10 juny 2013

El cuerpo de la niña gótica


Hace algunos años leí un texto de Émile Durkheim sobre la anomia de la clase obrera, la pérdida de la conciencia de clase y como eso lleva el mundo hacia un paisaje más bien sórdido. Intenté retener conceptos clave, la tesis principal. Y recuerdo vagamente unos párrafos sobre el cuerpo como sujeto político, sobre el cuerpo como centro de la acción política. Pero lo recuerdo con demasiada imprecisión, vagamente. Como murmurado por una voz lejana durante una siesta calurosa, en una tarde de verano. En la península ibérica somos así, inconstantes y distraídos.

Recuerdo bien, sin embargo, como me levanto con el cuerpo sudado y la visión nublada después de estas siestas veraniegas -que ahora volverán, por fortuna.

El otro día vi un documental sobre la niña gótica que se suicidó en la cárcel. Quería escribir algo, pero no pude. Un dolor intenso, silencioso y profundo me tenía agarrado por la tráquea. Como no podía respirar, tampoco pude escribir.


Hace algunos años tuve la suerte de conocer a niñas góticas y a niños góticos. Eso fue en el otro extremo de la piel de toro. Mis recuerdos me hablan de personas extremadamente débiles o quizás sería mejor decir sensibles. Personas que miran el mundo y no pueden soportar su fealdad. Personas incapaces de encontrar excusas, de formularse mentiras. El mundo es asqueroso y la humanidad es mala. Así de sencillo.

Por supuesto que las niñas góticas se suicidan. Claro que se suicidan. Porque les resulta insoportable el asfalto, las chimeneas de las fábricas, el ejecutivo recién duchado y con carnet del Barça, el burócrata primoroso que pega a su mujer, el policía simpático que organiza barbacoas los domingos. Las noticias de la TV, el cajero de la esquina, el párking del hipermercado. Civilización.

Las ofertas de telefonía móvil, el comercial cocainómano de la inmobiliaria, el anuncio de BMW. La libreta de La Caixa, el run-run del aire acondicionado, el hilo musical. Las colas en el cine, el notario, los maniquíes descabezados en las tiendas de Massimo Dutti, las rebajas de enero. La carne picada del Mercadona, las capsulitas de Nespresso, la megafonía navideña, el anuncio de Marina d'Or -ciudad de vacaciones. Dan Brown, Las 50 sombras, John Travolta, J.K. Rowling, Sebastià Serrano, Salvador Cardús, Iggy Pop anunciando Schweppes.

La sonrisa torcida de Artur Mas, La Vanguardia gratis en el asiento del tren a las 6:30 de la mañana, el barrigón cósmico de Oriol Junqueras, las prostitutas en el área de descanso de los camioneros, el bocadillo de mortadela en la papelera del colegio, la targeta VIP del Carrefour, los perros muertos en las cunetas, los parques temáticos, Lionel Messi. El farmacéutico quejica, el jubilado ludópata, el funcionario putero. El maestro represor, el barman alcoholizado, el ama de casa colgada con Stilnox, Herbalife y Telecinco. El hombre guapo y joven que se marchó del trópico para vender seguros del hogar en Manlleu, Vic y Torelló. Civilización, cultura.

Los perros muertos en las cunetas como los sueños de cuando era un niño. Un niño perro gótico.

Hemos construído un mundo infinitamente horrible, y cabe la posibilidad de que yo haya sido un operario más, otra pieza de esta construcción. Esto es lo más horrible que podría llegar a pensar. Y si algún día lo pienso, se que a continuación solo voy a desear ser una niña gótica.

Es así como uno comprende que el suicidio es la acción política más radical imaginable. Cuando uno decide la supresión del cuerpo en el mundo.

No recuerdo nada concreto de Durkheim, lo lamento. Perdí aquel libro. Me quedo con mis pequeñas muertes de las siestas de verano, mi impulso destructivo cada vez que fumo, mi inquieta fascinación por la mujer de Hezbollah que camina hacia el puesto fronterizo del ejército israelí.

_______________
Mi intención era publicar hoy un cuento de terror, con unas ilustraciones que hice el domingo. Pero la niña gótica ha alterado mis planes por completo, y ahora ya no puedo saber qué día voy a colgar mi cuento. Porque los cuentos son solo cuentos, y la vida es otra cosa.

6 comentaris:

  1. Como siempre me encantó leerte y tu pintura espectacular. Te estaba mirando y pensando que tipo de tinta era aquella y si seria facil quitarla. Pero después pensé, sera que va a quitarla? Quedé curiosa jajaja

    Un abrazo y una buena semana!!
    Flor

    ResponElimina
    Respostes
    1. Bueno, la tinta es en concreto el "azulete" para limpiar la ropa blanca y te recomiendo que no lo pruebes porqué luego deberás frotar unas dos horas con agua caliente.

      Elimina
    2. jajajajajajajaja y seguro no pudiste salir de casa durante unos dias con la cara morada de tanto frotar. Te aconsejo que para la proxima vez hables con un gótico y le pidas la receta.

      Otro abrazo!

      Elimina
  2. Pues si, en general la especie humana afea el mundo, pero mi definición de suicidio no viene a ser esta.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Debe ser muy difícil encontrar una definición de suicidio consensuable. Si es cierto que es una acción política, cada uno debe tener su definición.

      Elimina
  3. com deia una canço del 80, malos tiempos para la lírica, malos tiempos para los goticos...

    ResponElimina