29 d’abr. 2022

PROCESO DE LATINIZACIÓN INSUFICIENTE

Observo el paisaje des de su periferia. Solo así se comprende el paisaje de la lengua catalana, des de uno de esos tristes barrios de bloques amarillentos y desconchados.

Tras la sentencia del 25% de castellano en los centros educativos de Cataluña vinieron los quejíos, las alusiones a la represión, los quiebros y requiebros, las declaraciones solemnes de desobediencia... todo eso que es en lo único que parece competente el gobierno catalán. 

Luego, lentamente, se presentaron proyectos piloto, documentos sibilinos y otras propuestas, como el rescate de la idea del anterior Consejero y que proponía un tratamiento "asimétrico" de las lenguas que podríamos resumir con un ejemplo: más castellano en las escuelas de Vic, más catalán en las de Badalona.

Sin embargo, la presencia de la insidiosa "Plataforma per la Llengua" sigue dando tumbos por ahí, nadie sabe muy bien como, más o menos infiltrada en ciertos organismos. O eso sospecho yo, viendo el tono y el estilo de algunos panfletos, pretendidamente serios y supuestamente oficiales que circulan por ahí. El asunto es que ahora los independentistas han mutado en guerreros de la lengua con la agresividad propia de aquellos almogávares que pueblan sus tórridas fantasías nacionales.

Pero pasan los días y las semanas y todo se diluye en eso, en extrañas encuestas para descubrir no solo el uso del catalán en patios, aulas y claustros de docentes, si no para averiguar también el conocimiento del catecismo inmersor. Me han preguntado ¿sabes qué debes responder a la frase de un alumno que te espeta que el catalán no sirve para nada, o que es muy difícil, o que no le interesa?

Me pregunto qué vendrá tras las encuestas y los sondeos, las formaciones de "grupos impulsores del catalán". La realidad sigue tan tozuda como siempre, y en esos barrios que les mencionaba se escucha poco o nada el catalán. La recesión es evidente y sus causas son muchas. No solo la importancia de las redes sociales y de la lengua castellana como lengua de adopción cada vez más generalizada. 

Uno puede vaticinar que el catalán está en proceso de latinización acelerado: pronto será una lengua de políticos y burócratas hasta que, por fin, esos mismos pasen a hablar una variante mestiza que, con los años, será una nueva lengua, un dialecto del castellano. Aunque esa latinización del catalán tendrá una gran diferencia con el latín de los romanos: no hay Séneca ni Cicerón ni Marco Aurelio en nuestra cultura, ni hemos fundado nada relevante. La humildad es un valor y el realismo un don.

Aunque les voy a decir algo: cuando yo era pequeño escuchaba a los pesimistas, a los ultranacionalistas y a los expertos en sociolingüística (las tres categorías eran compartidas por las mismas personas) proclamando que al idioma catalán le quedaban diez o veinte años de vida. Eso pasaba hace 40 años. 

22 d’abr. 2022

A VECES VEO CATALUÑAS MUERTAS

Nadie es capaz de contar cuantas Españas hay. A algunos, cuando se ponen a hacer cuentas, les salen muchas naciones dentro de España y, a otros, solo una. A mi, la verdad, esa manía cuantitativa nacional me interesa muy poco.

Pero les voy a contar algo. Me he puesto a rastrear las distintas Cataluñas y me han salido un montón. La rica, la pobre. La interior, la de la costa. La metropolitana, la rural. La profunda, la superficial. La auténtica, la ñorda. La catalanohablante, la bilingüe, la castellanohablante. La muy poblada, la muy despoblada. La de Sant Cugat y Puigcerdà, la del resto. La que vota nacionalista, la que vota españolista. La auténtica, la botiflera. La rica, la pobre: vuelvo al principio.

Trabajo en un barrio paradigma de la Cataluña pobre. En este barrio no solo las personas son pobres: la escuela y el instituto se caen a pedazos y nadie ha invertido en ellos. El Centro Cívico, cuyas paredes eran blancas, hoy son verdes de ese verdecillo de las humedades que tienden al marrón y luego al negro. Lo mismo le sucede al centro de atención primaria.

