico. I per això, segurament, afegeix una negreta que no és de Sèneca, però fa saber que sap distingir les paraules-clau. Som animetes vagues... ens fiquem on no ens demanen, en sortim airosos o escaldats. Tot depèn de com ho expliquem després, davant dels amics, davant del mirall de la pantalleta.

Hi ha algun element universal en els darrers moments de qualsevol cosa, de qualsevol persona. La darrera cosa que li vaig dir a la mare es referia a la seva impaciència, era alguna cosa així com tranquil·la, espera, ja s'aniran arreglant les coses. Hi ha una ombra comuna, un silenci estrany que uneix, un cordó umbilical al límit, al final: la vida conté simetries perfectes. Vaig néixer per una cesàrea a corre-cuita, i és possible que la comadrona em digués a mi tranquil, espera't, les coses s'arreglaran aviat... Després, res més m'ha unit al Cèsar. Tret que encara podria passar, si moro apunyalat en un racó per un home el nom del qual recorda vagament el de Brutus.



Les parets despullades, els ecos que reboten per les parets. En aquesta cambra hi vaig viure mitja vida. Però aquest compte s'ha aturat. Si m'imagino que viuré fins als seixanta, llavors en aquesta cambra del carrer de la Indústria hi hauré passat tan sols un terç de vida. I si em moro als vuitanta, un quart. I un quart ja comença a ser poca cosa. Ara només sé veure que he buidat la cambra. Jo, amb les mans brutes de pols. Com si vulgués trair la meva memòria. He llençat les meves coses.

El vaixell arriba al port, i els mariners en brollen amb corredisses. Van a menjar i beure, a buscar prostíbuls, a dormir, a trepitjar terra ferma. No saps mai en quin d'aquests ports podries trobar l'amor, o la mort podria trobar-te a tu, asseguda a recer d'una ombreta.

Després de tot, hom no pot conformar-se en anar i tornar d'aquesta manera, sense protestar.

La cita és de Kenneth White. No sé qui és: també podria enllaçar la seva referència a la Wikipèdia, però no ho faig. Ja em va bé saber de White tan sols que va dir aquesta frase. Em dóna prou feina: he de pensar perquè me l'he apuntada, què em qüestiona a mi. Protesto prou? Poc?

Dimarts és el dia que l'ajuntament de Barcelona permet baixar els trastos vells al carrer. En aquestes coses no he sabut mai saltar-me les normes. Cada dimarts he baixat uns quants trastos vells. Com cada dimarts, quan he fet el darrer viatge apenes si quedava res dels viatges precedents. Una noia del Perú em demana si pot prendre un tamburet deixat al peu del plataner.

-Claro, li dic: ya no lo necesito.

Me la miro com se l'endú carrer amunt, esbufegant. Estic content que el tamburet comenci una nova vida plena de peus, de trompades, de crits, de taques. Me n'alegro perquè l'embrutaran i el rentaran. Llavors m'apresso a baixar els estris més nous: la torradora, l'exprimidora de taronges, la batedora, un transistor... I tots marxen rabent, a mans vingudes de Bangla Desh a Islamabad, de Cuzco a Guayaquil.

Recordo que la mare sentia una simpatia visceral per la gent peruana. Tant era així que els somreia pel carrer quan se'n creuava algun, camí del forn, de la verduleria o del quiosc. Ho sé perquè ho feia quan l'hi acompanyava, i ella caminava penjada del meu braç dret. Els ho deuria fer igualment quan caminava tota sola arrepenjada del seu bastó comprat a Solsona, anys enrere.

-El coneixes?
-No, no el conec de res -deia- Però aquesta gent ha patit tant que no sé fer altra cosa que somriure'ls. Són tan lluny del seu país... Venen aquí a fer les feines que no vol fer ningú. N'hi ha que cuiden vells: jo no podria pas.

