21 de des. 2017

La noche más larga (fin del diario de campaña)

Resultat d'imatges de solsticio de invierno

Esta noche es la noche más larga del año: solsticio de invierno, la noche ideal para la magia negra, los nigromantes y los espectros, a los cuales los astros les dan más cancha. En Cataluña la vamos a celebrar con un desfile de espectros por las pantallas y las emisoras. Recé para que este solsticio fuese un solsticio de veras, fin de ciclo, renovación. Pero algo me dice que voy muy equivocado, igual como al príncipe algo le olía a podrido en el reino. Hay algo que me deprime en esta noche tan larga. Esta madrugada he intuído algo muy fatigoso, muy espeso, muy oscuro en el aire, justo antes del alba.

Cuando un conflicto no tiene solución buena, solo nos queda rezar por el éxito de la menos mala. Y eso es muy triste. O quizás irte, marcharte a otra parte casi con lo puesto. Marcharte, si, pero ¿adónde? A mi solo se me ocurre algún paraíso artificial, alguna construcción fantasiosa e imaginativa. Llevo varios meses escribiendo sobre dimensiones paralelas y puertas y ventanas que permiten la comunicación con los otros lados aunque, cuando releo lo que he escrito, descubro casi con estupor que todas las opciones descritas, todos esos universos, tienen algo en común: ninguno es maravilloso, todos son profundamente imperfectos, dolorosos, turbios o vacíos de sentido.

Negándose al diálogo y al acuerdo (y acusando del fracaso al otro, siempre al otro), los catalanes estamos sufriendo la peor clase política que recuerdo, la más miserable. (Y eso nos acontece después de haber sufrido a Pujol y su tropa, que ya era un castigo bíblico de los severos de veras). Un día de esos, un hombrecito de gran mediocridad comparó a los catalanes federalistas con los judíos pro-nazis. Alguien debió soplarle que estaba metiendo la pata de forma muy grave y el chico lo zanjó con una disculpa breve, insincera y a regañadientes. A ese hombrecito le vi un día, por la calle. Me lo crucé por la calle y me sorprendió su aspecto: tiene algo como de recién salido de "El señor de los anillos", película que me aburre como a una seta y a la que solo le agradezco ese desfile de personajillos raros, a medio camino entre el maniqueísmo más ingenuo y el monstruario fantástico. Ese hombre es candidato y probablemente obtendrá un escaño: así que, entre usted y yo, y entre otros, vamos a resolverle la vida durante unos años con un sueldo que cuadruplica el mío. Más las prebendas.

Durante los últimos años, y en especial en los dos últimos, hemos asistido a la mayor violación colectiva de los conceptos morales, éticos y políticos que yo recuerdo: democracia, urna, preso político, diálogo, exilio, ley, convivencia, franquismo, mayoría y minoría, fascismo, izquierda, nazi, conceptos que, entre muchos otros, nunca jamás volverán a significar lo que significaron y vamos a ver quién será el reparador que los repare, porqué deberá ser un muy buen reparador de entuertos. Y en este lapso de tiempo se nos irá la vida. Por lo menos a los de mi generación porqué yo, habiendo cumplido ya los 50, dudo de que vea el final del entuerto. (Y sin embargo, por desgracia, veré el final de las obras de la Sagrada Familia, ese mamotreto aborrecible). Y eso, para mi, es muy triste. Incluso es dramático.

Sigo escribiendo sobre dimensiones paralelas y puertas (para cruzar al otro lado) y ventanas (para ver qué hay al otro lado) pero escribo como quien se refugia en un sótano mohoso durante un bombardeo, como la zarigüeya que se oculta en su guarida subterránea mientras reza para que un buen Dios desconocido e improbable aleje al depredador que acecha por el barrio. Ya se que la humanidad ha vivido cosas como esa y mucho peores durante muchos siglos y en muchas ocasiones pero qué quieren que les diga, uno creció con un cierto instinto del optimismo histórico y la confianza (ciega) en el progreso, y no se esperaba algo así.


6 comentaris:

  1. Me siento un poco como usted, Lluís. Y si pudiera haría lo que hizo en su día, aquello que nos contaba de modo tan maravilloso en CUENTO DE NAVIDAD CON POCO, de lo más emocionante que leído en este año que acaba.

    Pero me pilla ya mayor y también dudo, con más motivo que usted porque le llevo unos años, de que vea el final del entuerto...

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    1. Creo que este año repetiré el Cuento de navidad con poco. Quizás con algunos retoques leves.

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  2. ¡Bien! Eso es lo que quería pedirle pero, claro, no quise hacerlo porque uno escribe en su blog lo que le da la gana, faltaría más... Pero necesitamos textos así, no las cursilerías que se estilan estos días.

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  3. Yo quiero estar más optimista que tú hoy.
    No obstante habrá que esperar a ver que pasa , si se disuelven los bloques de hormigón , o la cosa va a peor.

    Por ahora comulgo con el limbo.
    Besos.

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  4. Comenté con ud. en alguna ocasión, que hemos banalizado los conceptos. Democracia, libertad, justicia, ser, bueno y sus antagónicos se han manoseado hasta hacerlos banales, callejeros, faltos de rigor y lo que es peor, bajados de categoría.
    Cuando unos idiotas del diseño te hablan de que los están torturando porque en el patio de la prisión en donde están recluidos, (por saltarse a la torera la Constitución, esto hay que aclararlo), cuando dicen, digo, que les torturan con un disco de Manolo Escobar, uno podría pensar que usan el disco para ir marcándoles a corte lento todo el cuerpo, pero no, es que les ponen un par de veces al día el viva España, y es claro, eso en una "democracia" y para ellos, es tortura, comparándola a las vejaciones que en otros tiempos no muy lejanos se aplicaban en la Via Layetana. Y así en todo.
    A mi, lo que me da que pensar, LLUIS, es como intentamos borrar las señales de identidad que han vivido desde siempre con nosotros. Así, hay quien puntua su apellido y deja sólo la inicial porque no le apetece la sonoridad del mismo en un país en donde se premia más el acento ampurdanés que a un buen escritor. O donde antes, en la portada, uno se hacía llamar por su nombre de pila, y hoy, en estos tiempos de tragedia, ha cambiado el nombre para adecuarlo a las condiciones que exigen los cánones.

    Lo que vengo a decirle, mi amigo, es que siempre me han dado miedo los conversos, por ellos son los peores. Los más papistas que el papa, los "kapos", que no eran más que los elegidos por las tropas ocupantes para salvarse de la quema y hacer los trabajos más indeseables que la élite dominante no se atrevía a efectuar. Esos son los que me preocupan, los conversos, porque al final, con un constitucionalista o un independentista de "mena", no hay problema, se sabe a donde va, con los conversos no, con ellos has de cubrirte las espaldas, porque al igual que la vela latina siempre irán hacia donde sopla el viento.
    Un abrazo

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  5. Con la banalización y el peor uso y resultado de los conceptos citados parte de la sociedad catalana y toda la española pierde referentes importantes. ¿Cómo invocar en los próximos tiempos términos como izquierda, república, democracia, ética política, solidaridad, reparto equitativo (si esto ha sido algo alguna vez), víctimas políticas (las de verdad), diálogo, tolerancia, etcétera? Ahí y acá estamos en manos de los mismos, con distintos collares y disfraces, con sus peleas circunstanciales de poder, mientras se degradan situaciones de amplias zonas del país español. Mala cosa, perdí el optimismo o, mejor dicho, mi visión positiva en mis modestos criterios políticos hace tiempo. Pero nada hace que la recupere. Saludo.

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