19 gen. 2012

Caronte Schettino

Dedicado a los náufragos de cualquier patera, de lujo o para hambrientos




-Mamá, tengo miedo -diría ahora. Si no tuviese la boca llena de agua con sal y barro. Y aún añadiría: -Creo que nos engañaron.

Porqué eso que habla -este cuerpo- está en el fondo del mar. Los peces me besan las manos y buscan mis párpados. Me arañan suavemente la piel translúcida. Una estrella de mar se ha instalado en mi vientre y reposa tan quieta y rutilante como las estrellas del cielo.

Aunque ahora sea acuático nací en España y me enseñaron a tener miedo. De pequeño sólo les temía a las arañas y las serpientes, pero mi madre me dijo que la peor alimaña era un monstruo llamado Incertidumbre. Esa palabra no la pude comprender jamás. Es rara, un laberinto de sonidos. Quizá por eso le tuve un pánico atroz. Y por eso, posiblemente, me busqué un trabajo lento, rutinario. Convertí mi vida en un ritual del tedio y mis horas fueron templo del aburrimiento. A cambio de ese sacrificio logré escapar del monstruo. Hasta el día trece por la noche, cuando me alcanzó.

Durante décadas me he zafado de él. Vi a la bestia de cerca, zampándose a conocidos y desconocidos. Yo me reía por dentro sin compadecerlos: hay que tenerle un respeto al monstruo, pensaba: ay de los imprudentes y los ligeros.

Un día sentí (o se me ocurrió) que a lo mejor mi vida había transcurrido en un sopor, en un leve aliento de sopor. Fué más o menos por entonces cuando empecé a mirar los mares y los océanos en un mapamundi de colores y descubrí unas líneas de puntos que cruzan el azul. -Son las rutas de los cruceros, me dijeron. Cruceros de lujo, tout compris, seguridad y placeres garantizados. Y me compré un billete para una ruta mediterránea (si te gusta luego vendrán los enormes viajes transatlánticos, me dije muy prudente). Estuve satisfecho entonces de haber sido un tipo ahorrador y precavido.

Del capitán del barco sólo sabía que se apellidaba Schettino. ¿Cómo podía ni tan siquiera imaginar que su nombre era Caronte? Ahora des del limo contemplo unos reflejos azulados y la silueta perfilada del enorme buque unos metros por encima de mi cabeza -más blanquecina a cada hora que pasa bajo las aguas. Veo a ese gigante arrodillado y vencido. Me siento engañado y triste. Algo ha salido mal, algo que empieza muy atrás, cuando mi madre me decía: ante todo, cositas seguras.

A pocos metros de donde yazco hay otros hombres y mujeres. Más no les reconozco: no venían conmigo. Cuentan historias de huídas en botes, en zafias embarcaciones de maderitas tiernas. La verdad es que no sabía que el Mediterráneo de los turistas fuese también el Mediterráneo del hambre. No sabía nada de ellos y sin embargo ahora son mis compañeros. Cuerpos entre los peces, cuerpos y también nidos de peces.

Pienso que cuando nos vengan a recoger para llevarnos a una mejor sepultura me confundirán con ellos. Lo que quede de nosotros podría ser tan espeso y líquido, turbio y homogéneo como esas papillas que me preparaba mamá mientras esperaba de mi que fuese un buen empleado cumplidor en alguna empresa sólida.

18-1-2012
___________________
He pasado algún tiempo de mi vida pensando como es (como debería ser) el cuento de terror del siglo XXI. Confieso que ha sido poco ese tiempo, entre trabajos y obligaciones varias. Hoy he dado con la respuesta oportunista. Buscando la respuesta gótica, he encontrado sólo eso. Bueno, no pasa nada: al fin y al cabo es una respuesta,

19 comentaris:

  1. buf...
    m'agrada com explica (o expliques) la tragèdia personal i col·lectiva en primera persona amb tanta serenitat, des de sota l'aigua. en poques paraules, un ampli ventall de vides i de morts distintes que acaben (re)trobant-se al fons del mar.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Iruna, com et pots imaginar el joc és que "ell" explica més que no pas jo, i per això deu ser la serenitat. El tema és que m'ha sorprès el desplegament mediàtic per a uns ofegats rics comparat amb el desplegament que se sol fer per als freqüents ofegats pobres.

      Elimina
  2. El mar és immens. Ens atrau i sembla que ens doni refugi. Venim del mar. Potser per això el teu personatge sembla conformar-se amb la seva situació.

    Els creuers smepre m'han semblat una estranya manera de malgastar les vacances. El luxe excessiu, banal. Schettino, covard i indigne, ha igualat les pateres als transatlàntics -o els creuers-.

