24 de jul. 2012

Archivo de sombras y luciérnagas


A las diez y cuarenta minutos de la mañana sopla una brisa frágil y fresca que agita dulcemente las hojas de parra frente al Monasterio de Poblet. Delante del edificio hay un breve rectángulo de viñedo, y a finales de julio las uvas emigran del verde hacia el morado en desorden, formando manchas caprichosas en los racimos que cuelgan como ubres, pesados y tibios, sorbiendo el sol del verano.

Hoy he entregado las memorias del abuelo Miquel al Archivo de Poblet porqué parece el sitio más apropiado. Desde luego, mucho más que mi estantería de Meccano. El edificio, al lado del monasterio, es sobrio y majestuoso, y dispone de la clara austeridad que el buen sentido y estos tiempos recomiendan. Aquí dentro se guardan decenas, quizás centenares de otros documentos, cartas y fotografías en donde está el abuelo Miquel Albert. Y además lo frecuentan estudiosos e historiadores, alguno de los cuales ya ha hablado de él. El abuelo es de la historia.


Si eso fuese una novela policíaca y yo el comisario que ha resuelto la intriga, diría ¡caso cerrado!, y me iría satisfecho de vuelta a casa. Descorcharía una botella de buen blanco y me comería una paella como Dios manda, arrullado por la calidez del deber cumplido.

Pero no es así. Siento algo raro todavía, una opresión en el estómago. El abuelo Miquel murió en el exilio en 1941 y lo sepultaron bajo la tierra francesa y húmeda de Montpéllier. En 2010 lo que quedaba de su cuerpo se exhumó y fue enterrado de nuevo en el cementerio barcelonés de Les Corts junto a su esposa. Hoy siento algo así como si le hubiese enterrado por tercera vez.

Aunque eso no es del todo cierto. El gesto de llevar sus memorias al Archivo tiene la intención de devolverle algo de la dignidad que le negaron. Eso debería ser el fin -por ahora- del drama personal y familiar, dentro de la tragedia colectiva de España, dentro de la atroz comedia humana.


Y sin embargo no. Siento algo raro todavía. Porqué eso sigue siendo, setenta años después de su primer entierro, la macabra estepa polvorienta por donde cabalga el Quijote. Tragicómica, con gigantes espectrales como molinos, sacristías y señoritos.
-No quiero caer en la trampa, y no me atrevo a decir que todos los políticos son iguales. Aunque sí son parecidos. Sin embargo, antaño fueron diferentes. Miquel Albert defendió sus ideas hasta perder la guerra y la vida. Por las ideas tomó el camino de la lucha, el exilio y la muerte. (A uno le llevaría un forzudo trabajo de imaginación pensar que eso mismo lo harían nuestros políticos, los de hoy).

Esa idea de los dos (o tres) entierros tiene algo de escena mejicana en un relato de Juan Rulfo o de Carlos Fuentes. Tiene gracia que se me ocurra pensar en México.
Porqué:
En 1940, Josep Tarradellas le propuso a Miquel Albert marcharse juntos a México, pero él rechazó la idea. Tenía la mujer y los tres hijos en España, tras la frontera cerrada con espinos y fusiles. Por eso dijo:
-No, yo me quedo aquí.

20 comentaris:

  1. Este texto debería contar (también) algo más sobre la perplejidad que siento. Miquel Albert desempeñó varios cargos en el gobierno republicano, el último de los cuales fue el de Comisario político en la cárcel de Montjuïc. Él sabía (lo dice en sus memorias) que sólo por ese cargo ya se había ganado el pelotón de fusilamiento en cuanto ganasen los fascistas. Jamás nadie de su partido (Esquerra Republicana de Catalunya) llamó a la viuda después de 1978. Tampoco nadie de ningún gobierno de la "democracia restaurada". Ni reconocimiento, ni agradecimiento. Nada, nunca. Nadie se puso en contacto con sus hijos -ahora ya es tarde.
    Sobra añadir que al nieto (a este nieto que escribe) es mejor que no le digan nada. Tampoco, también.

    ResponElimina
    Respostes
    1. El meu avi no era tan important com el teu, però va ser alcalde per ERC d'un poblet del Berguedà i després de la guerra tampoc li van fer cap homenatge. només a l'enterro van vindre uns quants militants i varen cantar els segadors, però va morir en la pobresa més absoluta.

      Elimina
    2. Vivim en un país curiós. No es tracta de la importància dels càrrecs, sinó de gent que va arriscar i perdre la vida per defensar un estat, una legalitat i en definitiva la democràcia. I que després no hi hagi reconeixements de cap mena és molt trist. Sobretot perquè aquests polítics que tenim no donarien res (a no ser que hi hagués uns milers d'euros pel mig, és clar).

      Elimina
  2. Si avui cap polític és prou valent per prendre decissions que li puguin costar el càrrec, no cal mirar d'anar més enllà.
    De vegades, però, crec que ens mirem massa el melic. Aquest és un país estrany, sí. Com tots, d'altra banda. Però nosaltres ens delim mirant de trobar les nostres rareses. Però ningú ha parlat mai de combatre-les.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Sí que som un país estrany, i una mica més que d'altres. La forma com hem tractat la nostra pròpia història ho demostra. Malgrat l'existència d'una institució anomenada "Memòria històrica", ho hem fet pitjor que països dels quals ens sentim superiors, com Xile o l'Argentina, que han sabut fer un pas a la democràcia i la transparència molt superior al nostre.