Una noia va banyar la mare, la va canviar de roba i la va pentinar. És una noia nascuda a Ayacucho. Això va passar el dia 31 de gener de 2011, a les dotze del migdia. Abans de les cinc de la tarda (ningú no ho sap amb exactitud), la mare es va morir.

____________
La vida i obra d'en Kurt Cobain no li haurien interessat gens, a la Roser. Fins i tot l'Oriol m'havia dit: Bah, el Cobain és un ianqui que es va omplir el cos d'heroïna al principi i després de plom. És cert: no hi ha cap relació entre ells. Té raó. És tan sols aquella imatge final. El cos en silenci, quiet. Trobar-se el cos fred en un raconet de la casa. Els cabells blancs (et van brollar més nets i blancs que mai després de l'estúpida quimioteràpia), el rínxol blanc sobre els ulls en la darrera imatge. Quan et vaig treure les ulleres -ja no calien per veure-hi tan lluny- va acabar de rodolar. Tan blancs i nets que recordaven el ros del Cobain. Ens devem assemblar, tots, en els dos extrems de la vida.

17 de març 2011

Post sense il·lustració

Cada cop que obro un calaix i me'n surten vells papers guardats en petites carpetes i sobres m'assec a llegir amb calma. Poso la butaca vora la vidriera del balcó i encaro els fulls a la llum. De vegades fins i tot poso música dels pocs cedés que queden a casa: els concerts de Brandenburg i el concert d'en Gilmour a Gdansk que vaig dur, i para de comptar. Amb aquest ritme, mai no acabarem de buidar el pis.

Dins d'un llibre sobre Domènec Latorre hi he trobat una col·lecció de fulls menuts, en els quals la mare va anotar l'hora en què sortia el sol cada dia i l'hora en què es ponia. Aquesta crònica solar es va prolongar uns quinze mesos. No ho podem guardar pas tot, de manera que en fotografio un després i els llenço a la pila del paper. He escollit -quasi a l'atzar- el mes de gener de 2009, quan li quedaven encara dos anys de vida.

Per quin motiu ho anotava? Què volia deixar registrat? Ja no ho sabré mai, i si li ho hagués preguntat estic quasi convençut que ella hauria respost amb un mig somriure d'aquells, una mica tristos, i hauria dit alguna cosa com ara:
-Vès, mira, no ho sé, les hores se'm fan tan llargues... No saps com em costen de passar els dies...

Quan llegeixo papers esgrogueïts hi ha un raconet dintre meu que espera descobrir un secret més lluent que l'or i que projecti una llum inesperada sobre aquestes vides, tan li fa si és de l'autora com d'algú altre. No sabria dir què m'agradaria trobar: un amor clandestí, un desig ocult, una esperança mai dita?

En què pensava la dona vella que anotava les hores d'insolació a les coordenades de Barcelona, els àpats, les despeses, qui ha trucat cada dia? Quins neguits oculta la transcripció minuciosa i lenta del pas del temps sobre un cos que s'ensorra? És una narració dels fets inexorables, és clar: volia dir això i no ho sé comprendre?

No sé perquè sento que hi ha una vida diferida sota aquesta cal·ligrafia tan rodona i tan neta, i em ve a l'orella el vers vivo sin vivir en mi. Possiblement la vida era allò que li arribava des de fora i des de lluny, quan parlava per telèfon amb els fills, al vespre.

Passen el dies i s'escolen els papers. Ja queden pocs dies i pocs objectes per triar en aquesta casa que ja va sent altra vegada un pis en una zona cèntrica de Barcelona. Es van esgotant les possibilitats de fer un descobriment. Tot sembla conegut, quotidià. Tot sembla tan familiar. Quan va quedar embarassada no va haver-hi cap anunci d'un àngel, és ben evident. Al principi de l'embaràs, ella pensa que potser seré una nena, i en aquest cas m'havia d'haver dit Nuri. No deixa de ser curiós que Nuri i Lluís comparteixin les vocals. Pensa el què vulguis, especula i somia, però no hi ha res especialment màgic. En l'entremig de la vida, la carreguem de símbols, signes i senyals. Però en els extrems, la vida té un aspecte estrictament biològic. (Ara, mentre estic escrivint, sento un gos solitari que borda, lluny, i se m'acuden infinites imatges que podrien ser literàries).

