19 d’abr. 2019

La invasión de los provincianos en Semana Santa

Resultat d'imatges de provincias romanas hispania

Nos lo advirtieron: no es bueno mezclar elecciones con Semana Santa, ya que la última vez que eso pasó votaron a Barrabás. Me resulta difícil señalar al Barrabás más Barrabás de entre los candidatos de hoy en España pero, sin embargo, me es muy fácil señalar a los provincianos. Hay un aire de provincianismo flotando en el aire y, sobretodo, en las pantallas cuando aparecen los candidatos y las candidatas.

A Pablo Casado, el pobre Casado, le veo descentrado y con una sonrisa casi momificada en el rostro de chico ambicioso de provincias que ha llegado a la capital. No son sus meteduras de pata diarias lo que me fascina de él, si no esa necesidad de sonreir a la par que suelta frases ingeniosas, más pensadas para frase de Tuiter que para expresar algo parecido a un pensamiento. La sonrisa de Casado, ese rictus torcido que evoca el rigor mortis inasequible al embalsamador más experimentado del reino, me preocupa: es ahí en donde expresa el terror del chico de provincias que aspira a Mandamás, y cuenta de él que es un provinciano con presuntos estudios en Harvard que les comprará un perrito a sus hijos en caso de obtener la victoria: ¿y porqué no le promete una ovejita Norit?. Jolín... ¿no era mejor estadista Soraya que el petimetre palentino?

Albert Rivera, antaño figura a tener en cuenta, parece hoy otro discreto aspirante que, procedente de las turbulentas provincias del noreste, intenta hacerse un lugar entre los tribunos ocultando el origen provinciano bajo una capa gruesa y burda de frases imperiales con un deje titubeante de seguridad altiva, impostada y acrisolada en un laboratorio de científicos amateurs. Amateurs y de provincias.

Vi -por error- a la candidata Laura Borràs, que sigue simulando ser algo así como una intelectual de pueblo que se equivocó y se presentó por error a un examen sobre Herder, Hegel y Habermas cuando ella se había preparado, no muy a conciencia, para un concurso sobre castellers, Pep Ventura y Mercè Rodoreda. Borràs, que acaba de dejar la consejería de cultura con méritos -el mérito de no haber hecho absolutamente nada salvo cobrar a fin de mes y aplaudir las ocurrencias del Vicario de la Ratafía cuando este se desplazaba de la Feria del Cargol en Vilamerda de l'Arquebisbe hasta l'Aplec de l'All Morat en Sant Prepuci de les Cebes- solo ofrece mediocridad pueblerina y complementos amarillentos, amén de pobreza intelectual y pensamiento feroz pero regionalista: nada.

Muy próximo a Borràs y a su mentor el de la Ratafía anda el señorito Abascal, exhibiendo paisajes andaluces al lado de un torero que simula sufrir de mudez selectiva y que, en sus largos silencios, suena clamorosa la duda casi socrática: ¿Para qué hablar? ¿Para cagarla? El señorito Abascal, trasvestido de capataz agrícola cuya hombría sin igual le permite acercarse a los toros bravos hasta más allá de donde sugiere la prudencia, me recuerda el gesto de Laura Borràs cuando, consciente de su debilidad, osa responderle a la Marquesa y se expone a una cornada fatal.

¿Qué está pasando en España?

El provincianismo del señor Rufián no lo comento, ya que es innecesario: el pobre poeta pobre (versión berlanguiana de un Quijote-Sancho que canta canciones patriótico-trotskistas a 45 rpm en vez de a 33) se encuentra como pez pueblerino en el agua pueblerina exhibiendo su rudez indómita, esa ignorancia orgullosa de su rusticidad a prueba de Voltaire. Aunque Rufián sea, quizás, el provinciano más consciente de su condición, eso no me quita del desespero: ¿qué diablos le está pasando a España?

