11 de nov. 2022

MARIANELA Y LOS PROGRES


Este es el relato de Marianela. Había vivido hasta los catorce en un pueblo de Colombia, cuyo nombre no citaremos. Marianela es negra y pobre y colombiana. Las cosas les iban mal en su país y, cuando la familia tuvo la oportunidad de emigrar a España, la aprovechó. Llegaron a Madrid hace cosa de un año. Pero en Madrid se torció todo al poco de llegar: las promesas de vivienda y trabajo para ella y su madre no se cumplieron.

Entonces supieron de una oportunidad cerca de Barcelona. Des de hace dos meses, viven en una población mediana, a unos 20 quilómetros de la capital. A Marianela, menor y en edad de escolarización obligatoria, le asignaron una plaza en un centro de secundaria. De esa gestión se encarga la Oficina Municipal de Escolarización, la OME. La OME es uno de esos organismos en los que se van colocando cargos, a cargo del erario público: el anterior alcalde situó a una nueva directora, y el nuevo alcalde situó a una superdirectora por encima de la directora. Sea como sea, ambos deben ser buenos trabajos: la directora humillada no dimitió y siguió en su cargo devaluado, que tiene un muy buen horario y cabe suponer que un mejor sueldo.

La OME lleva unos años ejerciendo lo que las autoridades locales llaman una política de progreso y de lucha contra la segregación escolar. Esa política consiste en repartir al alumnado inmigrante por todos los centros, por más lejados que estén de su domicilio. Suena muy bien sobre el papel, ¿verdad?. Así pues, la OME mandó a Marianela a un centro concertado del centro de la ciudad, uno de esos centros de toda la vida y al que los ciudadanos de toda la vida quieren matricular a sus hijos.

Marianela aguantó apenas dos semanas en el centro asignado. Lo cuenta con palabras escasas que soslayan la crudeza de lo que vivió allí: no entiendo el catalán y soy negra. Mi mamá no tiene dinero. Me hicieron la vida imposible los compañeros y los profesores. Marianela abandonó los estudios y ahora le deben buscar una plaza donde sea, a toda prisa. Las cifras del abandono escolar son altísimas en Cataluña -de las más altas de España- y eso requiere acciones. 

Así fue como, una tarde, Marianela y su madre llegaron al instituto y las entrevisté. Solo pido que me matriculen en un centro público como este, me pide Marianela, cansada y tímida, cabizbaja. Ha observado que en este centro de la periferia hay muchos más negros y negras y, por el atuendo, deben ser tan pobres como ella. Aquí sería una más.

Las políticas contra la segregación han obtenido ese resultado, y el de Marianela no es el único. Hay una buena intención evidente en la política de repartir a los inmigrantes por centros públicos y concertados, es una de esas políticas bienintencionadas y progresistas. Sobre el papel. Pero no en la piel de Marianela, ni en el de otros casos que conocí: allí yo era el moro, el chungo, el gitano, el paria. Y, el resto, niños de papá. 

A veces el progreso es una ilusión en un papel, y parece muy progresista cuando está escrito con frases bellas, decoradas con conceptos espléndidos y llenos de humanidad, fraternidad, ensueño igualitario. A veces las ideas progresistas te confunden, como la noche. No era tan fácil luchar contra la segregación, cuando los segregados y los segregadores son personas reales, con nombre y apellido. Como usted o como yo.

9 de nov. 2022

LA GUERRA DE LOS ABUELOS

El señor Feijóo ha cometido un nuevo dislate cuando ha definido a la guerra civil española como una guerra entre abuelos y bisabuelos que ya no nos incumbe. Entre la bisoñez y la ignorancia, Feijóo se presenta como un botarate incapaz de ninguna afirmación inteligente. Eso debería preocupar a sus allegados en el partido y a la ciudadanía española en general, que sigue a la espera de un PP presentable en los estándares europeos.

El pobre señor Feijóo debería saber que, si se presenta para gobernar a España (es decir, al conjunto de los ciudadanos y las ciudadanas de este país) debería tener un discurso algo más sensible y algo más sólido. Pretender que la guerra civil española es algo lejano, inane y cosa de abuelitos muertos suena a broma estúpida y sórdida, y más cuando en su propio partido hay quien siente un apego especial hacia el comandantín y se le revuelve el estómago cuando revuelven su pútrida momia para sacarla de ese edificio feo y bochornoso del Valle de los Caídos. Casi más feo que la Sagrada Familia de Barcelona, que ya es decir feo.

