25 de gen. 2013

Pasión y muerte del diputado Barsut, cinéfilo

dedicado a Jesús Franco, porqué la banda sonora del film Vampyros Lesbos me ha acompañado en miles de kilómetros de carretera


Barsut dobló la esquina a toda prisa, con los talones pegándosele al culo. La callejuela estaba oscura y olía a mierda de gato y a botella de vino rota. Cuando se dio cuenta de su error ya era tarde: se había metido en un callejón sin salida. Una abrupta pared de ladrillo rojo le cerraba el camino Era el fin. Le pareció que estaba actuando en una escena eliminada de West Side Story, una película que siempre odió porqué aborrecía las versiones en que Romeo y Julieta aparecen encarnados en delincuentes. Sobretodo si son de clase baja.

Se paró y escuchó. Nada. Parecía como si los pasos que le perseguían hasta unos segundos atrás se hubiesen desvanecido en el aire. Pero había algo inquietante. Incluso el silencio parecía haber enmudecido. Sin ruido de coches, de sirenas, de viento. Sólo escuchaba su corazón acelerado, furioso dentro de unas costillas a punto de estallar. Se acordó de Alien, película en la que a un obrero le estalla el abdomen para parir a un bicho asqueroso, proletario del terror hambriento. No le gustó Alien, porqué no aparecía ningún personaje noble ni elegante en casi dos horas de cinta.

Luego le llegó un rumor de risitas lejanas y un tintineo de cristal caro, un brindis. Por el chin-chín distinguió el eco de un champán caro y francés, del que tantas botellas había descorchado en los dichosos tiempos del Molt Honorable President Pujol. Eso es un Moët, se dijo. Levantó los ojos y descubrió las ventanas iluminadas de amarillo de Nápoles refulgente, cuatro pisos arriba. Siluetas elegantes bailaban un vals. Una silueta masculina con peinado engominado atrajo hacia su miembro semi-erecto la delicada cintura de una dama con moño a lo Hitchcock. Se acordó, confusamente, del baile final de El gatopardo -film pretencioso de un director que despreciaba por ser gay. Visconti no es... empezó a formular. Pero algo interrumpió sus pensamientos cinefóbicos.

La pareja debía de ir borracha o vete tu a saber, pero el caso es que la mujer perdió pie, trastabilleó, se apoyó en la ventana de vidrio enclenque y se bajó los cuatro pisos de cabeza. El bonito peinado de pelo rubio oro golpeó los adoquines proletarios y estropeó el vestido de satén. Lo dejó perdido de manchitas rojas y rosadas. Rojo sangre, rosa cerebro. Arriba, en el piso, nadie chilló. ¿No se habían dado cuenta? El hombre del peinado reluciente se apartó discretamente de la ventana rota y enlazó sutilmente otra cintura. Sólo un cerdo siniestro como Sam Raimi (un diretor de extracción social bajísima) sería capaz de filmar algo así, gimió Barsut mientras contemplaba ensimismado el cadáver de la bella rica.

Pegó la espalda contra la pared de ladrillos rojos. En la entrada del callejón se recortaron las siluetas de sus perseguidores. Empezaron a avanzar. Le pareció que algo así había filmado Bertolucci en Novecento, una detestable cinta filocomunista y guarra, en donde Dominique Sanda, Robert de Niro y Gerard Depardieu cometían trío: un asqueroso e imposible trío interclasista. Oyó de nuevo el viento, las sirenas y los coches. Le llegó el olor acre del humo. Múltiples incendios incendiaban la ciudad. Barcelona ardía como en la lejana Semana Trágica.

Dos años atrás, esos descamisados del 15-M hicieron un conato de revuelta, meditó el diputado Barsut. Pero la rebelión se disolvió en la nada, y sus señorías pensaron que eso había sido un bluff, un soufflé. Se olvidaron. De modo que cuando la revuelta volvió lo hizo con más fuerza, con más energía. El día anterior habían asaltado y quemado innumerables organismos oficiales y oficinas bancarias (aunque TV3 sólo comentaba el triunfo del Barça sobre el Gloria Bistrita de Rumanía por cuatro a cero). Hoy empezaron a perseguir diputados, concejales y demás. Dos de ellos amanecieron colgando de la Sagrada Familia atados a un piano de cola. Tan inversemblante como una escena del asquerosamente anarquista Luis Buñuel.

Barsut recogió sangre y fragmentos de seso de la joven yaciente y se embadurnó el rostro, confiando en que el truco le libraría del linchamiento. Admitió con disgusto que la artimaña estaba inspirada en un film del asquerosamente lúbrico e inmoral Jess Franco, un director caótico y anárquico.

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Nota: El apellido Barsut está robado de Roberto Arlt. Roberto Barsut es un personaje de Los siete locos, que para mi es una de las mejores novelas que he leído.

12 comentaris:

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    1. És horrible, la cineffília, només du al desastre.

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  2. La cinefilía emmalalteix, però tambè ens ompla, com aquest escrit.

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    1. La cinefília serveix per a creure's que allò que vius ja ho havies vist en una pantalla...

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  3. Interessant. Veurem a Barcelona un altre Setmana Tràgica, amb mòmies al carrer i tot?
    Ostres, Vampyros Lesbos, una molt escaient banda sonora per el viatge que acabo de fer al Montseny. Salut. Borgo.

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    1. Crec que aquesta banda sonora és de les millors del cinema. No et pegunto què vas anar a fer al Montseny, que t'hagi fet pensar en els Vampyros Lesbos...

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  4. Los responsables de que la gente quiera colgar a los políticos, nunca están cuando llega el momento, solo quedan los burócratas, la gente de a pie, los cómplices...

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    1. Tienes razón, normalmente se las cargan los cómplices mientras los culpables no están nunca.

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  5. molt bo, podria ser un escenari possible si l'atur sobrepassa el 700,000 aturats i aquests deixen de cobrar, sumats als que ja no cobren, molt ben podriem veure una pel·lícula semblant.

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    1. A Grècia ja estan passant aquesta pel·lícula, encara que la premsa no en vulgui dir res.

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  6. Esplèndid collage cinematogràfic, Lluís. Un relat amb totes les característiques d'un malson en què resulta inquietant que els trets que defineixen el personatge estiguin construïts de retalls que a nosaltres ens suggereixen el contrari del que pensa el protagonista.

    És tan gran la voràgine destructora de la política i l'economia actual, són tan cecs, que no crec que hagin mesurat les conseqüències de tanta depredació; però, efectivament, aquest és un escenari possible.

    D'on has tret el vídeo de les nines? Te'l puc piratejar per l'apunt del Post mortem?

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    1. Enric, el video és meu, amb fotografies fetes fa poc en antiquaris i similars. El pots piratejar tranquil·lament.

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