9 d’oct. 2019

¿La poesía es de homosexuales?

Resultat d'imatges de roberto bolaño

Lo cuenta Roberto Bolaño en el primer capítulo de "Los sinsabores del verdadero policía", una novela que terminó en las listas de las novelas de culto. Dice Bolaño: La novela es, generalmente, heterosexual. La poesía, en cambio, es absolutamente homosexual. A continuación el escritor chileno y catalán, que escribió poesía antes que novela, elabora una lista de escritores de poesía que clasifica entre estas varias corrientes de la homosexualidad: maricones, maricas, mariquitas, locas, bujarrones, mariposas, ninfos y filenos. Luego están las combinaciones de estas categorías, de modo que Borges, por ejemplo —dice Bolaño—, podía ser de improviso maricón y de improviso simplemente asexual.

Me pasó lo que le podría pasar a cualquier lector atento: me estremecí. Temí ser fileno por lo menos, ya que escribí varias poesías hasta los 17 años, más o menos. A esta edad gané un concurso de poesía en el instituto. Añadiré, con cierto rubor, que en el mismo certamen literario también gané un premio de narrativa (con un cuento que plagiaba a uno de Lovecraft, un narrador que podría ser tildado de fileno sin grandes esfuerzos). A la misma edad llegué a finalista de un premio poético convocado por la parroquia del barrio. No lo gané, sin embargo —y ahora lo celebro en nombre de mi virilidad—. No lo gané porqué el jurado seleccionó a tres finalistas, leyó las tres poesías en un acto público y el público votó. Ganó una poesía piadosa, escrita por una muchacha de pelo largo, lacio y rubio que respondía al nombre de Montse. Montse era cristiana y catalanista, y rasgaba la guitarra en la misa de los jóvenes, los domingos a las ocho. No creo que Montse fuese lesbiana, pero no lo puedo negar con pretensión de validez. Si mal no lo recuerdo, una vez le eché los tejos a Montse la guitarrista y ella me dio calabazas sin piedad cristiana alguna, pero de esa anécdota no se puede inferir nada más que mi torpeza y mi poca fe.

Algunos años más tarde, yo me había inclinado por la narración de forma indudable y sin fisuras, pero tenía un amigo poeta con quien solía debatir sobre Mallarmé, Baudelaire, Verlaine y Lautréamont. Creo que también sobre Rilke y Hermann Broch. Yo solo había leído algo de Rimbaud, y solo los textos en prosa del francés que se perdió en Abisinia. A Broch sí lo había leído, también. Nuestros debates eran, en realidad, largos monólogos por su parte. Por aquel tiempo yo me había liado con mi primera novia formal, una chica rubia y muy mona que detestaba las tonterías y amaba el cine de terror visto desde la última fila, las partidas de billar y los negros muy grandes que juegan al baloncesto. Mi amigo poeta también era amante del billar. Era amante del billar y no tenía novia ni se le conocía amiga íntima alguna, de modo que, durante una partida de billar entre los tres, intentó birlarme a mi novia formal.

Mi amigo el poeta le dijo a ella que no obraba bien yendo conmigo, y que más le valdría concubinarse con un tipo como, pongamos por ejemplo, por ejemplo como él mismo. Lo he expresado de un modo rudo, pero estoy convencido de que mi amigo poeta fué poético cuando le propuso el intercambio. Al pobre poeta amigo le salió el tiro por la culata: ella se partió de risa contándome la situación aquella misma noche, tras retozar conmigo en la cama de sus padres. Sus padres se habían ido al apartamento de Vilasar de Mar. El acoso de mi amigo el poeta excitó la líbido de mi joven novia de modo que, gracias la ocurrencia del poeta, tuvimos una noche muy feliz.

Luego supe que el poeta había actuado de igual modo con el resto de las novias de sus amigos, y que siempre tuvo el mismo resultado.

Mi poeta estuvo ingresado en una clínica psiquiátrica de la provincia de Gerona, a consecuencia de unos delirios graves. Le vi cuando ya le habían dado el alta y había recuperado una cierta normalidad. Por entonces había obtenido el estatuto de discapacitado español, una categoría de veras envidiable que le permitió llevar una vida bastante buena dentro de lo que cabe, con una pensión digna. De eso me alegro por él y sin rencores (como a todos los hombres del género masculino, los rencores me duran poco). A día de hoy, mi amigo poeta es un independentista catalán furibundo que escribe poesías nacionalistas y se empeña en fundar la asociación de "Poetas para la independencia". Yo cambié varias veces de pareja, abandoné la prosa, volví a ella, me hice pintor, volví a la prosa. Hice lo posible para evitar la locura, la poesía y el primo de ambas, el nacionalismo.

7 comentaris:

  1. Respostes
    1. Ya sabía yo que este texto promovería el debate. Bienvenido sea.

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  2. Bolaño també explicava que al començament d'estar aquí, quan treballava al càmping la Ballena Alegre de Castelldefels, sobrevivia guanyant premis de poesia, atès es presentava a tots i en guanyava bastants. El que passa és que li agradava provocar, qui si no escriuria un conte en què deia:las mujeres son putas asesinas.
    Com diria la llibretera de Follas Novas: Eso son cosas de Roberto.

    Salut

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    1. Entre els provocadors n'hi ha de moltes subespècies. En primer lloc, els que poden i els que no. El Bernat Dedéu, per exemple, malgrat el cognom tan elevat, només ho intenta. Lo del Bolaño és una cosa apart, gairebé inabastable.

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    2. Bernat DeDéu ha millor respecte a abans, no massa, però ha millorat.

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  3. Aquí con F. PUIGCARBó. Bolaño era un provocador, pero un buen provocador.
    Te comenté una vez que me llevaría un libro suyo a una isla desierta. El 2666. Por cierto, creo que he averiguado el porqué del título, después de haberlo leído seis veces seis y tenerlo todo acotado.
    Dos mil porque es el cambio de siglo y siguen matando y torturando (día si y día también), a las muchachas que trabajan en las maquilas de Ciudad Juarez; y 666 porque es el nombre de Satanás en la Biblia y por lo tanto, de ahí la consumación de las misas negras y aquelarres con las desafortunadas.
    Salut

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    1. Tu hipótesis me parece buena. A falta de demostración (que me temo improbable) me la quedo. El número 666 remite a lo que cuentas, y eso parece indiscutible. Nadie escribiría el número diabólico sin ser consciente de lo que leerán muchos. El dos que precede al número de la bestia podría significar el doble o la segunda.

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