Lo que se cuenta a continuación sucedió, hace dos días, en sede parlamentaria (o pseudo-parlamentaria, ya que sucedió en el Parlamentet regional catalán): la oposición pregunta:
-¿Cuántos menores inmigrantes durmieron la noche pasada en las comisarías de los Mozos de Escuadra por falta de plazas en los centros de menores?
Y el gobierno responde:
-Cero.
A lo que la oposición rebate:
-Según fuentes de los Mozos de Escuadra, ayer durmieron en dependencias policiales 15 niños.
Entonces, el gobierno lo niega, con el siguiente argumento:
-No es cierto: hubo 15 menores en sedes policiales, pero llegaron a las comisarías a partir de la una de la madrugada. De modo que no durmieron en las comisarías, solo esperaron al amanecer en comisaría, ya que cuando uno ingresa más tarde la una no duerme, solo espera el amanecer.
La respuesta es digna de Groucho, pero es la respuesta oficial de un conseller de la Generalitat. Este es el nivel que tenemos. De modo que ya lo sabe usted: si usted vive en cataluña y se acuesta más allá de la una de la madrugada, que sepa usted que no va a dormir, solo espera el amanecer. Yo mismo, por ejemplo, acabo de descubrir que muchas noches en las que me acosté tarde (por motivos de trabajo, de mal de amores, de inspiración literaria o incluso pictórica, de insomnio o incluso de jolgorio, muchos años atrás) resulta que no dormí, aunque esa era mi pretensión tardía. Solo esperaba el amanecer, que no es lo mismo que dormir.
Hace muchos muchos años, y en un país que era este pero parecía ser otro, me quedé ensimismado en un balcón del Pirineo contemplando las estrellas. Era la noche de San Lorenzo. La verdad es que vi apenas dos meteoros, pero mi fe me mantuvo allí, con los ojos como platos, hasta más allá de las tres. Me levanté a las ocho y dije: he dormido cinco horas. Ahora descubro que mi frase era incorrecta: debí decir "he esperado el amanecer durante cinco horas".
Con eso queda casi todo dicho sobre la sensibilidad de los políticos del gobierno catalán hacia los menores inmigrantes (casi todos marroquíes) que llegan a Cataluña, la tierra de acogida. Con eso queda todo dicho sobre el gobierno catalán. En su mundo de estrategias para alcanzar la república, ¡qué importan una quincena de chavalillos moros! Lo nuestro es mucho más importante. Muchísimo más. Como me dijo hace un tiempo una independentista de tomo y lomo: "tu no entiendes la verdadera dimensión de lo que está sucediendo, porqué es tan grande y tan importante que tu cabecita no lo puede comprender". Sin embargo, mi cabecita limitada, despacio y paso a paso, va comprendiendo la verdadera dimensión de lo que nos sucede.
¡Todo es tan confuso, tan raro, tan trágico, tan cómico a veces, tan grotesco...! Hoy he leído que los CDRs de Sant Cugat del Vallès han cubierto de pintura amarilla la entrada al bloque de pisos en donde reside el juez Llarena. En este bloque residen él, su familia, y unas cuantas familias más. Los CDRs han grabado su hazaña revolucionaria en un video y lo han colgado en las redes. Lo han difundido bajo el epígrafe "Tombem l'estat" (Derribemos al estado). No tengo noticias de que, a lo largo y ancho de la historia, se haya derribado a ningún estado con tres botes de pintura amarilla, pero eso debe ser por que soy un mal catalán y no me doy cuenta de la magnitud, de la trascendencia del acto de lanzar tres botes de pintura amarilla contra la puerta de un bloque de vecinos. Ya me perdonarán: ser un mal catalán conlleva déficits cognitivos como el mío.
La pintura amarilla en el portal de Sant Cugat, así como las tres latas que la contenían, serán retiradas por operarios u operarias (públicos o privados, chi lo sa) que no comprenderán nada del suceso, como yo. Serán personas con cero apellidos catalanes de pura cepa. Quizás inmigrantes, o currantes de los pueblos de al lado, todos ellos con sueldos ínfimos. Deberán esforzarse en limpiar la pintura de los jóvenes revolucionarios de la Cup local, y es probable que la tarea les impida acostarse antes de la una de la madrugada. Gracias a los revolucionarios de la Cup, es muy probable que, este noche, en vez de acostarse tarde, se tengan que limitar a esperar al amanecer. Eso les pasa por haber caído en Cataluña. Ya es mala suerte.

