20 jul. 2012

Compadrito Rajoy, usted ya estuvo aquí


A menudo, la leyenda Ud. está aquí en los mapas turísticos me ha llevado a imaginar paradojas curiosas y divertidas, e incluso he pensado que la frase podría haber sido el título de un cuento ingenioso, de la mano de Julio Cortázar. Usted está aquí y sin embargo no, quizás yo soy otro, un punto rojo en un plano, etc.

Hace pocos días, compadrito Rajoy, en un discurso que por lo visto hizo usted ante un grupo de estrafalarios políticos vociferantes, usted me dijo algo parecido. Señalando un calendario de 1970, usted dijo: Usted -o sea, yo- usted está aquí, usted está donde ya estuvo.


Nací en 1964 y me acuerdo bien del paisaje español de aquéllos años, cuando yo empezaba a dibujar, a comer tortilla de patatas en los merenderos y a distinguir los signos de la miseria. Aprendía a convivir con la tristeza y con el interminable murmullo de mi padre haciendo cuentas. Al cabo del rato, solía decir siempre las mismas palabras, lentas y para adentro:
-No llegamos, otro mes que no llegamos.

Los domingos por la mañana mi madre nos llevaba, a mi hermano y a mi, al rompeolas o a echarles pan seco a las palomas y a los patos del estanque, en el parque. Así transcurrían los fines de semana en tiempos de pobreza, en España. A veces mi padre hablaba de la posibilidad de cambiar, fabulando con huídas imposibles: Francia, tal vez Suiza, a lo mejor Alemania -pero claro, debería de aprender el áspero idioma y como era un niño de la potguerra, apenas había tenido escuela.


Él debía de pensar más que nada en darnos un futuro con esperanzas. Es decir, en un futuro sin tanta sombra, tanta pesadumbre y tanta pena.

Luego pasaron los años lentamente, y creíamos que ya no estábamos aquí, o sea allí, si no que estábamos más allá de la tiniebla. España dejó de exportar miserias y mano de obra barata, vidas en blanco y negro, vidas de saldo y baratija. Yo incluso me saqué un título universitario en horario nocturno, trabajando por las mañanas. Durante un tiempo incluso pensé que el ascensor social funcionaba y que quienes estábamos aquí quizás podíamos, tal vez, movernos allá.


Pero dijo usted el otro día, compadrito Rajoy, que no. Dijo usted que usted -o sea, yo pero usted también- está aquí. Allí, donde ya estuvimos. Dijo usted que estamos los dos en la España de caciques y emigrantes, tardes de fútbol, pasodoble, chiringuito herrumbroso, procesiones, banderitas, cambio novelas de segunda mano, aulas de cuarenta y pico niños, los veranos en casa, que llueva que llueva la virgen de la cueva, señoritos o criados, quién tenga posibles señor ingeniero y quién no camarero, fontanero, chanchullista, chapucero, estraperlista. O emigrante.

Emigrantes, para poder aplaudir las gloriosas victorias de nuestros deportistas desde Frankfurt (apretando tuercas), Zurich (barriendo las calles), Nueva York (sirviendo copas). O mendigando en Copenhagen, París, Sao Paulo, Pequín, Maracaibo, Seúl.


Compadrito Rajoy: usted como yo ya estuvimos aquí. Usted sólo ha sido el mensajero de la miseria, un Hermes triste y pequeño, de dimensiones españolas. Nos ha venido a contar que tras un breve ensueño seguimos ahí, nunca jamás salimos de la España de lamento y pandereta, quejío, pan duro para las palomas y las sopas, medallitas de la Virgen, colas en el paro, chapuza, zapatito de charol, a mi la legión, viva la muerte.







15 comentaris:

  1. Necesariamente las cosas irán a mejor, si queremos que vayan lógicamente.
    Las protestas van creciendo paulatinamene, poco a poco, cada día sale más gente a la calle y esto no puede continuar así.
    Aumentar impuestos y reducir salarios jamas sacaron a ningún país de la crisis...

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    1. También yo pienso que la estafa no puede prosperar mucho más, que ellos mismos se dan cuenta. Veremos.

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  2. El problema és el retorn al passat després d'un miratge de futur... I la cosa, malgrat les portestes no s'aturen.

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    1. Diria que la història d'Espanya sempre ha tingut aquests cicles: uns anyets de progrés i després grans retrocessos. Ho hauríem d'haver sospitat...

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  3. Esta clar: rajoy no mana
    merkel si
    ja pots votar que ens manen els mercats

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    1. Aquesta és la desagradable impressió que compartim: qui ens mana no l'hem votat i qui hem votat no pinta res. Un bon moment per pensar què és la democràcia.

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  4. costa tornar al passat, però ens hi haurem d'acostumar, i aixó que en Mariano fa el que pot perquè hi tornem ben aviat...

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    1. En Mariano i el seu equip: mira el Gallardón de qui deien que era el progressista del PP...

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  5. Un dia rere l'altre ens retornen al passat més ranci i fosc. Hi ha un passat anterior al que ells propugnen que va ser lluminós: potser el que cal és anar encara més enrere. Tornar a la república i els seus valors.

    Ho veig negre.

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    1. Posats a anar enrere, potser sí que ja anem fins al 31. És paradoxal que ara vulguin retornar la normativa sobre avortament a 1985, sobretot sabent que el 1936 la normativa era més progressista que l'actual.

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  6. Molt bon apunt, Lluís; tan bo que m'han sortit erupcions a la pell. Allò que de petits ens deien que era misèria i que no només era un concepte sinó un signe identificable en el cos: un estigma. És una tragèdia: la de l'etern retorn. Per a no veure'ns abocats un cop i un altre al mateix discurs i a la mateixa situació caldria donar-li a tot una volta com un mitjó. Als anys 70, quan vaig començar a ficar-me en política, creia que era possible. Ara ja no. Hi ha alguna cosa podrida sota el "terreno patrio". Machado no es va cansar de repetir-ho. Miris cap a on mires, i des d'on miris, som un país on tothom es pensa que és millor que el veí: al llarg de la història, quan no se l'ha matat, se l'ha traït; quan no, se l'ha delatat; o se l'ha abandonat al peu de la carretera.

    No és que sigui pessimista, és que no em crec res: la taula compartida amb els amics té poca esperança de convertir-se en terrassa.

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    1. Li hem de donar la raó al Machado, i acceptar que el país és així. I és això el què explica el lloc on som, molt millor que no pas els dèficits pressupostaris.

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  7. Lluís, frente a la emoción de la entrada de tu abuelo que acabo de leer, ahora esta. Por eso te decía allí que no les merecemos...

    Yo, de todas formas, pienso seguir luchando. A pesar de los pesares, pienso seguir luchando.

    (No se debe estar mal en ese sofá tampoco, digo yo... Al final el paraíso está donde siempre sospechamos: donde hay una sonrisa que nos acompaña, una mano, o la parte del cuerpo que sea... Y sobre todo, mucha tranquilidad de espíritu.)

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    1. La verdad es que la foto del sofá debía de servir como contrapunto al texto. Y para contar algo: la crisis i su pobreza nos trae la posibilidad de redescubrir esos pequeños paraísos que están al alcance. Y que. como ya sabíamos, la paz de espíritu no se consigue con dinero ni con acciones ni primas de riesgo.

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