Més tard descobrim que el pare, que era un treballador autònom, va fer tres dies de festa quan vaig néixer, i dos quan va néixer l'Oriol. Passen els fulls, les hores s'escolen i baixa el sol. Si vull seguir llegint he d'encendre el llum, i ja puc abaixar la persiana. Però sento els ulls fatigats, engego el televisor i sense mirar-lo deixo que els sons m'adormin. Demà obriré un altre calaix, el penúltim.

Enmig dels pensaments letàrgics imagino que un artista modern i conceptual ha editat els textos de la Roser, i que es venen a les llibreries. Pàgines d'una literatura que qualsevol diria experimental, avantguardista: la vida relatada a través de llistes, memoràndums, notes, preus. Sense cap concessió a les imatges ni les metàfores, ni cap intent de sintaxi brillant. Mots apilats amb una assèpsia quirúrgica. No hi ha cites ni referències, no hi ha filigrana formal. No pretén res ni aspira a res ni tan sols no s'adreça a ningú.

Paraules que són anti-paraules perquè no busquen lectors. Podria ser una literatura en fase terminal, el manifest d'una secta d'escriptors gamberros que volen anul·lar per fi la novel·la i engegar-la a dida per sempre. El terror dels editors, el malsòn d'Editorial Planeta, Edicions 62, RBA editores. El programa d'un anarquista ecologista que vol salvar els arbres de ser talats per fer-ne novel·les. Un ecologista-terrorista que rebenta els premis literaris per salvar-nos. L'acció d'un anarquista definitiu que ens vol alliberar de la lletra escrita a tot arreu, també a les pantalles.

De sobte, m'alço del sofà i em sento la respiració entretallada. Potser em caldrà anar a veure un psicòleg. Era senzill de comprendre. Això és el diari d'un nàufrag. És el diari que escriu un nàufrag quan sap que no vindran a rescatar-lo, però no pot deixar d'escriure.

Per acabar penso en Neil Armstrong i m'imagino que la missió Apol·lo fracassa de tal manera que en Neil es queda tot sol sobre l'escorça lunar. Estic convençut que hauria escrit paraules sobre la sorra argentada i erma allà tot sol, avorrit com una ostra.

Nota 1:
Amb més o menys malícia, les paraules sempre duen jocs i enganys ficats a dins. El títol era Apunt sense il·lustració, però finalment hi ha una imatge. Clic al damunt, i apareix una il·lustració animada.

Nota 2:
La música que sona pel davall del clip té copyright del senyor Roger Mas, i pertany al seu CD Les cançons tel·lúriques, que vaig adquirir de forma lícita a la botiga barcelonina Castelló del carrer dels Tallers, tot pagant l'IVA i totes aquelles taxes que es deriven d'una transacció legal. Ho explico per si els inspectors de la xarxa hi troben inconvenients, tot i que havent-hi cantussejat jo al damunt no es pugui dir que el so sigui estrictament el del copyright original. Sense perjudici que jo pugui adquirir un nou copyright per la versió remasteritzada, amén.

2 de març 2011

La invenció de l'amor el 1958


(La música de fons és de Jabier Muguruza, i la imatge de fons un exercici de còpia amb ceres fet als meus disset anys: Paul Gauguin, Le chéval blanc).

Un home jove telefona a casa d'un amic, però el telèfon el despenja la germana de l'amic. No sabia que tingués una germana, diu. És el primer cop que parlen, a la tardor de 1958.

