21 febr. 2013

Stultifera Navis de la vida



(En este video han participado sin saberlo Iker, Laura, Marc, Mara y Alexandra, de seis años de edad. A todos ellos, gracias. Este es el primer barco de papel de sus vidas, ya que justamente ayer aprendieron a hacerlos. Mi agradecimiento se convierte en un deseo: que sus vidas se llenen de barcos y de vida).


Un día de febrero de 2013, por la tarde, me adentré por un camino que descendía hacia el río entre rocas de granito. Entonces recordé.

Un barco lleno de locos recogidos de aquí y de allá, por los pueblos y ciudades de la vieja Europa. Un barco lleno de locos lanzado río abajo, sin tripulación y unos víveres escasos. Navegó hasta el delta y luego entró en el mar oscuro, donde se perdió para siempre: Stultifera Navis, la Nave de los Locos. Este relato medieval encendió miles de imágenes, imaginaciones, sueños y pesadillas. A través de los siglos, llegó a mis manos como la luz de la tarde. La sangre es más dulce que la miel... perdón, quise decir que la miel es más dulce que la sangre.

Para algunos, la Navedeloslocos es la cara oculta y terrible del estado, audaz e incansable creador de marginalidades y exclusiones. Fealdad, locura, miseria, deformidad, enfermedad, vejez. El enorme aparato estatal visto como una máquina exquisita: burócratas y maestros, policías y asistentes sociales, médicos y carceleros. Publicistas, periodistas, intelectuales. Todos juntos trabajando para la eliminación sistemática y definitiva de la diferencia. De eso, más o menos, trata muy a menudo la obra de Michel Foucault, un pensador ácido y duro que durante años había sido minimizado y ahora reaparece como un sol por el este.

Otros han encontrado que la metáfora se puede aplicar a otros infinitos fenómenos políticos y sociales. Incluso una familia, en realidad, puede ser el referente de la Nave de los Locos. Una comuna hippie, un grupo de Angeles del Infierno. Una clase de primero de Primaria en manos de una maestra demasiado tolerante o sin consciencia de disciplina. Una pareja que emigra de su país viajando en tren, lanzados a través de la noche. Y porqué no uno solo, encerrado dentro de su coche con la música de Tom Yorke a todo volumen, yendo deprisa y a ninguna parte sólo porqué necesita moverse, cambiar, desaparecer de aquí.

Es algo recurrente que la gente de la farándula, bohemia y nómada, se identifique con el barco de los locos. Y alguien con pensamientos amplios ha terminado por concluir que el planeta Tierra es la nave de los locos, porqué giramos enloquecidos y aulladores en el espacio sideral vacío, helado, negro.

Pero a mi... yo a veces he pensado en aquél barco y siempre me han venido a la mente imágenes de jolgorio, fiesta loca, orgía, borrachera y carnaval. Canciones, bailes, percusión. Anarquía lúdica, democracia del cuerpo, cambio de pareja, cambio de sexo, cambio mi camisa por un sombrero de cascabeles dorados.

El viaje de la nave de los locos me excita la imaginación hasta el punto que penetra en mi líbido. Vete a saber qué variaciones de la sensualidad pudo propiciar aquel viaje. Qué descubrimientos, qué experiencias vivieron los locos en la cubierta de su cáscara de nuez, en las bodegas, atados a los mástiles o al timón. Quizás más de un cuerdo -quizás funcionario de prisiones- sentiría envidia ante semejantes expectativas.

Si, ya lo se: al final debieron morir todos, de hambre o de frío, de miedo, de disentería, de peste. Incluso es posible que unos mataran a otros. Es cierto, si. Pero ¿es que acaso los cuerdos que se quedaron en tierra no terminaron por morir todos, de hambre o de frío, de miedo, de disentería, de peste? ¿No es posible que unos mataran a otros?

Un día de febrero de 2013, por la tarde, me adentré por un camino que bajaba hacia el río, entre rocas de granito. La luz naranja teñía de calabaza la piedra y le daba un suave tono de piel humana, piedras candorosas y dulces, palpitantes. Piedras como cuerpos, amante y madre tierra.

Tras un quiebro del camino, y al pie de una fabulosa roca como un vientre jadeante, descubrí los barquitos de papel.


Esta cinta fantástica la he encontrado a través del blog Bereshit.


5 comentaris:

  1. La nau dels bojos... sembla que és immensa i el trajecte, llarg. La visió positiva recomforta.
    No ho sé, diria que tots estem dins de la nau dels bojos i ens dirigim directes a Narragònia.
    I no és aquesta una mala notícia, potser.

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  2. Stultus es imbécil o eso creo, solo hay que ver quien es más imbécil el que vivía en el manicomio o el que encerraba a los que vivían en el.
    Es imbécil quien dedica veinticinco años a pagar una casa o el que vive donde puede y disfruta.
    Es imbécil el que quiere salvar a todos y se condena él o el que no salva a nadie y vive de manera libre.
    Einstein decía: Hay dos cosas infinitas, el Universo y la imbecilidad, de la primera no estoy seguro...

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  3. alienista es una carrera interessant...eren els que es dedicaven al alienats? els alienats son els que estan aliens a la realitat? tenia que ser horrible...

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  4. Tot plegat ve de la idea que la nostra vida té un destí. La recerca d'aquest destí ens du a embarcar-nos i, fugint de la mort, la trobem. Tot port és la nostra tomba. I la bogeria és una de les formes que adopta.

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