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30 de gen. 2012

JV Foix (y 2): Un apócrifo

dedicado al bloguero y poeta obrero Gabriel B.



Logotipo del homenaje: atención a la media sonrisa, medio beata y medio pederasta del poeta


Hace un par de años y mientras me documentaba para un artículo sobre la presencia de Bakunin en Cataluña, di con un ensayo menor debido a Jordi de Ferrussola i Masclans: Catalans de soca-rèl a fi de bé (1), Edicions de Migjorn, Calella de Palafrugell, 1978. Se trata de una galería de retratos de insignes patriotas difuntos, desde Jordi Pujol hasta Esperanceta Trinquis, pasando por algunos poetas. Entre ellos nuestro homenajeado Josep V. Foix.

Ferrussola i Masclans relata una anécdota acontecida en la pastelería Foix (calle Mayor de Sarrià, 57), hacia el verano de 1946. Según el autor, los hechos le fueron confiados por un antiguo trabajador que por aquéllos oscuros años ejercía como oficial de primera.

Si nos atenemos a la narración de S.E. (sólo se conocen las iniciales del obrero, curiosamente coincidentes con las de Salvador Espriu y las de Santo Espíritu), el asunto se sucedió tal como sigue:

-José Vicente me había encargado quince pastelitos borrachos (melindros bañados en Ron Negrita), con mucha prisa para satisfacer a un conocido suyo, posiblemente el Abate de Montserrat, un tal Escarré -sí, el mismo que le puso el palio a Franco para que penetrase el santuario de la montaña con los máximos honores. Como era su talante -el de Foix, no el de Escarré ni el de Franco, quiero decir-, me lo ordenó con su estilo bravucón, y cada cinco minutos entraba en el obrador para ver si ya cumplía con su encargo y con la debida presteza e ilusión. Con las prisas, los pastelitos borrachos salieron mal, ya se sabe: la cocina pide calma y modales. De modo que había que tirar los pastelitos: estaban excesivamente impregnados en ron. Cuando José Vicente lo descubrió sacó el fuet(2) que tenía en la trastienda, me ordenó bajarme los pantalones y me azotó sin mover un sólo músculo de su adusto rostro. Delante de todo el personal, dispuesto en fila por orden de antigüedad y rango, y con una estricta separación de sexos. Eso lo vigilaba tan escrupulosamente como los pies métricos.

Al cabo de un rato de maldecir todas las furias y los santos y beatas, dijo algo sobre el dineral que le costaba mi error, y empezó a comérselos. Aquí no se tira nada. Un par de horas más tarde el poeta andaba por la tienda dando tumbos, cayéndose, cantando cuplés de tono picante (recuerdo como entonaba "La pulga") y pellizcando el trasero de las clientas. Su hermana lo retiró a sus aposentos. Fué ese día cuando escribió la primera versión del Sol, i de dol. Aunque bueno, el caso es que esa primera primera versión empezaba con Cony i recony. Todos pudimos escucharlo declamar por el tragaluz. A mi se me quedó grabado el puñetero soneto, casi tanto como las cicatrices que me dejó en las posaderas.
Cony i recony, si em furtes l'esquella
em veig pudint tosques servituds
amb carallots i munts de legionel·la
i roigs cabrons que m'atufen, torçuts. 
Li dic: Quant és? Per quatre pessetes
o vint centiments, oh, caratsus, puts.
Calcetes d'or? Vès quina meravella,
rastre ignorat, adéu nassos romputs. 
No m'entretinc. Més calent de carnatge
tinc migranys, Maragall no m'engany.
Me l'he pelat, i despert com l'averany. 
Em pica un peu, refot, malviatge.
Oh, caganiu i capsigrany...
vull beure'm tot el rom. Tanca el pany.

El erudito crítico Jaume Parrús i Tort (conocedor del soneto descartado) escribió: toda la precisión de la poesía foixiana se encuentra aquí condensada: el gusto por el lenguaje cultivado, el rigor métrico, el espíritu clásico y moderno, el onirismo y ese punto de escatología bellamente oculta que tanto gusta a nuestros barceloneses de Diagonal para arriba. ¡Incluso borracho Foix era Foix! (Els poetes adormits: Joan Gurdulú, Pere Delacullera i JV Foix, Edicions de la Generalitat de Catalunya, col. La barretina erecta, Barcelona 1982, p. 134).

Cabe señalar la reseña que aparece en el Almanaque Lacaniano de 1987, suscrito por el psiquiatra uruguayo Marcelo Tentempié, según el cual Foix es el prototipo de masturbador compulsivo, apoyándose justamente en el soneto que nos ocupa. Dice M. T.:
-Primera estrofa: el poeta alude al temor de la castración. Cree que si le extirpan los testículos será pasto de sodomitas.
-Segunda estrofa: el poeta se afirma como cliente de los chaperos (cuenta una transacción sexual valorada en 4 pesetas y 20 céntimos).
-Tercera: opta por la  masturbación, más segura que la visita a los urinarios.
-Cuarta y última: después de sufrir la somatización del deseo reprimido (el escozor en un pie), el poeta decide ahogar el deseo en alcohol.
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(1) Catalanes de pura cepa a fin de bien
(2) Fuet, en catalán, designa tanto el instrumento para dar azotes -el látigo- como un embutido de cerdo de aspecto parecido al de un pene largo y delgado.