Després, el jove telefona altres cops i parla amb la germana de l'amic, fins que ella s'adona que passa alguna cosa. Quan en Ferran truca l'Albert, sap perfectament que l'Albert no és a casa. Ho ha de saber per força. Deu ser que vol parlar amb la Roser? Això es pregunta ella, i ho anota al diari. A mida que passen els dies la resposta és més evident. Fins que un dia, ell li diu que té unes entrades per a un concert. Que si vol anar-hi. Llavors la Roser escriu: fa dies que esperava que passés alguna cosa com aquesta.

Va anar així, però també podria haver començat en una trobada casual, al carrer, un diumenge. Aquesta hipòtesi sorgeix d'una carta a la Nora, una amiga seva amb qui sempre s'han fet confidències. Perquè hi ha dues versions del primer dia? I perquè la carta a la Nora no es va arribar a enviar mai, i s'ha guardat durant cinquanta anys?

Un dia -una tarda-, la Roser s'inventa una excusa per anar fins a Sant Gervasi, i passa depressa per davant del lloc on treballa en Ferran. De cua d'ull, mira cap dins de la vidriera i el veu. Llavors s'apressa, avergonyida, fins a ficar-se al metro de Fontana. Quan arriba a casa descriu la sensació de la vermellor a les galtes, el batec del pols accelerat.

La Roser també escrivia molt el 1958. Anotava detalls, noms, casualitats, trobades. La història del prometatge està registrada en un dietari minuciós que comença el 1958. Però els fulls estan desordenats, i molts d'ells no duen dates. Expliquen una història d'amor universal: els moments previs de l'enamorament, els primers dubtes i les primeres vacil·lacions. Il·lusions, temors.

Em sorprèn i em commou que el relat de l'amor sigui tan precís i idèntic en les persones i les èpoques. Sembla que respongui a un patró previ, a una narració que ens narrem, a ulls clucs. Enmig del franquisme o als inicis del segle XXI: les aproximacions i les vergonyes, les primeres decisions, les mateixes emocions descrites amb les mateixes paraules. La metàfora del cor, la pèrdua de la gana, el neguit. Una part de l'explicació deu ser en la resposta hormonal. Però l'altra no: els somnis i les fantasies que es projecten, el recurs dels versos. No crec que les hormones de l'enamorament escriguin poesia.

En aquesta història tan sols hi ha una escletxa per on s'ha escolat la intriga i després un possible caos, la confusió final on tot va a parar, un enorme forat negre: la Roser no escrivia la data en els seus textos. L'omissió de les dates em permet ordenar les escenes com millor em vagi. Podem crear un idil·li fulgurant i apassionat, o bé imaginar un festeig lent, dubitatiu, ple de titubejos. O bé imaginar les diverses possibiliats simultànies i paral·leles, o successivament. Al cap i a la fi, van tardar set anys en arribar al matrimoni.

El misteri pren una forma més concreta en una sèrie de cartes de lletra més grossa, més inclinada, més furiosa. No sé com cal ordenar una sèrie de missives creuades on es parla d'un malentès, d'un conflicte. Ha sorgit una crisi el motiu de la qual sempre cal sobreentendre, és implícit: no es diu mai el nom de res concret, de ningú.

Molts anys més tard la Roser va recollir el diari i la col·lecció cartes que s'havien enviar al llarg dels anys, i ho va guardar tot junt dins d'una carpeta de color crema.
El darrer document és una breu tarja que deuria acompanyar un regal d'aniversari de promesos, del 1992. Després, no sabem perquè, no hi ha més missatges.

Amb els anys, revolucions i alliberaments no ens hem allunyat gaire del passat. En una etapa del festeig del pare i la mare, es proposen ser amics íntims, però amics abans de res. S'escriuen poemes i notes al revers dels programes de mà dels espectacles que han anat a veure junts. Teatre i molt de ballet. Em faig un tip de riure imaginant el pare, assegut mirant el ballet: a ell no li deia res, el ballet. Però aquí el tens, dient que li agrada molt.