      Elimina
  3. Amb aquest darrer enterrament, Lluís, l'avi Miquel se sentirà acompanyat, tant per la memòria dels que l'envolten com pel teu gest.

    El poder sempre ha estat desagraït i poca cosa es pot esperar d'ell. En les nostres mans hi ha també part de responsabilitat quan els fem el joc. Si més no, en aquests temps hi ha la possibilitat de restituir la memòria de tantes persones que havent donat la vida per una bona idea han restat en l'anonimat. Saps que si el teu gest va més enllà redreçarem la història. No ho farem en sentit global... Però hi ha res que tingui sentit global? Sí, ja ho sé: la justícia; però ho tenim malament: està tot tan descontrolat que poca cosa més podem fer que posar pedaços.

    L'avi Miquel no va acabar la seva vida amb la seva mort. El seu projecte vital encara és viu, i la seva vida està per escriure, figuradament i literalment. La Història és una novel·la que es reescriu constantment.

    Ja veus, t'ho dic jo que encara ho tinc tot per fer: l'avi March va ser perseguit pels feixistes, pels nazis i per una part de la família, que li va prendre el que els altres no li van prendre. Tot per fer. I potser aquest "tot per fer" és el que ens fa tirar endavant.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Enric, com sempre els teus comentaris em serveixen per a justificar el text.

      Elimina
  4. Per aixó l'avi Miquel va morir a Montpellier i Tarradellas a Catalunya. Voldria creure que encara hi ha polítics així, suposo que hi deuen ser, però no en conec cap.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Imagino que sí que hi ha polítics que s'ho creuen, però generalment aquests no ocupen càrrecs públics de rellevància.

      Elimina
  5. Com que tens una còpia de les memòries del teu avi no descarto, com insinua l'Enric, que algun dia podrem veure una biografia novel·lada de l'avi Miquel...

    ResponElimina
    Respostes
    1. He de confessar que la figura de l'avi (estilitzada i passada per la imaginació) em va servir per a un personatge, en una novel·la. Però no sabria com novel·lar la biografia "real" sense caure en el sentimentalisme i les passions.

      Elimina
  6. snese paraules, el bogardisme ja viu en aquest blog...

    ResponElimina
    Respostes
    1. És molt possible, segur que tenim coses en comú...

      Elimina
  7. doncs ara si que podem dir que Lluís Bosch ha clavat el factor dadà al bellmig del bogardisme, només cal fer una repassada al darrer post i s'alçarà el teló del cabaret etern!

    ResponElimina
  8. Lluís, me has dejado de piedra con la entrada ( y tú que sabes más que los ratones colorados nos pones la musiquita esa en el vídeo... bufff). Es emotivo, Lluís, y entiendo tanto tu sensación como si hubiera sido mi abuelo, como si yo hubiera sido nieto de Miquel Albert. Bueno, en cierta medida lo soy. Todos nos adscribimos, al final, a las familias que nos da la gana, porque los abuelos son los abuelos de todos, no? Mi abuelo, que luchó en la guerra y que acabó preso en el penal de no sé dónde por izquierdoso y catalanista supongo que es también el abuelo de todos. Ya llega un punto en que los abuelos son abuelos y basta, porque con el pasar de los años, de los siglos, acaba siendo verdad el tema tan traído de la fraternidad humana. Por eso dos cosas. Por un lado, mi emoción por esta entrada. Y por el otro decirte que has hecho genial, aunque algo te oprima el pecho. Te oprime por algo más sencillo de lo que supones: porque esto ha supuesto una despedida para ti. Y las despedidas no son nunca fáciles. Pero hiciste bien. El sintagma "memoria histórica" quedó prostituido, como todo queda prostituido en este rincón de mundo que habitamos. Pero mantiene su vigencia totalmente, yo siento que la mantiene. Porque lo que sufrieron esos hombres y mujeres merece conservarse para la historia. Fíjate, no digo para esta generación, porque somos una generación que no les merece. Para la historia, para las futuras generaciones, si tenemos la esperanza de que este teatro será un día un teatro más amable.

    ResponElimina
    Respostes
    1. El tema iba por aquí: hay algo de despedida y algo de tristeza en este acto, aunque sienta que eso es lo correcto. Y es verdad que los abuelos son de todos, porqué llega un momento en que todo se diluye y comprendemos que los humanos somos terriblemente iguales y por lo tanto hermanos (hermanos que se pelean, pero hermanos que empatizan, a la vez).
      Cuando se institucionaliza algo como la "memoria histórica" queda automáticamente prostituído, es lo mismo que pienso cuando leo "derechos humanos" y veo que existe un gran aparato de burócratas, políticos y presupuesto: algo anda muy mal cuando los "derechos humanos" o la "memoria histórica" necesitan de máquinas legales y despachos (que al fin y al cabo, nadie sabe para qué sirven).
      Y efectivamente: nuestra generación no ha hecho nada (o casi nada) para merecerles.

      Elimina
    2. Ah! Y lamento la musiquilla. Reconozco que es demasiado emotiva.

      Elimina
  9. Desde luego, Lluís. Tenemos un tema pendiente sobre el que escribir... Tengo pendiente un barrido de tus últimas entradas.
    Buen verano.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Buen verano, Juan. El tema del que hablamos merece que se escriba. A ver quién empieza.

      Elimina