Llevo ya unos años en este barrio y el otro día, de repente, caí en la cuenta de algo: ni tan solo durante los peores años del procesismo aparecieron pintadas nacionalistas en las paredes. Jamás ni una bandera estrellada, nunca. Un extraño territorio vacunado, olvidado por el virus, invisible al tormento.

¿Jamás ni una sola pintada? Les he mentido: a finales de marzo aparecieron unas inscripciones en pintura verde en la entrada del Instituto: "L'escola pública, en català". Lo firman "Arran" y el "Sindicat d'estudiants dels Països Catalans" (SEPC). El mensaje, por cierto, tiene su enjundia: exigen la pública en catalán pero se soslaya explícitamente a la escuela privada. ¡Vaya! 

Por fin se acordaron del barrio y vinieron a estampar sus consignas, que nadie se ha molestado en tachar, no por respeto si no por desprecio absoluto. Ni caso. Es relevante que se hayan acordado de los barrios más pobres para reivindicar la lengua catalana y, sin embargo, sus pintadas no se hayan fijado en nada más: ni la pobreza, ni las penurias, ni el mal estado de las instalaciones públicas. Nada de eso han visto y, por consiguiente, nada tienen que objetar.

Hay una Cataluña casi muerta en nuestro mapa. A esta parte del mapa catalán no vienen nunca los nacionalistas, y hacen bien en no venir: tenemos muchas cosas que contarles. Pero tampoco vienen los otros. Quizás estamos muertos.

21 d’abr. 2022

EL ESPÍA QUE SURGIÓ DE WHATSAPP

IDEAS PARA TERTULIANOS Y COLUMNISTAS

A nadie le sorprende mucho que el virus israelita y espía pudiese entrar siete u ocho veces en el teléfono del señor Torra cuando (hacía como que) presidía la Generalitat. Todos sabemos que no es un hombre muy largo. Aviso para hackers y estafadores en general: en Gerona hay una presa facilona (y perdón por el pareado).

Es muy probable que la señora Pilar Rahola esté rabiando por no constar en la lista de las personas espiadas por Pegasus: sin duda, esa omisión la lleva muy mal. Veremos a quien le echa las culpas. Es raro que la señora Rahola, tan amiga de la causa sionista, no haya sido objeto de su atención.

Ayer, una periodista entrevista al ex-diputado de ERC Joan Tardà para preguntarle por el asunto del espionaje y, a la mínima ocasión que se le presenta, el señor Tardà se arranca con insultos a los señoritos de Junts x Cat. Posiblemente, los espías que escuchaban las conversaciones de los políticos secesionistas llegarían a la conclusión de que, más que nada, eran un grupo de tipos que se insultaban entre sí.

Cualquier estado, por más europeo y democrático que sea, se defiende ante quienes pretenden socavar su integridad y saltarse su Constitución. Y cualquier estado lo hace con todos los medios disponibles, incluyendo al espionaje más o menos legal, más o menos ilegal: se trata de preservar un bien superior. Al fin y al cabo, a ninguno de los espiados les han atado a un somier ni les han punzado los pezones con electrodos para sonsacarles confesión alguna.

Creo que, para la mayoría de los espiados por el asunto secesionista, haber sido espiados por Pegasus será la única hazaña remarcable de sus vidas. Por fin tendrán algo que contar en sus memorias de tres páginas y media (siendo tres de ellas dedicadas al día de la Primera Comunión y a sus recuerdos como castellers, bastoners o monitores de esplai). Algo es algo.



20 d’abr. 2022

EL PROBLEMA ES EL FÚTBOL

Conozco pocas ocupaciones más aburridas que mirar una pantalla en la que 22 tipos en calzoncillos persiguen una pelota con el único propósito de darle puntapié. Dirías que es algo estúpido pero, por alguna razón desconocida, existen personas a quienes esa contemplación absurda les produce una enorme emoción y jolgorio en el alma. Y lo más grave no es eso: lo más grave es que a esa actividad se le destinen miles de horas en los medios audiovisuales, toneladas de papel en la prensa "deportiva", millones de presupuestos -no solo privados.