Aquesta darrera frase ja pertany a la ficció. A la meva ficció. Hi ha una ficció anomenada amor, i també hi ha l'amor per la ficció. Ficcions amoroses, amors ficticis. Encara més: aqust text està escrit a partir dels textos de  la Roser, però hi he introduït un element de ficció que no dic. M'anava bé per a seguir escrivint.

A mitja tarda del vint-i-vuit de febrer del dos mil onze penso si l'amor entre dues persones pot durar cinquanta anys, encenc una espelma i surto al balcó. Mentre intento inventar un ritual em venen a la ment altres noms, altres llocs. La ficció m'ha dut per camins allunyats que deuen ser dins meu. Les meves ficcions? Brindo la flama al vent de mar i de pluja que fa a Barcelona, l'ofereixo als núvols tupits, blau i gris de Payne. Inexplicablement, la flameta no s'apaga.

(Aquest video mínim és un regal per als qui, havent entrat en aquest apunt, han arribat a la darrera línia).

28 de febr. 2011

Anunci d'un pis en lloguer



Sempre n'havia dit casa, però cal admetre que això és un pis. Els pisos poden ser cases quan són casa teva, casa nostra. I tornen a ser pisos per l'alquímia del temps. Quan ja no hi vius ni hi viuen els teus. Llavors, la casa és un pis buit i un cartellet blanc i taronja al portal del carrer, amb el nom d'una agència i un telèfon per si el vols llogar tu.

Potser és trist, sí. Estem buidant una casa per fer-ne un pis. També estem llençant els senyals de la vida. Quan érem petits vivíem aquí. Les coses que han arribat a passar en aquest pis són incomptabilitzables: vaig viure-hi dels sis als vint-i-dos.

Cada gest del llençador d'objectes esborra dies, mesos, anys de vegades. Els objectes que guarden la memòria de la vida han esdevingut trastos, i els trastos es llencen els dimarts. Pots deixar-los davant del portal de casa i l'ajuntament els recull.

En poques hores, els objectes-trastos emprenen un viatge fulgurant i deixen de ser els objectes de casa per ser una mica més de porqueria apilada als afores de la ciutat. També cal admetre-ho: aquells objectes ara són un bocí del problema dels residus que generen les grans ciutats del planeta.

Em sorprèn encara la quantitat de dibuixos que ha deixat la Roser en el seu pas pel planeta. Cada dia descobrim noves capses, carpetes, calaixos plens de paper dibuixat. Tenia el costum de no posar dates: és rar el dibuix que dóna pistes per situar-lo al plànol dels anys. Sabem que a la Massana va estudiar l'especialitat d'esmalt, i molta part d'aquesta obra deu respondre a aquell període.



Un cop i un altre apareix la Roser de les estampes i les marededéus, els nenjesús, el retrat d'una maternitat llargament mitificada, mistificada. Em xoca pensar que en la grisor fonda del país franquista, la Roser anés un cop i un altre als colors vius per a representar la vida minúscula d'una mare i un fill.




La Roser dels darrers anys ja no dibuixava, i en certa manera semblava no voler saber res de tot allò. Fa poc em va regalar la caixa dels llapis de colors com qui es desprèn d'un destorb, d'una nosa. Em sap greu no poder-li mostrar res del què en faig, però alhora està bé que no ho sàpiga: no n'ha de fer res.

Sento que la gent ens anem acomiadant de la vida a poc a poc, perquè encara que sembli mentida ens en cansem. Buidar el pis no deixa de ser acabar allò que ella va començar: marxar amb calma, a poc a poc, un peu darrera d'un altre. No hi ha tragèdia, tot i que podria semblar-ho. No hi ha ni tan sols el drama quotidià. Les coses van així, tal com cal.


Estic assegut al menjador de casa. Miro les parets amb una certa consciència vague: que ja no les miraré gaire cops més. Segurament les podré comptar amb els dits de la mà. Faig fotografies com si la càmera funcionés sola, no sóc jo qui prem el botonet. Aviat me n'aniré d'aquí i no hi tornaré mai més.