    No puc evitar sentir-me mes a prop dels altres, dels que "viatgen" per necessitat.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Eulàlia: els qui moren ofegats pel naufragi de les pateres tenen els seus Schettinos, però el facebook no els té en compte. Aquest és el drama que iguala turistes i fugitius de la gana. És curiós: en tants pocs dies de diferència he tornat a pensar el mateix. Estem vivint com en els temps medievals, en què només podíem confiar en la "democràcia" de la mort: iguala rics i pobres: no vam poder veure Manuel Fraga en un tribunal. Igual cm no podrem veure-hi en Pujol, i ens haurem de conformar en brindar quan mori.
      Només podem demanar que la nostra vida futura vegi alguna millora que ens serveixi de bàlsam.

      Elimina
  3. Ara ens adonem que els naufragis individuals són col·lectius. Massa tard?

    ResponElimina
    Respostes
    1. Galderich, no ho sé. El cas és que les imatges d'aquest naufragi tenen una potència simbòlica impressionant. Deu ser natural que ens facin reflexionar,

      Elimina
  4. bona comparació.
    veritablement, tu creus que a la gent l'importen els que es moren a les pateres? el mòn es d'una crueltat inimaginable...

    ResponElimina
  5. Aris, és possible que la premsa no dediqui tantes planes als naufragis dels pobres, i en aquest sentit sí que som molt cruels, o terriblement insensibles a determindes coses, mentre que som hipersensibles a d'altres.

    ResponElimina
  6. Des del fons del mar, quan ja no es possible fes-se enrere ni explicar-ho a ningú, descobrim quina és la veritable naturalesa del Leviatan. El mar -que és el morir, que deia el poeta- s'alimenta dels fills sobrers de la creació.

    Lluís, com m'agraden les metàfores! Com m'agraden els contes!

    ResponElimina
    Respostes
    1. Enric, m'agrada que t'agradin els contes i les metàfores. Intentaré seguir un temps per aquest camí al blog, a costa d'escriure menys sovint, i confiant en no perdre massa lectors.

      Elimina
  7. Desde luego que fueron tiempos felices... Mucho más que estos.
    Con respecto a los naufragios y las incertidumbres, pues, qué te voy a contar... Todavía no me he caído del alambre, pero el miedo existe... Algún día te hablaré de él. Lo único que me consuela es que cierta actitud, a veces, consigue que nuestra manera de vivir nos acerque a la idea de la posibilidad de un submarino.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Juan, no está nada mal eso del submarino. Y enfin, esperaremos a que nos hables de tus miedos, porqué de eso también aprendemos los unos de los otros.

      Elimina
    2. Yo tengo por aquí Sacrificio, de Tarkovsky. En cuanto la vea te comento. Lo de Cocteau es increíble... La trilogía de Orfeo es increíble.

      Elimina
  8. Cert, els morts del fons del mar semblen tots igual però ara el capità no s´enfonsa amb el seu vaixell, simbol d´un altre temps. El que si sembla tret de una novel.la antiga és la misteriosa passatgera moldava.
    M´agrada el teu look a la nova foto, jo també tinc una gorra com aquesta. Salut. Borgo.

    ResponElimina
  9. Miquel, avui he sabut de l'existència de la passatgera jove i moldava. En fi, no sé si hi ha misteri o si és una història molt senzilla de mariner madur i noia jove... La gorreta és molt bonica, sí, una Stetson de pura llana que imita les gorretes dels obrers dels anys 30, tot i que a un preu poc apte per a obrers. Però de tant en tant val la pena comprar coses bones (i que escalfin la clepsa).

    ResponElimina
  10. Me ha resultado muy sugerente la analogía de naufragios, ricos y pobres, que haces. Aprovecho para felicitarte por tu blog, que visito a menudo. Saludos. A

    ResponElimina
    Respostes
    1. Alfonso, gracias por tu visita y tu comentario. Creo que tu reflexión sobre el suceso es muy interesante, sobretodo porqué evita los tópicos habituales. También sigo tu blog, que siempre ofrece opiniones interesantes y polémicas. Por lo menos nos permite pensar.

      Elimina
  11. Certament crec que has trobat una mica de la clau del terror modern amb aquest adelitament del luxe mediàtic consumit pels peixos a mossegades petitones.
    Només hi falten uns tentacles Cthulhians.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Joan, me n'alegro que ho vegis així. És molt difícil copsar el moment en què vivim, cal ser sensible a petites coses i a detalls. Per trobar el conte de terror contemporani caldria afinar més però tot és començar...

      Elimina