Hace unos días se llevaron de su tumba a Queipo de Llano, un tipo de macabra memoria. Y España amaneció mejor tras este acto de reparación que tanto ha tardado. Resulta fascinante que se haya tardado tanto en acometer, sin complejos, algo que se debería haber hecho hace muchos años.

España es un país un poco mejor con esta Ley de la Memoria histórica, y eso no tiene discusión alguna. Esta ley nos hace un poco más europeos, un poco más civilizados. Y el PP haría bien en sumarse a la civilización, ya que lo contrario es de vergüenza ajena.

Hace un par de días leí el comentario jocoso de alguien que le respondía a Feijóo: "dígame usted en qué categoría de abuelos estaba García Lorca". Ahí está el asunto. Que también está en el brillante prólogo del libro "A sangre y fuego" de Chávez Nogales y que tan bien recoge un escritor tan sensato como Andrés Trapiello: aunque se cometieron muchas barbaridades en ambos bandos, solo uno de ellos era democrático, solo uno de ellos estaba del lado de la ley.

Leo que Macarena Olona advierte al partido Vox de que podría ser ilegalizado por falta de democracia en su gestión y por lo visto se propone denunciarles. No es un asunto menor: España tiene un grave déficit en cultura democrática, y eso explica muchas de las desgracias que nos acontecen. Quizás nos faltan años de aprendizaje democrático y de pedagogía, de templanza, de sosiego y de pactos. La democracia es pacto entre diferentes, entre distintos, entre opuestos, entre adversarios. Lo opuesto a la democracia es la guerra, la muerte. El pobre señor Feijóo no debe saber nada de eso, digo yo, y muy poca formación democrática le veo. Por no hablar de su nula formación en historia.

Quien no sabe explicar la historia y la reduce a un chascarrillo torpe debería saber que España no se puede permitir esas estupideces. Si en España gobierna algún día la derecha solo será una derecha liberal, ilustrada y profundamente democrática, tal como las derechas europeas. Mientras se empecinen en sus veleidades franquistas y rancias solo se parecerán un poco más a los independentista catalanes, y todo el mundo puede ver cual es el futuro electoral del independentismo catalán: el ridículo más bochornoso.


6 de nov. 2022

EL GÉNERO FACHA

Hace poco tiempo, una maestra de P5 llamó a los padres de dos alumnos, niños gemelos. Y les contó: uno de los dos es trans, eso es lo que hemos detectado las maestras. ¿Cómo argumentó su diagnóstico? Pues muy sencillo: usando todos los estereotipos de género: al gemelo X le gusta el color rosa, le gusta jugar con muñecas, dibuja princesas y estoy segura de que, en casa le gusta ayudar a su madre en las labores del hogar.

Ver para creer: mientras todavía no hemos terminado con los estereotipos, cuando todavía estamos bregando para explicar que no existen colores femeninos y masculinos, que no hay ocupaciones masculinas y femeninas, nos aparece el transgenerismo y nos devuelve al sexismo más rancio. Y lo bueno es que esa ideología transgenerista se nos presenta como lo más progresista, cuando es -a ojos vista- lo más reaccionario y conservador. Y luego está lo siguiente: por haber contado eso alguien me tildará de facha.

Intenté leer algo de la teoría "queer" para no ser tildado de ignorante además de facha, pero les debo confesar, avergonzado, que cada página de Judith Butler me produce una mezcla de sopor y de confusión: soy incapaz de comprender ese lenguaje críptico y endiablado, pretendidamente intelectual y deliberadamente oscuro. Creo que se debe desconfiar de los intelectuales que son incapaces de contar sus ideas de una forma clara y entendible y que enmascaran su propia confusión tras una pátina de complejidad conceptual, solo destinada a sugerir que, si no me entiendes, eres burro. O burra.

Hay una extraña (e irritante) pretensión de superioridad moral tras estos postulados que afirman que el sexo es una construcción cultural, y esa pretensión no es una pretensión de verdad, ya que no se sustenta con ninguna evidencia racional. En el discurso transgenerista hay voluntad de poder, como diría Foucault, y no la voluntad de veracidad que defendía Habermas. 