Si he de dir la veritat, no sé del cert on aniré. Mentre escalfo aigua per a un dels darrers sopars (espaguetis amb alguna cosa) imagino paisatges amples, oberts, llunyans. Llocs on marxaria sense maletes, lleuger com un animalet. Sento vent i onades, remor de canyes, batecs d'ales d'aus blanques i picudes.


L'Oriol ha deixat damunt la taula la maqueta de la corbeta Bounty que va fer als tretze anys (sí, la del motí i Marlon Brando, etc).  Potser és que el vaixell en miniatura em parla i em promet coses. Potser no hauria d'haver llegit en Joseph Conrad, però ara ja està fet.

14 de febr. 2011

La marededéu inacabada


La Roser va créixer envoltada de molta misèria. No cal dissimular-ho amb líriques, no s'hi pot afegir cap rastre d'èpica. El seu pare havia perdut la guerra i s'havia exiliat a França. El gener del 1941 va morir de tuberculosi a Montpéllier, quan ella tenia sis anys. La policia dels vencedors entrava a casa i, aprofitant que interrogaven la vídua, s'enduien allò que els plaïa: un trajo, un abric, objectes de la llar. Total, el rojo ya no lo va a necesitar, no?


No sé si fou perquè va aprendre aquesta por constant i silenciosa, però la Roser va viure en un món auster, gairebé conventual. Gastava poc, no li agradava cap mena de luxe, avorria els menjars ostentosos dels restaurants i sempre va pensar que no hi havia res millor que una verdura bullida i un tall de carn a la planxa. Reciclava i reutilitzava abans que aquests mots s'incorporessin al discurs de la cosa pública, com tanta gent. Possiblement no hi havia cap consciència ecològica: hi havia la necessitat.

La Roser va escriure tota la vida, però també va dibuixar quasi tota la vida. Fins que va enviudar, prenia el llapis també per a estampar figures. No sabré mai perquè -des que va morir el seu marit- mai més no va fer un sol gargot. Potser és que no vull pensar en aquest fenomen, perquè dec témer una conclusió amarga.

De jove, fins que no va quedar embarassada per primer cop, havia treballat en una agència de dibuixos animats. Era a finals dels cinquanta i a principis dels seixanta. Anys possiblement feliços, tot i que aquesta fotografia respiri alegria i alhora melanconia. Els vestits i els pentinats em duen a escenes de Blow Up, però em dec equivocar força.



Torno al món menut, auster i senzill de la Roser. Era un món d'una bondat quasi ingènua, d'aquella literatura que gira al voltant de la mare de déu quan era xiqueta i que no obstant va il·luminar-la tants anys. No sóc cristià, però tampoc no em costa entendre que hi ha dos cristianismes. El de capellans, catedrals, bisbes, grans cerimònies, papes ricament vestits, coronats. I després hi ha un cristianisme íntim de valors xiquets, de coses petites. Fa poc li vaig explicar que el nou papa era un ex-nazi que ara vestia sabates vermelles de Prada. Em va dir que no ho sabia i que no s'ho podria creure. Perquè en realitat no li interessava: aquells cristians no eren els del seu Jesús petit i miserable, el del naixement entre rampoines.

El mateix Déu, paradoxalment, s'enfila al poder i als luxes i baixa fins a les misèries i les miniatures dels pobres. La Roser -perquè era pobra- només va tenir en compte el Jesús dels pobres, i li va dedicar centenars de dibuixos. Especialment a la Mare de Déu, que no és ben bé Déu (ni forma part d'un triangle diví reservat als mascles).


Dissabte passat, mentre ordenava i separava enormes caixes de dibuixos, van aparèixer els que feia la Roser vora els quinze anys. La possible portada per a Peter Pan y Wendy, que acabava de llegir. I Maresdedéu l'una darrera l'altra. Algunes inacabades, com si així volés dir també alguna cosa sobre metafísica aplicada a la vida humana, a la vida quotidiana.