Al humilde redactor de este texto, como habrán visto, la corrección moral que le imponen a un cristiano tan cristianas fechas, le impide ser soez o desagradable, y se ha limitado a un apunte vago y superficial, al que le faltan algunas cuestiones. Le faltan algunas cuestiones y dos nombres a reseñar, uno de cuyos dos será el objeto de su voto el próximo domingo 28. Aunque ambos los dos no se libran de ciertos provincianismos, aceptarán ustedes que lo son pero algo menos. Aunque yo votaré al que lleva el pelo más corto. Por solidaridad con los que llevamos así el pelo y porqué me preocupa España y la quiero viva, y deseo que tengamos un presidente que es el único candidato que se parece un poco a alguien capaz de pensar en el estado.


6 comentaris:

  1. Convengo contigo en que los candidatos que se presentan son de escuela de negocios.
    Altos, delgados, de mirada al infinito y con ademanes suaves. Siempre que levantan la mano cierran el pulgar y el índice, para señalar que todo lo tienen ligado. No hay brusquedad y el ritmo del habla sólo se rompe para alzarlo en contra de lo que ellos consideran una injusticia.
    Preguntas las justas; respuestas las necesarias. Siempre de pie, apoyados los dos brazos en el atril, pero sin señal de cansancio, sólo de afirmación, de seguridad.
    Zapatos ultra limpios y camisa blanca, en todo caso blanco roto, pero nunca oscura. Sonrisa Profident y lenguaje casero pero con frases aleatoriamente distinguidas, como de culto.

    Una mierda atada al palo de un gallinero es lo que son. Mentira pura y estafa preclara. Para eso está el Rufian, que al menos no engaña y ya sabes que votarás un trepa que le importa una mierda la política pero que no te engaña porque sabe vive de ella, y sin ella no sería nada, como no lo será el día en que no salga elegido y tenga que vivir de sus estudios. Al cabo de un mes ya nadie le llevará en el recuerdo.
    salut

    ResponSuprimeix
  2. ¿Qué está pasando en España? Pues no sé si es una pregunta que pide respuestas metafísicas, a mí solo se me ocurre una poética,

    España:
    fina tela de araña,
    guadaña y musaraña,
    braña, entraña, cucaña,
    saña, pipirigaña,
    y todo lo que suena y que consuena
    contigo: España, España.

    El toro se estrena y que se llena
    de ti y en ti se baña,
    se laña y deslaña,
    se estaña y desestaña,
    como el toro que es toro y azul toro de España.

    Es, como bien sabrás, de Alberti, dedicado a Picasso, se titula 'De la pintura. Poema del color y la línea'

    Por cierto, ese mapa, ¿aparece en algún libro escolar tendencioso o para simples? Me hace pensar que entonces los independentistas por naturaleza estaban en el centro-oeste de la península, jaj, lo digo por lo que me hubiera tocado de vivir en aquel tiempo. Ahora digo: bienvenida la ocupación romana y la romanización posterior. Globalizaciones ha habido en todo tiempo, aunque algunos quieran remar contra corriente.

    ResponSuprimeix
  3. El 28 voy a depositar mi voto en la taza del water, esas rameras de lujo, no se cagan en tu vida todos los días? Cágate tu también en ellos. Y escribo con palabras mal sonantes por ser estos días de las capuchas de alfiler tan señalados

    Salut y força al canut(aquellos que puedan)

    ResponSuprimeix
  4. En esta España incluso hay gente que cree que vota a las personas, es curioso, porque resulta que entre cinco presuntos cleptocratas deciden a quien podemos y a quien no podemos votar en España. Curioso cuando menos el autoengaño con el que contentamos nuestras democráticas conciencias.
    Un saludo y que usted lo vote.

    ResponSuprimeix
  5. https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/conversaciones-sobre-cataluna/garcia-carcel-programacion-nacionalista-pujol-cataluna_236718_102.html

    ResponSuprimeix
  6. Algunos se empeñan en creer que se vota a entelequias trascendentales idealistas que están en el mundo de las Ideas de Platón o algo así. Hasta ese punto de irracionalidad llegan algunos, pero bueno, tampoco me sorprende, viendo el revival que esta teniendo la creencia de que la tierra es plana, por ejemplo.

    ResponSuprimeix