Que le presten atención y micrófonos a un entrenador zote, a un presidente de club con aspecto de rufián de barrio o de mafioso de un pueblo del Kazajstán, a un jugador zoquete (por más multimillonarios que sean) es algo que me tiene tan asombrado como molesto. Jamás comprenderé esas cosas, pero ahí están. En esa Cataluña tan severa y vigilante de las esencias, le perdonaron a un tal Messi (casi paradigma de la incapacidad verbal) que no dijese nunca ni una sola frase en catalán: a mi vecina de Jaén, 68 años 54 de los cuales en el tajo levantándose a las cinco de la mañana, le recriminan su idioma y la tratan de colona, cuando no de genocida cultural.  

Resulta más enigmático que alguien se sorprenda por el asunto de unas comisiones de muchos millones de euros, como estamos viendo esos días: ¿acaso alguien se sorprende del bajísimo nivel moral de esos individuos? ¡Vamos! 

Los valores del deporte, sueltan, a veces, sus defensores: es muy difícil descubrir algún valor remarcable en el mundo del deporte, que todavía esconde abusos de todo tipo y ya des de los lindos patios de las escuelas, presididos por la inevitable cancha de fútbol. Quien haya visto, por suerte o por desgracia, un partido de cuarta regional infantil sabrá de lo que hablo: el fervor tabernario trasladado al césped (generalmente artificial).

¿A santo de qué se rasgan las vestiduras quienes se escandalizan de las comisiones del tal Piqué y de un tal Rubiales? ¿Alguien pensó que eran ejemplares en algo? Y cuesta más comprender ese escándalo en un país cuyo anterior Jefe de Estado ha dedicado toda su vida a sacar enormes tajadas por sus comisiones: el Emérito ha sido un comisionista por encima de cualquier otra dedicación, incluso por encima de su amor a las mujeres rubias.

Rubiales, tipo de quien tenía el gusto de no saber de su existencia, es un hombrecito deplorable que se ha echado a llorar en una rueda de prensa: el llanto es algo muy común en los deportista televisados, y sorprende esa reivindicación de la llorera en hombretones que se han pasado décadas presentándose como muy machos per ¡ay! llega el instante en el que se quieren presentar tiernos y sensibles y muy dignos. 

El problema de ahora son las comisiones y los trapicheos con los sátrapas árabes, si. Pero el problema real es el fútbol.

A LES SENYORES I SENYORS DEL CONSELL DE LA REPÚBLICA

Senyores i senyors del Consell
per la República catalana,
M'adreço a vostès després de llegir
que vostès són el govern més legítim de Catalunya,
el més legítim de tots els governs
que es fan i es desfan a la nostra bella i vella terra,
i per això els escric en vers i en dolç llemosí.
He vist amb goig la seva bella estampa
sota el llimoner ardent
i els vull demanar ajut en els meus neguits:
no arribo a final de mes i necessito
una subvenció per al lloguer, i una beca
per a la filla que estudia un grau mitjà de perruqueria,
i ajuda psicològica per a la mateixa,
que arrossega grans problemes després del virus,
i també els demano, si és possible,
que li atorguin una plaça en un centre
sociosanitari a la meva mare,
que ha complert noranta-tres anys i no
ne'n puc tenir cura, perquè treballo onze hores al dia
comptant els caps de setmana fent la neteja d'un hotel d'Olot
i m'he de desplaçar a la feina
en el meu vehicle particular (la benzina està impossible!)
i, si no és demanar massa, els dic que m'urgeix
una roba d'abric perquè la primavera no arriba,
no arriba, i he hagut d'apagar la calefacció.
Sé que vostès, legitimíssims, seran sensibles
a les necessitats d'una catalana de tota la vida
i de la ceba, i resto,
humilment, a la seva disposició tot i que sé
que la pàtria no em fallarà mai
i vostès menys, si a Déu li plau.