I finalment, com si hagués ocultat allà un premi per al qui s'entretingués algun dia durant hores en rebuscar, aquest petit dimoni que és el dimoni número mil ú.


I més encara: una inesperada il·lustració per a algun conte que transcorre en escenaris exòtics, amb dones lleugeres de roba, salvatges i animals africans. Respiro: la Roser també somiava. Rodejada de franquisme i ombres, viatjava pels meandres de la imaginació. I després de respirar m'aturo.



Nota: En algun instant he pensat en escriure una lacònica dedicatòria a la Roser. Però com es pot comprovar, no ho he fet. No acabo de comprendre perquè dediquem coses als qui han mort: no haurien celebrat la dedicatòria quan eren vius? A qui dediquem alguna cosa quan l'objecte de la dedicatòria és mort? A la nostra memòria debilitada, al nostre ego, a la nostra mala consciència?

5 de febr. 2011

Els darrers dies de l'imperi


Ara m'he convertit en un sinistre empleat de la solitud. Les meves hores es destinen a buidar la casa dels pares amb paciència, amb aire taciturn. Faig la feina que faria el temps tot sol, però jo l'apresso. De tant en tant m'aturo. Aprofitant que fa sol, avui he baixat a fer el cafè i a fumar en una d'aquestes noves terrasses hivernals, disposades per a veure la decadència definitiva dels fumadors. Ens han convertit en sargantanes exposades al solet del migdia.

Després torno cap dalt, al desballestat castell. Ni que fos de lloguer, això va ser un castell amb el seu senyor feudal i tota la resta. Viure de lloguer va estar mal vist durant un temps, i induïa a sospitar d'alguna anomalia social, psicològica o econòmica a qui ho practicava. Sembla que ara ja no és un estigma. Si vius de lloguer i et mors de lloguer, els fills reben l'encàrrec de buidar el pis en un termini no massa llarg, perquè el mercat sempre és àgil i musculós, i cal ajudar a què els diners mudin de butxaca. És l'imperi de la Llei i les seves germanes Ordre i Caixa.

No cal córrer. Diuen: tranquil, sense pressa però sense pausa. I això vaig fent. Buidar un pis tan ple vol dir trobar milers de petits objectes que s'aturen un instant a les mans. Abans d'anar-se'n, et demanen una mena de pregària breu. La mare guardava cartes del seu pare, de les que enviava des de l'exili a Montpéllier. L'avi les escrivia en castellà i amb lletra menuda i pulcra, i en una mena de codi xifrat. Es feia passar per un parent ric i ociós que vivia a la Côte d'Azur: mai no va perdre el sentit de l'humor. Aquesta era la manera de burlar la censura. Totes les cartes duen el segell de la Censura militar, que anava variant de disseny amb el temps: oval, rectangular, adhesiu. I no obstant, l'imperi catòlic i franquista es va ensorrar. També era un imperi de lloguer, i el van llençar.


De tant en tant m'assec en una butaca vella. La deixaré aquí fins al darrer instant, per a aturar-me a llegir cartes velles. Com les cartes d'amor que es van escriure el pare i la mare. Llenguatge florit i potser amb tòpics, però són tòpics que tots hem repetit algun cop. Aquell amor etern que es van prometre el van saber complir. Només aquestes petites coses humanes fugen de la grandiositat dels imperis i les clàusules dels lloguers, i perduren.

Avui he descobert que la mare va escriure al pare en el tercer aniversari de la seva mort. Et trobo a faltar més que mai, però espero que serà per poc temps. Amb aquesta frase tan senzilla es va enfrontar a l'imperi de la mort.

Torno a carregar coses cap als contenidors. El contenidor de paper el deixaré ben ple. Després pujo i fumo de nou, assegut a la butaca. No havia fumat mai en aquesta casa.

