19 març 2012

Erland Josephson, Anna y Roberto


Una vez quise ser Erland Josephson. Aunque podríamos dejarlo en que me habría gustado ser como Erland. Igual como me habría gustado ser Andrei filmando a Erland en Italia, en el rodaje de Nostalghia. El terrible monólogo del hombre loco, encimado en un antiguo caballo de piedra, clamando. Mientras algunos, pocos y despistados, lo miran más que lo escuchan.

Quería pensar y escribir sobre Erland, pero al nombrar Italia se me ha ido la mente para allá. La cabeza me llevó a una vieja y conmovedora historia de amor que nada tiene que ver con Andrei ni con Erland. Se trata de Roberto Rossellini y Anna Magnani, ya me dirás.

 

La escena final, en el lecho de muerte de Anna, me pareció estremecedora. Porqué quizás Rossellini se acercó más que otros al alma humana y la retrató así, como una construcción de miserias, temores, penas, alegrías minúsculas y limpias como cristalitos de una vaso roto en el suelo de un caserón abandonado.

Aunque Roberto y Anna vivieron una historia de amor apasionado durante seis años (¿como podría ser de otra forma, tratándose de Anna?), la dejó en cuánto se le presentó Ingrid Bergman a la puerta de su casa y le dijo vengo desde Suecia porqué vi una película tuya y comprendí que estaba enamorada de ti, que eres el hombre de mi vida. Vengo des de Suecia porqué mi vida no tiene sentido sin ti.

Muchos años más tarde, Roberto supo que Anna estaba muy enferma y que iba a morir pronto. Le escribió una carta. Luega ella le llamó, y le dijo que le gustaría verle una vez más. Roberto se fué para allá, cogió la mano de Anna entre las suyas y así murió ella. Así lo cuenta Roberto, quién dice que todo fué muy tierno para describir lo que sucedió en aquella habitación. Crepúsculo. Fin.



in memoriam Erland Josephson, Estocolmo, 15 de junio de 1923 – 25 de febrero de 2012

4 comentaris:

  1. Massa dona, la Magnani, per a qualsevol home. Tel·lúrica. En l'últim alè, li va regalar el seu propi cadàver a Rossellini.

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  2. M'apunto Nostalghia, que no l'he vista (la meva cultura cinematogràfica és una mica anèmica, diguem-ho tot). I l'Anna, què bonica l'anècdota, esperar a l'amant qie et va deixar per morir als seus braços. Jo puc entendre que la deixés: no ho justifico, però ho puc entendre. La Ingrid representava la sensatesa, la tranquilitat de la llar, el menjar poc i païr bé... Els somnis gairebé mai es fan realitat. Magnani era la passió, l'energia, l'alçada, el foc. La Ingrid, que era una gran actriu i una recatada senyora, era el glaç i la realitat amable. Però la Magnani tenia una cosa que no tenia l'altra: memòria sense interés. La memòria de la Ingrid va ser una memòria interessada: va anar a Itàlia tot recordant una peli per fer-ne una, o dos, o tres.

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  3. La Magnani era Stromboli i la Bergman tot el contrari, sempre m'ha recordat a la Grace kelly, a aquestes actrius d'origen Escandinau, que no poden mostrar els seus sentiments en públic ni de vegades en privat. Magnífica l'escena del sanatori, no la coneixia

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  4. Magnani era allò que en diuen una brava donna, i la Rosellini semblava molt freda. Ara el record que tinc de Stromboli, és dels que costa D'OBLIDAR.

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