26 de gen. 2012

JV Foix, el poeta y la pedorreta


dedicado al poeta y ensayista Gerard Horta



El poeta se despide del sueño y se levanta. Se viste ordenadamente de gris y desciende las escaleras que le llevan a la tienda del negocio familiar. Sin mediar palabra se sienta ante la caja registradora y se dispone a afrontar su jornada de trabajo: cobrar por los tortells y los tocinitos de cielo que vende. Estamos en una pastelería de larga tradición, en la calle Mayor de Sarrià. Eso es el barrio alto de Barcelona.

A media mañana, el poeta abre la caja y saca los billetes, los ordena de mayor a menor, los envuelve en un trapo y se los mete bajo el culo, para asegurar su integridad. Porqué el poeta no se fía ni de Dios. Es entonces cuando el poeta aprieta el abdomen, afloja el esfínter y bendice los billetes con un pedo de poeta.

Antes de proseguir debo contar algo: del poeta pastelero sólo leí dos sonetos porqué eran de lectura obligatoria cuando yo cursaba estudios secundarios. No me interesó para nada, y no se volvió a cruzar en mi vida hasta que me lo trajo el profesor Gerard Horta, quién lo cita en su magnífico Cos i revolució. L'espiritisme català o les paradoxes de la modernitat. Edicions de 1984, Barcelona, 2004, p. 142. El fragmento corresponde a una carta que el pastelero le manda a su amigo Josep Obiols, y dónde retrata la sociedad catalana de su época (estamos en 1920).

Avui dia, tot el fèrvid estol dels separatistes revolucionaris el componen gent que en l'ordre religiós són per ventura espiritistes i en l'ordre social són anarquistes essent el seu afany separatista conseqüència del seu temperament anàrquic (1).

Foix es el pastelero que afirmaba és quan dormo que hi veig clar (es cuando duermo que veo claro). Sin embargo, en estado de vigilia Josep Vicenç no parece una persona despierta ni sensible a su entorno. Claro que eso de los billetes bajo el trasero es una anécdota, pero es cierta. Se sentaba ante la caja registradora y se guardaba bajo el culo la recaudación del día: no vaya a ser que mis obreros me sisen.

Posiblemente todos tenemos nuestros tics, pequeños defectos o miserables inmundicias, muchas de las cuales nos humanizan. Hasta aquí todo sería una simple anécdota -una anécdota sobre la mezquindad, pero nada más. Pero otro tema es el ideario político e ideológico de nuestro pastelero. Apriori, confundir a los independentistas con los anarquistas es una aberración (sería como pensar que hoy, los aburguesados militantes de Esquerra Republicana de Cataluña están también afiliados a la CNT). Posiblemente en Foix hay algo más que ignorancia: hay un odio o un pavor hacia el desorden público y hacia la clase obrera.

El mundo ideológico de nuestro pastelero no termina ahí: JV sintonizó con las ideas vanguardistas del futurismo italiano y de Filippo Tommaso Marinetti, la corriente estética que abrazó con ilusión el fascismo y que devino el cuerpo artístico y poético que adornaba el delirio de Musolini.

En tanto que hombre de orden, es fácil inferir que Foix celebró la victoria de Franco, al que sólo le reprocharía su actitud hacia la lengua catalana. Por lo demás, nihil obstat: al fin y al cabo, el general fascista devolvió la paz de espíritu a la burguesía catalana.

Muchas veces me he preguntado porqué determinados personajes de la cultura catalana son homenajeados y reivindicados por colectivos y personas que parecen alejados de esas figuras: hoy mismo no puedo responder a qué viene celebrar y recordar a JV Foix. ¿Se trata tan sólo de que escribió sonetos en catalán? Sí, es más que probable. La paradoja catalana es un fenómeno complejo que permite anomalías de este tipo: el hecho de escribir en catalán durante el franquismo situó a muchos autores en el panteón de los prohombres patrios con una mirada absolutamente acrítica. Puig és català, Déu li do gràcia, se estilaba decir: como es catalán, bienvenido sea. Aunque sea un fascista.

Es la misma actitud que, en su versión inversa lleva al silencioso desprecio de aquéllos autores que, siendo catalanes, no escribieron en esta lengua: Carmen Laforet, Ana María Matute, Luis y José Agustín Goytisolo, Juan Marsé. Casi nada.

A veces me pregunto si hoy todavía estamos empañados por ese pensamiento tribal. El homenaje a JV Foix me responde que sí. Igual como ciertas arengas del nacionalismo de Artur Mas, por no hablar de la prensa culé.

Por eso imagino de nuevo al pastelero JV Foix sentado encima de sus billetes. Es de suponer que se tiraba un par de pedos bien sonoros y malolientes para desanimar a cualquier anarquista, independentista o mangante. Esta imagen es mi sentido homenaje.

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(1) Hoy en día, toda la chusma de los separatistas revolucionarios la compone gente que en el orden religioso son por ventura espiritistas y en el orden social anarquistas, siendo su afán separatista consecuencia de su temperamento anárquico.