4 de febr. 2011

La solitud reinventada


A mida que passaven els dies, la vida es feia menuda i el pis era cada cop més gran, inabastable.
A poc a poc, tothom havia marxat de casa. El pare i la mare feia molts anys que eren morts. Ell, en un remot exili, just després d'acabada la guerra. Van marxar els fills, poc després de complir els vint. Ara viuen lluny, en d'altres ciutats. El germà gran fa dotze anys que el van enterrar. El marit, ara en fa quatre.

La distància del llit a la cuina era enorme, del llit al lavabo. Baixar al carrer a comprar era cada cop més difícil. Segurament per això passava tantes estones al telèfon, parlant i escoltant veus. El diari, que arribava cada dia, apenes si el llegia gaire. Ella deia que li agradava fer els mots encreuats.

I sobretot escrivia. Escrivia cada dia, cada cosa que se li acudia. L'acció d'escriure constantment omplia temps i papers. Escriure abreuja les hores que passes tot sol? És aquesta la pregunta correcta?


Assegut a la taula del menjador puc repassar els detalls de cada moment de la vida. Hi ha anotat allò que menjava. El vint-i-set de gener mongeta tendra, pit de pollastre, taronja.


El vint-i-vuit va quedar en blanc. Ja no va menjar res més. Sembla que un iogur, el trenta-u al matí. Però no el va anotar: he trobat l'envàs buit, i la cullereta. Al costat hi havia un bocí de pa i de formatge. Per si més tard es trobava millor i li tornava la gana. La solitud està registrada amb detalls i bona cal·ligrafia.


La casa és plena de textos. Llibretes, quaderns, blocs. En té guardats des que estudiava a la Massana. Apunts, esbossos. Pels calaixos hi ha carpetes plenes de paper escrit. Són centenars de pàgines.


La darrera vegada que va estar a l'hospital s'hi va passar cinc mesos. Va anotar les coses que li explicaven les companyes d'habitació que anaven passant pel llit del costat. Ara puc saber els noms i els detalls de la vida d'aquelles dones: El dia 18 al vespre ingressa la sra. Antònia acabada d'operar. És de Molins de Rei. He conegut la seva filla Cristina que ha vingut amb la Martina.

El dia 6 a la tarda ingressa la sra. Àngela, té una filla i dos fills. L'operen el dia 7 a primera hora del matí i se'n va al dia 16 però ingressa en un centre de rehabilitació perquè no està prou bé i té molts dolors. De mica en mica ens hem anat coneixent i hem vist que tenim moltes afinitats. Els seus fills li porten cada dia "El Punt". Em recomana que llegeixi un article que està molt bé sobre la independència.
La solitud es descriu a sí mateixa, sense necessitat d'imatges. Està narrada amb detalls, analitzada en infinites línies de text rectes, polides. Hi ha una anatomia de les hores llargues, sense metàfores, sense cap comparació a res. Parla del què menja, del fred que fa, de la propera visita al metge i anota les coses que explicarà als seus fills quan els vegi. Sota un epígraf amb el meu nom, hi ha una llista de pel·lícules italianes del neo-realisme que li van venir a la ment. Volia saber si les havia vist, i en cas que no, em recomanava molt "Miracolo a Milano", del De Sica.

3 de febr. 2011

El mineral més car del món


Els geranis del balcó es van assecar pel juliol, i jo vaig creure que aquesta mort petita n'anunciava una altra, que era un auguri. Però a final de gener, sobtadament, van aparèixer unes minses flors, roges, dreçades al capdamunt d'aquells dits eixuts, cargolats sobre la terra seca dels testos.


Però ara no les regarà ningú, les petits flors que han sorgit al balcó del pis del carrer Indústria.

El pis és buit per sempre, i tan sols em queda fer-hi algun darrer viatge, per acabar de buidar-lo. Les mans que vivien allí s'han quedat quietes. Han iniciat un lent procés de mineralització sota els pins, a Collserola. En aquell laberint de silencis, humitats, minúsculs organismes i insectes. Enllaçats a la terra i entre les arrels dels arbres, els dits es convertiran en el mineral més car del món.