El sexo, nos guste o no, es una cuestión de cromosomas y de dismorfia biológica. Gemma Lienas lo contó muy bien: durante la COVID murieron más hombres que mujeres, ya que el sexo masculino tiene una respuesta peor ante el virus: eso es el sexo. Sin embargo, durante la epidemia, se contagiaron más mujeres que hombres, ya que muchas más mujeres estuvieron cuidando, atendiendo y en contacto con contagiados: eso es el género. Es un ejemplo sencillo que nos permite comprender que solo el género es cultural. Nada hay, en la naturaleza, nada que capacite mejor a las mujeres para cuidar de enfermos: el género sí es una construcción.

Hace muy poco, apareció en un medio local la entrevista a una joven trans arrepentida. Ustedes dirán que cualquier traidor siempre es usado por el bando contrario, y que su testimonio está sesgado y manipulado. No niego que podría ser el caso, pero lo que cuenta esa joven es terrible y me he fijado en un punto en concreto: Berta (antes era Sergio) lamenta justamente "que nadie me hubiese advertido antes de transicionar de que el tránsito no iba a resolver ninguno de mis problemas psicosociales". "A día de hoy, creo que yo era un hombre al que le atraían sexualmente los hombres y nada más que eso, pero eso nadie me lo dijo: todo el mundo me animó a transitar". Luego, Berta relata con crudeza lo que significa una vaginoplastia: como todas las heridas del cuerpo, tiende a cerrarse. Berta será para siempre dependiente de la cirugía y de la farmacología.

De modo que, si se trata de defender los derechos de las minorías, pronto tendremos que redactar una Ley Transarrepentidos/as. Y quienes estén en contra de ella serán, indefectiblemente, fachas. Con el paso del tiempo, el género facha va a requerir también una ley, me temo.

Quizás va siendo hora de definir claramente y sin tapujos el fascismo, el sexo y el género. Y devolverle al lenguaje su maravillosa capacidad para comunicarnos y entendernos.

3 de nov. 2022

QUE LOS POBRES VAYAN EN PATINETE


Dicen las autoridades competentes que a partir de 2023 habrá "zonas de bajas emisiones", por las cuales determinados coches no podrán circular. Solo podrán pasar los eléctricos, los que lleven la etiqueta "ECO" o los nuevos novísimos.

Las autoridades le han declarado la guerra al humo del motor. Pero uno sospecha que le han declarado la guerra a los pobres, que somos quienes vamos a pagar el pato del cambio climático.

El Ayuntamiento de Barcelona, eco, verde y lila, está entre los más radicales. Con una población empobrecida incapaz de comprar un coche nuevo, por las calles solo circularán los cochazos: algo propio de un gobierno de izquierdas.

Se me ha ocurrido mirar precios de coches para poder ir al trabajo y me encuentro en el dilema de comprarme un patinete o ir a pata, saliendo un par de horas antes. Así, creo que a partir de ahora veremos a las clases sociales (eso que algunos sostienen, cínicos y altivos que ya no existe) distinguidas por el tipo de vehículo: los pobres resignados y en patinete, los ricos en cochazo. Que quede claro. Todo por el clima.

Si los pobres no podemos ir en coche, es obvio que habrá menos coches circulando y el clima planetario agradecerá el esfuerzo de los pobres con una lluvia de dádivas verdes, ecos y lilas.

Mi opinión sobre el coche eléctrico es que se trata de un juguete para niños ricos y poco más, un trasto de dudoso gusto cuya enorme batería es ridículamente ineficiente e imposible de reciclar. En el futuro, pues, habrá pirámides de baterías viejas y muchas más pirámides de coches de pobres esperando al desguace del transporte de la clase media y baja. Todo por el bien del clima.
 
Por fin volveremos a las andadas, cuando solo disponían de coche los más afortunados. Todo por el clima. El deber del pobre es contaminar menos, y dejarle el aire limpito al futuro.

Mientras vamos mirando precios de patinetes en las tiendas, leo que las autoridades del Puerto de Barcelona compiten con otros puertos para atraer a más cruceros, y que hay planes para ampliar aeropuertos o construir algunos de nuevos (uno de ellos en el estuario del Tajo). ¿Todo por el clima?

