23 de des. 2017

La mala tierra

Resultat d'imatges de la mala tierra

Durante los últimos tres años estuve redactando lo que debería ser mi tercera aportación a la novela, en clave de novela negra y en catalán. A día de hoy está en manos del editor, esperando. Durante el redactado, le puse el título provisional de "Una historia catalana", aunque el definitivo será uno de los que se me ocurrió al principio: "La mala tierra".
Es innecesario contar en qué clima político estuve escribiendo mi historia, ya que es de todo el mundo conocido.

Una de las preguntas que mueven el texto es: ¿hay resentimiento, en Cataluña, por parte de aquellos que emigraron a esta tierra y se vieron hacinados en chabolas y luego en bloques míseros, en los suburbios? ¿El resentimiento es hereditario?. Tuve muy presente a Julien Sorel, el protagonista de "El rojo y el negro" de Stendhal durante mi composición. Lo que se cuestiona, en clave de novela breve y de tintes criminales, es la ilusión de una sociedad cohesionada. Conforme se acontecían los sucesos de eso que se ha llamado "procés cap a la independència" (y que tiene poco de proceso, en sentido literal), el texto se iba empañando por las declaraciones, los giros, la escalada de la agresividad, el tono cada vez más tosco de la confrontación. No me refiero con ello a los sucesos políticos, que son poco interesantes, si no al clima que se vive en la calle y que los políticos suelen desconocer (o soslayar) por completo. Trabajar en un suburbio, como trabajo yo, me da conocimiento de primera mano sobre lo que habla la gente de la calle (la gente humilde, trabajadora, inmigrantes y parados), que contemplan los juegos políticos como algo lejano, distante y casi incomprensible. Los que sufren las polémicas de los políticos como un peso más, otro mal que deben acarrear de los muchos que ya acarrean y que proceden de esa élite que, en vez de resolver los problemas existentes, crea problemas nuevos cuya factura caerá en las espaldas de los de abajo y en las de nadie más: la democracia no ha paliado la ley de la gravedad.

En el fondo, lo que me preocupaba mientras escribía (y me sigue preocupando) es si la cohesión social y la convivencia pacífica son valores demasiado frágiles y demasiado delicados (y demasiado caros) para permitirse jugar con ellos. A la vista está que vivimos en una sociedad dividida por la mitad casi exacta, y todo el mundo sabe lo que ha sucedido, en otras partes del mundo, cuando se ha manoseado una situación parecida, y qué acarrea la aparición del nacionalismo divisor en este tipo de sociedades.

Uno duda mucho de que los políticos busquen el bien común aparte de mantenerse en el poder a toda costa. Y se horroriza ante la evidencia de que, miles de personas, quizás en respuesta a las apelaciones identitarias y emocionales de que son objeto, respondan como lo hacen, lanzándose a seguir consignas y a repetir eslóganes que son simples ocurrencias, que no se basan en ninguna realidad objetiva.

"La mala tierra" es Cataluña, por supuesto, que en el relato se presenta como el escenario de la infelicidad, la explotación del inmigrante y el férreo blindaje de las clases sociales cuyo objetivo, casi obsesión, es mantener a cada uno en su sitio y a la oligarquía, inapelable (he aquí uno de los motores del independentismo de derechas que estamos sufriendo y que ha sido afianzada incluso por un grupo como la Cup, que se presentó como un grupo de la izquierda insobornable y radical para convertirse, poco más tarde, en un grupo de apoyo a la oligarquía). Si me retuve de escribir ese título como definitivo es porqué temía a un posible rechazo: la novela, como dije, está escrita en catalán y el público (muy escaso) de lectores catalanes de novela negra es más bien partidario de otro punto de vista, con buenos Mossos d'Esquadra muy eficaces y villanos abstractos, y en donde Cataluña suele aparecer (como por arte de magia) presentada como una realidad de la que se puede hablar sin mencionar a España, como un ente político autónomo, algo como un país. Aunque leo pocas novelas negras (y poquísimas escritas en catalán) diría que el conflicto entre comunidades está casi ausente, a veces tratado con una ironía débil destinada a minimizarlo, aunque sí se habla de bandas latinas, rumanas o kosovares, pero  con la intención de presentar a Cataluña como a un país de verdad, tal que Francia o, incluso, tal que ciertas partes de los Estados Unidos: con una absoluta falta de análisis, sin el menor respeto por la realidad. Si la novela negra es una novela realista que ahonda en los conflictos sociales y personales, la novela negra catalana parece más bien distópica y fantasiosa, un aparato de papel encuadernado destinado a complacer, sin fisuras, a los lectores de la órbita soberanista y a su ingenuidad jovial, nada adulta.

