24 juny 2012

El horrible batracio humano. Impotencia. Brian.


Hace tan sólo cuatro días dejé un falso capítulo 1 de una falsa fotonovela en este blog. El capítulo 1 era falso, porqué ni existe el segundo ni pensaba en llevarle jamás a la existencia, o sea, a la pantallita. Bueno, un juego más, me había dicho yo. Un de esos juegos que quieren decir algo vago y torpe acerca de la literatura, los blogs, los lectores y eso de la virtualidad.
El cuento trataba de un hombre vengativo que quiere asesinar a un cargo político del nacionalismo catalán (aunque un cargo oscuro, mediocre y discreto como un alcalde pueblo pequeño). Pensé en cargos políticos nacionalistas y locales que por desgracia he conocido, ya sean de Convergència, de Unió o de Esquerra Republicana (a pesar de mencionar a la izquierda en su ampuloso nombre, ese es un partido de rebuznantes refusés de Convergència, digan lo que digan).

La idea era plagiar un poco el relato base de Lovecraft (pongamos por caso La sombra sobre Innsmouth), en donde el malvado es un ser medio humano y medio batracio, salido del lodo y la podredumbre, pero terriblemente poderoso, inmortal y sanguinario. Y por lo tanto, un político de nuestro tiempo. La historia debía de acabar bien y mal a partes iguales: el protagonista consigue destruir al batracio humano, pero luego es perseguido, rodeado y devorado por sus colegas batracios-humanos-políticos-nacionalistas. La verdad es que el relato se me ocurrió viendo una foto de prensa del conseller de economía catalán, un tal Andreu Mas-Colell, vilipendiado por la naturaleza con una voz gangosa e insoportable, y con un rostro de indudable sapo baboso. Un tipo quien, a estas horas, quiere resultarle simpático y gustoso a un mafioso de Las Vegas que anda mendigando un lugar al sol mediterráneo para edificar un antro de jugadores de casino y puteros en general.


Sin embargo, no tengo ganas de escribir más sobre eso. O acaso simplemente no tengo más ganas de escribir -prefiero leer. Incluso se me había ocurrido pedir a los lectores sugerencias para su continuación, e improvisar en un nuevo juego casi imposible porqué parece arcaico y trasnochado de confluencias e influencias entre gente que, teniendo una relación exclusivamente virtual, se permite colaborar y, de alguna forma, escribir en el blog de otro algo que no sean comentarios subalternos, a pie de página.

Además, uno de esos días perdí la pluma con la que llevo un mes escribiendo (barata y verde sapo), y eso me puso no tan sólo de mal humor, sinó que además lo interpreté como la señal indudable de que debo pensar qué escribo, para quién y donde. O igual dejarlo. Hoy he reencontrado la pluma, pero el mal ya está inoculado.


Y luego ha pasado otra cosa. El autor de un blog que voy siguiendo desde hace algún tiempo ha fallecido, y alguien de su familia ha escrito esa noticia en el blog. Supongo que ese será el último post, aunque me vienen ganas de proponerles que lo dejen abierto para que otros puedan (podamos) mantenerlo. Bueno, otra idea trasnochada e imposible. He dejado mi pésame como comentario al post postrero, pero reconozco que me ha costado lo mío y que además me he sentido muy raro. La vida -o sea, la muerte- ha atrapado a un blog y ha transformado alquímicamente la virtualidad en realidad. El autor del blog siempre firmó y habló como Brian. Hoy he sabido su nombre real. Hoy, el mismo día en que ese nombre ya no sirve para comunicarse con él.

La vida -ya sea la real en la calle o la virtual en una pequeña pantallita refulgente- es rara y está llena de espejos y laberintos. No sé si hay Dios, pero si no lo hubiera -tal como supongo o infiero- deberíamos poder crear algo más aparte de ciencia y tecnología. De pantallas rectangulares y las putas calles en donde yacen los perros muertos, echados en las cunetas y en las comisuras de las cloacas.


14 comentaris:

  1. Cuando hablamos de Dios y de la muerte, aunque no creamos en uno pero sí en la otra, o aunque creamos en ambos, o incluso si no creemos en ninguno, es fácil ponerse de acuerdo. Siempre que se hable desde el sentimiento, desde la apreciación intensa que significa quitarse caretas y mostrar lo que verdaderamente importa. Lo único que importa, quizá. Uno de los salmos bíblicos dice que la única sabiduría es aquella que nos llega de meditar sobre la muerte. Y yo pienso que el salmo tiene razón.

    Cuando nos detenemos en cosas más mundanas (y cuando digo mundanas no quiero decir materiales, que muchas cosas mundanas no son materiales e incluso tratan de trascender ese concepto) ahí es posible que no nos pongamos tan fácilmente de acuerdo. Siempre somos ahí parciales, aunque no nos guste serlo. Y también porque hay personas que ponen siempre el acento en lo que separa en lugar de ponerlo en lo que une. O ni que sea porque la gente de izquierda somos cojonudos y nos encanta siempre situarnos a la contra (¿cojonudos o subnormales?).

    Todos los partidos políticos, incluida Esquerra, me merecen más o menos el mismo crédito, es decir, poquísimo. Todos, digo. También quienes pontifican sobre lo que es ser de izquierdas, y reparten nombramientos oficiales, y convierten en perpetuo el cainismo progresista y menosprecian algo tan sencillo como que mi país sea diferente al tuyo, o incluso que yo no tenga país o tú no lo tengas.

