16 de febr. 2018

Rull y Turull, Dupont y Dupond, Hernández y Fernández

Resultat d'imatges de tintin lovecraft

Cuando era niño vivía en la ciudad de Barcelona y leía las aventuras de Tintin. En esos libros fascinantes, de autor belga pero de expresión francesa, aparecen dos policías bastante zafios y engreídos que, en francés (como en catalán), se llaman Dupont y Dupond y, en versión castellana, Hernández y Fernández. Me esforcé por encontrar lo que diferenciaba a los dos guindillas, que es cosa muy sutil. Digamos, para resumir, que uno de los dos es algo más zoquete que el otro. Esa es la hipótesis humilde que me hice entonces, de niño.

Ya de mayor, descubrí en la prensa a dos tipos convergentes: Rull y Turull. La similitud cómica de sus apellidos me remitió a los Dupond y Dupont de mi infancia des del primer instante. Pero el asunto es que jamás fui capaz de distinguir entre Rull y Turull. Cada vez que aprendía a asociar el apellido con la cara correcta, el aprendizaje se me desvanecía poco más tarde y volvía a mis dudas.

En la ciudad en donde habito ahora (la tercera ciudad de Cataluña en número de habitantes), hay una pastelería que se llama "Pastisseria Turull". Es una pastelería muy cara y muy pija. Sabiendo que el señor Puigdemont desciende de familia pastelera, siempre pensé que el diputado convergente Turull era hijo de esta ciudad (¡vaya inferencia la mía!) y, en consecuencia, dejé de comprar pan integral en la pastelería Turull. No vaya a ser que, con el beneficio que les aporto a los pasteleros Turull, me dije yo, le manden dineritos al prófugo en Bélgica. Eso no me lo perdonaría jamás.

Un día, sin embargo, entré en un supermercado de esta ciudad y me topé con el señor Rull (lacito amarillo in pectore, por supuesto). Así descubrí que mi vecino no es Turull, si no Rull. De modo que mi boicot a la pastelería no tenía objeto.

(Aunque, por si las moscas, no he vuelto jamás a la "Pastisseria Turull").

A Rull, en el supermercado, le comenté algunos asuntos sobre el desastre moral y convivencial que nos legaron los suyos, a todo lo cual él me respondió con un discursito aprendido de memoria, aburrido y ya sabido, con evasivas, sin mirarme a los ojos y con un apretón de manos final perpetrado con una mano fláccida, paliduzca.

Quizás su mano andaba pálida por haber estado unos días en esa prisión en la que, según sus palabras, se come muy mal y dan alimentos flatulentos. Creo que la valoración de Rull sobre su (breve) estancia en una cárcel debería incorporarse al corpus literario de la literatura taleguera, ya que tiene un alto valor simbólico y una profundidad humana digna de elogio en el mundo del arte. El talante flatulento de la dieta carcelaria no había sido comentada jamás hasta hoy por un preso recién excarcelado. Ni la sombra ni la privación ni la disciplina: nada de eso le impresionó al señorito Rull. Solo el mal menú. ¿Cómo debe ser el menú de Can Brians? Le sugiero al señor Rull que se ponga en contacto con el Chef Alberto Chicote: un programa en la tv de nuestro chef disciplinario sobre la cocina del trullo lo petaría. Digo yo que ya tardan en mandar a Chicote a visitar las cocinas carcelarias. Le cedo la idea gratis.

[Debo aportar algo a la anécdota de Rull en el supermercado: mientra yo hablaba con el ex-conseller legítimo, su señora esposa, que le acompañaba, siguió rellenando el carrito y puso en él comidas precocinadas y congeladas que, digo yo, igual también tienen virtudes flatulentas. De ser así, eso ya es cosa de Freud, claro, así que lo dejo ahí. La su señora esposa es concejala de esta ciudad, por cierto. Por Convergència, huelga decirlo. Al final, el asunto catalán es eso: un asunto de familia. Los nuestros. Colocar a los nuestros y que dure la colocación y ya está, fin del cuento, un argumento sencillito].

Después de mi encuentro con el diputado Rull pensé que jamás confundiría a Rull con Turull. Pero...¡me equivoqué!

Una noche soñé con ambos y me lié de nuevo. Es cierto que Turull tiene un aspecto de batracio verde que Rull no tiene, pero Rull también es algo intrigante en su aspecto y, si uno se fija bien, ambos podrían aparecer como extras en una cinta de serie B que adapte "La sombra sobre Innsmouth", uno de los relatos de H.P. Lovecraft que más me gustan.

En el cuento del genio de Providence (que plagió Albert Sánchez Piñol hace casi dos décadas), unos seres anfibios surgen del mar para reclamar lo que creen que es suyo de forma legítima. Y se emparejan con las mujeres del pueblo pescador para crear una legión de híbridos que, andando el tiempo, les darán el poder.

¡Qué grande es Lovecraft!

6 comentaris:

  1. ¡ Con la cantidad de próceres que tiene tu ciudad ¡ y vas y te cruzas con quien menos te lo esperas. Eso se llama la ley de Murphy.
    Salut

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    1. En efecto. Me crucé con el vecino menos interesante de todos los vecinos que tengo. Dicen las malas lenguas (siempre las hay) que el vecino Rull conspira, en realidad, para soslayar a Puigdemont i postularse para presidente catalán. Tiempo al tiempo, ya veremos. Los de Convergència siempre han sido sibilinos y muy malos.

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  2. A mi Turull siempre me ha recordado al agente Smith de Matrix.

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    1. He tenido que buscar las imágenes del agente Smith de Matrix y creo que tienes razón. El asunto del gobierno virtual en Waterloo es bastante matrixiano.

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  3. Me pasa como a ti: me costaba distinguir a Rull de Turull. Para mí eran una especie de versión de los Guitarrí y Guitarró de "La ciudad de los prodigios", de Mendoza, aquellos dos sujetos que iban a Madrit a pedir dinero.

    Pero he acabado aclarándome. Turull tiene el aspecto que señalas en tu texto y le encuentro además un aire frailuno que me recuerda mucho al del prior del monasterio de Poblet, un tal Lluc Torcal, el que presentó la conferencia de Junqueras sobre "Física cuántica". Rull, el de las comidas flatulentas en la cárcel, es aquel tipo alto y desgarbado, un poco "geperut", que ríe mucho (no se sabe de qué) y que es el único que fue a "trabajar" (por llamarlo de alguna manera) a su despacho el día que Fuigdemont se escapó a Bruselas. Supongo que el discursito que te echó fue con esa sonrisita de conejo... En fin, no todo el mundo puede fardar de haber cruzado unas palabras con el ¡conseller legítim!

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  4. [MI EX ESPOSA ESTA DE VUELTA]
    Mi ex esposa me recriminó diciendo que no quería volver a casarme y, por lo tanto, ella intentó que los niños se volvieran contra mí también. Tuve una relación terrible con todos ellos y la mayor parte es porque o no me deja verlos o porque está llenando sus oídos con un montón de mentiras sobre mí. Intentamos la mediación, nada parece llegar a ella. Conocí al Dr. Akim que me ayudó a lanzar un hechizo de amor, ahora hay tanto amor y felicidad en mi familia. El correo electrónico del Dr. Akim: [prayerstosavemarriage@hotmail.com]

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