No se si se habrán fijado ustedes en estos barcos horrendos llamados cruceros, en lo que pasa mientras están amarrados en el puerto. Esos monstruos feos y desagradables deben mantener los motores encendidos. Cada minuto de esos motores contamina lo que contaminaría mi coche si circulara durante diez años. Por no hablar de lo que contamina un avioncito de esos que lleva a un grupo de turistas, a un grupo de seguidores de un equipo de fútbol que se van a berrear a otra ciudad.

Uno, poco a poco, ha ido generando una especie de manía hacia el prefijo "Eco" y mucho me temo que eso se va a extender, hasta el punto de que estoy empezando a aborrecer los libros de mi admirado Umberto Eco. Y no niego que se debe actuar para reducir la contaminación. Pero me pondré a ello cuando vea cruceros eléctricos en los puertos y aviones eléctricos en los aeropuertos.

1 de nov. 2022

FEIJOO ES UN PROBLEMA PARA ESPAÑA

Quienes critican a Sánchez (y a ese indefinible "Sanchismo") deberían aceptar que Pedro Sánchez se ha trabajado con esfuerzo y solvencia un puesto de respeto en la UE. A Pedro Sánchez se le ha puesto cara de estadista europeo. España es, a día de hoy y gracias a Sánchez, un país relevante en la UE. Algo que ni Rajoy -ni mucho menos el probe Casado- hubiesen logrado. Y, por lo que parece, el pobre Feijoo se nos presenta como un hombre tan desafortunado y maltrecho intelectualmente como sus predecesores.

Hay algo en el Partido Popular que huele a antisistema, a antidemocracia, a antipolítica. Negarse al pacto (más allá de las obligaciones de la Constitución) es una forma de despreciar a la política y a la democracia, y una forma de maltratar a España. El pacto es la esencia de la democracia. Nadie gana nada con la polarización, y el juego de Feijoo es el juego de la suma cero. Este hombre no puede gobernar un país democrático.

El Partido popular es el problema que tiene España. Un partido controlado por vete a saber qué intereses espurios, una organización sin el más mínimo sentido de Estado y que recurre a la lucha contra ETA cuando ETA ya no existe, o cuando alude al "procés" catalán sin haberse enterado de que el "procés" catalán es un zombi a quien el PSOE de Sánchez le cortó la cabeza en dos jugadas: el diálogo y el indulto. La inteligencia política se mide en esos plumazos oportunos y eficaces.

De aquel "procés" solo quedan unos vividores: quienes todavía engañan a los pocos catalanes crédulos, quienes lo usan para amarrar algún voto. En esta categoría de vividores están, también, sus señorías del PP.

Hagamos memoria: el PP multiplicó al independentismo catalán en cada una de sus torpezas. Los catalanes no independentistas lo sufrimos y sabemos de lo que hablamos.

La astucia del PSOE desactivó al independentismo, lo redujo y lo dividió. Lo dividió hasta dejarlo en una división perpetua: el partido que se llamó "Junts" es el partido menos unido y el más dividido del espectro español. ¿A qué se debe esta división? En primer lugar y sin duda a la estulticia de sus dirigentes, pero es una evidencia innegable que la división entre los estultos ha sido obra de la acción socialista. Allí donde el Partido popular creó excitación y votos, el PSOE supo crear división y cansancio.

La estrategia dialogante y democrática de Sánchez liquidó el procesismo catalán y dejó a Puigdemont en el olvido, que es donde debe estar alguien tan inane como el inquilino del chalé de Waterloo: ensimismado en la neblina de sus delirios.

En ese escenario creado por el PSOE, un observador neutral y alejado (un extraterrestre, por ejemplo) se daría cuenta enseguida de que el PP actúa de la forma más torpe posible. Y tanto es así que incluso un partido como Bildu se nos presenta con el aspecto de un partido con mucho más sentido del Estado que el pobre PP, perdido en su laberinto y sin saber qué hacer con VOX. Esa evidencia debería llevar a la reflexión a los líderes del PP, pero no parece que eso vaya a ocurrir pronto.

En este escenario, cualquiera puede ver lo más obvio: Feijoo es un problema para el PP. Pero es, sobre todo, un problema grave para España. Sabe Dios que un hombre tan torpe como Feijoo solo puede llevar a España al desastre.