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    1. Creo que el texto pretende situarse en la parte en donde es posible el entendimiento, aunque se permita excursiones hacia la otra parte. Los que nos denominamos "de izquierdas" debemos de hacer mucha gimnasia mental, y sin duda la hacemos, para situarnos en un espacio libre de prejuicios antiguos y baratos.
      Por desgracia (o no) llevo más de un añi obligado a meditar sobre la muerte, y también siento que eso me ha llevado a obtener algo más de conocimiento. Espero que gracias a eso y a las personas que me hacen pensar (como lo hace tu comentario) llegue a ser un poco mejor.

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  2. La mort d'en Toni/Brian m'ha deixat una mica trasbalsat perquè malgrat que ens havíem conegut personalment no era una relació molt estreta però suficient com per quedar sotregat amb la notícia, com si la virtualitat ens mostrés que el món virtual també té les arrels en el món real.

    Podem escriure sobre el que ens sembli però aquesta virtualitat ens apropa personalment a la persona que hi ha darrera el teclat. A mi també m'ha semblat estrany escriure un comentari/condol a la família però la manera com han gestionat la fi del bloc (per què continuar-lo si era una obra personal?) i la notícia de la seva mort l'he trobat d'una exquisitesa molt digne i digne de ser seguida quan ens toqui si encara estem bloquejant!

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    1. Inevitablement, he pensat en mi i en el meu blog. Cal ser francs: cal que pensem què volem que li passi al nostre blog quan no hi siguem, i això podria ser demà. Deixar un testament vital blogaire seria una bona idea, i en Brian ens ho ha exemplificat.

      Efectivament, no cal prosseguir el seu blog. La meva idea arrauxada només té el valor de l'homenatge que li fa el seguidor.

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  3. hi va haver un temporada que em dedicava a col·leccionar blocs abandonats, en tenia una trentena acabats en sec, la majoria, sense comiat,la xifra de blocs abandonats anava creixent i m'ho vaig deixar còrrer. Hi ha una página web on pots deixar el teu testament blocaire. Ja miraré si la trobo, era a Collonades de fa temps. SALUT

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    1. El cementiri dels blocs és un lloc tan trist i silenció com un cementiri de poble (o de ciutat). Al cap i a la fi, totes les coses humanes són humanes per més miralls i pantalles que hi posem.

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  4. És un fenomen que fa pensar, el de la virtualitat i la realitat que hi ha en els blocs. Hi ha blocs (el bloc en si o el seu administrador; tant és) amb els que hi establim un nivell de comunicació i de complicitat que a vegades no es dóna amb persones que només coneixem físicament. Ens ho plantegem perquè darrere del bloc hi ha algú que amb la seva activitat més o menys regular ens transmet vida i es produeix intercanvi, cosa que no fem, necessàriament, amb els escriptors i les seves obres.

    Quan vaig conèixer el Toni, ens vam adonar que ens lligaven moltes coses, entre elles el barri d'on érem fills: no és poca cosa haver compartit el mateix paisatge i els seus personatges. Però el Toni de "Sense presses" era un altre: era el Brian. I ara em pregunto -i aquesta és una pregunta que segurament et fas tu, Lluís-, si només hagués conegut el Brian, qui s'hauria mort? I què voldria dir exactament "morir", en aquest cas?

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    1. Més enllà de l'empatia que sentim davant la mort d'algú de la nostra espècie, hi ha aquesta estranyesa: si jo coneixia en Brian i em diuen que s'ha mort en Toni... en Brian és mort? En podríem fer un relat o alguna cosa amb pretensions literàries (evitant la banalització o la frivolitat)?

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  5. només coneixia en Brian, no el Toni.. i sí que potser la sensació hagi estat aquesta transformació de la virtualitat en realitat, una realitat dura, i aquest fet també ens fa adonar que a banda del que puguem congeniar o no virtualment hi ha una cosa que inevitablement ens uneix a tots, que és la mort.
    l'emoció que he tingut és estranya i nova, i m'ha sobtat en mi mateixa sentir tristesa per algú d'aquesta manera i encara més perquè llegia en Brian , però mai no hi havia establert una relació especial..

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    1. Crec que estem dient el mateix, més o menys. Potser ens enfrontem a una emoció nova, relacionada amb la part de la vida que succeeix de forma virtual o no tant. Segur que algun psicòleg o algun sociòleg ja ho deu haver investigat, i si no és així ja s'hi poden posar.

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  6. es la mateixa sensació de quan es mora algú que mai has arribat a conèixer físicament però si pels escrits. Hi han escriptors dels que soc admirador que s'han mort, el Tabucchi o el Saramago...

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    1. Entenc el què dius, però no és ben bé igual. Jo tinc la sensació d'haver "parlat" amb el Brian, d'haver discrepat i d'haver-hi estat d'acord: hi ha missatges creuats. I després hi ha el tema de la virtualitat, del personatge virtual que no sabem si és o no és igual a la persona que escriu.

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  7. Alguna vez he pensado que pasaría si me muero, y la respuesta es nada. Lo que he escrito con el tiempo y con la necesidad de alguna multinacional se perderá. Internet no son las piedras donde los antiguos constructores dejaban sus huellas, los pergaminos medievales tendrán más vida que nuestros escritos...

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    1. Los romanos tenían una consciencia de lo durable que me impresiona mucho: ellos sabían que iban a perdurar, y escribían sobre piedras. Nosotros tenemos la penosa consciencia opuesta: igual sabemos lo que somos (una mierda), o algo que no merece ser duradero. Y por eso escribimos en el soporte más frágil posible, como deseando desaparecer.

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