Lo que le sucederá a mi novela, en el caso de ser publicada, es que no le gustará a nadie, y menos todavía al lector catalán, alguno de los cuales podría sulfurarse porqué el texto mete el dedo en la llaga del odio al "charnego", recuerda las chabolas y los constructores de bloques del extrarradio, catalanistas muy reconocidos y reconvertidos en independentistas que hoy se permiten prometer una república social y feliz.

Cuenta el chiste que, en Cataluña, política es un juego en el que juegan once contra once y siempre gana Convergència. Chiste amargo y que venimos de reeditar hace unos días, para gran chasco de quienes pensábamos (con el último aliento de un optimismo casi imposible) que quizás la pesadilla nacionalista se extinguía.

Siempre que he escrito con la intención de publicar en papel lo he hecho en catalán, hasta ahora, y siempre con la intención (entre otras intenciones) de "normalizar" una literatura muy sesgada y muy parcial, escrita con más ganas de "hacer país" que de hacer literatura, dominada por los complejos de una cultura anémica. Pero me temo que no es eso lo que se quiere leer, en catalán.

16 comentaris:

  1. A mi, segur que m'agradarà! Però no em cataloguis en cap tipus de lectora, sisplau. Massa categories per a tot Enhorabona!!!

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    1. Disculpa si sents que t'he catalogat, perquè no era la meva intenció ofendre!

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  2. Enhorabona Lluís!!
    Pinta bé,m'agradarà molt llegir-la, ja avisaràs..

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  3. La novela puede ser una catarsis de sentimientos interiores que sino te van a estallar y es necesario que fluyan.

    Besos.
    Animo y suerte con tu novela.


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    1. Tienes mucha razón, Amapola: eso es un intento de que no me estalle la cabeza. Gracias de nuevo por tus ánimos.

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  4. En EERR estaremos esperando la salida de tu novela..
    Salut

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    1. Gracias, Miquel. Ya sabes de sobras que eso de publicar no es "flors i violes". Te mantendré informado.

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    2. Ok ¡¡¡ Hazlo , porfa...
      Un besote ¡

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  5. És curios, jo he viscut i visc en una de les poblacions més catalanistes de Catalunya, i no veig aquest odi als "charnegos". Lo que sí que veie a meitat dels noranta era nanos amb el cap rapat amb camisa militar i la bandereta Espanyola " l'època de la música Máquina " que de tan en tan buscaven problemes i no podien veure als "catalanufos". Car, picabaralles han sigut en els dos cantons. Lo que exposes en la futura novel.la és pot aplicar a la resta del païs i a la majoria del països oficials.

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    1. És més, en aquesta població tan independentista hi pots trobar quasi tota l'obra de Josep Pla, però no hi trobaràs per exemple Pere Quart. Em nego a creure que visc en una Catalunya d'un univers alternatiu creat amb males intensions per Azathoth.

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    2. Me deixat; ..en la biblioteca d'aquesta població tan..

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    3. Doncs mira, d'anònim a anònim, per molt que neguis la realitat la realitat és aquesta: odi no n'hi ha, és cert, però sí supremacisme, allò que en diem els castellanoparlants "mirar por encima del hombro", "ninguneo", "complejo de superioridad". Odi no, despreci sí, endogamia i etc. Al teu poble sou tan bona gent que teniu a la bibloteca llibres d'en Josep Pla, que mira tú por dónde, escrivia amb la mateixa saviesa en català que en castellà, i tenia cognoms catalans de pura cepa. Casualitat?... igualito que l'autor de l'article que estem comentant.

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    4. Jo no nego la realitat, el supremacisme està en els dos costats, simplement no m'enfoco sols en un cantó. Mirar por en cima del hombro, m`ho han fet tant els catalanoparlants com els castellanoparlants. A la població on visc no hi ha tan bona gent, més aviat lo contrari.

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  6. El que no té sentit és fer el reduccionisme de pensar que tots els independentistes tenen el complex de superioritat en vers al castellanoparlants. Clar que ni ha que tenen un complex de superioritat, de la mateixa manera que el que cridaben "A por ellos, olé, olé ".

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    1. Em vaig criar escoltant Public Enemy i miran pel.licules de Spike Lee, o sea que del problema del supremacismo si que se, y del chungo.

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